4 victorias militares que salvaron a Rusia de la destrucción

Historia
BORÍS YEGÓROV
Los triunfos militares han hecho que el país eslavo obtuviera nuevos territorios, prestigio e influencia. Sin embargo, en otras ocasiones, permitió la supervivencia y que el país no fuera eliminado del mapa.

1. Batalla de Kulikovo (1380)

A mediados del siglo XIV, los principados rusos llevaban siglo y medio bajo el yugo mongol, y sin apenas esperanzas de una mejora en el futuro. Cuando hubo una lucha de poder en la Horda de Oro, los rusos tuvieron la oportunidad de liberarse.

El Estado ruso más fuerte era el Gran Principado de Moscú, capaz de desafiar al general Mamái, que se había hecho con el poder en la Horda. El conflicto tuvo su punto álgido en una batalla en el campo de Kulikovo, cerca del río Don, no lejos de Tula, en 1380.

No hay información precisa sobre la cantidad de tropas que participaron, pero se cree que el número total de guerreros fue de alrededor de 60.000. 

Los rusos casi pierden la batalla. La situación se volvió favorable para las tropas eslavas solamente después de un ataque sorpresa contra la caballería mongola en la retaguardia. Lo que parecía una derrota, se convirtió en un gran triunfo. Aplastados, los mongoles se retiraron.

Aunque la victoria no liberó a los principados rusos de la dependencia mongola, fue un gran paso en esa dirección. El prestigio militar de los mongoles disminuyó y Moscú se erigió como el centro político de los principados rusos.

Los mongoles nunca volvieron a recuperar su influencia sobre las tierras rusas, y en 1480, un siglo después de la batalla de Kulikovo, llegó la tan esperada liberación.

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2. Batalla de Poltava (1709)

Aunque la Gran Guerra del Norte tuvo lugar en el siglo XVIII, los resultados han influido en el destino de Rusia y Suecia hasta nuestros días. Suecia era entonces la potencia más importante del norte de Europa y tenía uno de los ejércitos más fuertes del mundo. De repente, se vio desafiada por un Estado poco conocido de las afueras de Europa del Este.

Los suecos perdieron la guerra mucho antes de 1721, que es la fecha oficial de finalización. En la batalla de Poltava en 1709, el emperador Pedro el Grande provocó una derrota aplastante.

Durante los primeros años de la guerra, el rey Carlos XII de Suecia salía invicto de todas las batallas. En varias ocasiones obtuvo la victoria sobre Rusia y sus aliados: Sajonia, Polonia y Dinamarca. Carlos organizó una campaña en territorio ruso para acabar con su enemigo. Sin embargo, se quedó atrapado en la sitiada ciudad de Poltava. El 8 de julio el ejército sueco se enfrentó a las tropas rusas lideradas por Pedro. Fue una batalla decisiva.

Las tropas rusas rechazaron los ataques de la infantería y caballería suecas. Finalmente, los rusos tuvieron la oportunidad de lanzar una contraofensiva, que obligó a retroceder a los suecos. Poco después, la desordenada retirada se convirtió en un caos absoluto.

La siguiente derrota fue dura para los suecos. Perdieron cerca de 7.000 hombres, mientras que las pérdidas rusas fueron unas 1.300 personas. Dos días después, cerca de 16.000 suecos se rindieron ante los rusos en el río Dniéper.

La victoria en Poltava hizo que los rusos tomaran la iniciativa, que mantuvieron hasta el final de la guerra. El prestigio militar ruso estaba en el punto más alto y los europeos empezaron a llamar “imperio”, al país eslavo. Sin embargo, Pedro el Grande no se declaró oficialmente emperador hasta 1721.

3. Batalla de Stalingrado (1942-1943)

Stalingrado fue una batalla muy significativa para los nazis. Además de ser un gran centro industrial sobre el Volga, conectaba Rusia Central con la región del Cáucaso y Asia Central. Además, si Hitler capturaba la “ciudad de Stalin”, obtendría una gran victoria propagandística.

En septiembre de 1942 comenzaron los feroces enfrentamientos en las calles. Los soldados luchaban casa por casa; perdían unos edificios, los recuperaban y los volvían a perder.

Las fábricas de tractores y de artillería de Stalingrado se encontraban a varios kilómetros del frente, pero continuaron produciendo incluso cuando los enfrentamientos llegaron a su territorio.

Para noviembre, había dos millones de soldados de ambos bandos luchando por el control de la ciudad. Los alemanes recibieron ayuda de unidades de los ejércitos italiano, croata, húngaro y rumano. Esto último se convirtió en una de las principales causas de la derrota del Eje en Stalingrado.

Cuando las tropas alemanas atacaron los lugares más profundos de la ciudad, los encargados de cubrirlos fueron los ejércitos rumanos más débiles. El 19 de noviembre las tropas soviéticas lanzaron la Operación Urano, que rompió las líneas rumanas y rodeó al Sexto Ejército Alemán, que fue aniquilado en enero.

La victoria en Stalingrado tuvo un gran impacto, tanto militar como político. Se considera que supuso un punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial. Alemania sufrió una gran catástrofe y se vio obligada a replantearse por completo su estrategia en el frente oriental.

Aquí te contamos tres razones por las que el Ejército Rojo obtuvo la victoria en Stalingrado.

4. Batalla de Kursk (1943)

Se trata de una de las batallas más grandes de la historia. En la batalla de Kursk participaron más de tres millones de soldados de ambos bandos. Alemania quería vengarse de lo ocurrido en Stalingrado y recuperar la iniciativa. Su plan era rodear a las tropas soviéticas cerca de Kursk con dos grandes ataques. Sin embargo, el Ejército Rojo estaba preparado para esta ofensiva y fue capaz de resistir.

La batalla de Kursk fue también la mayor batalla de tanques de la historia. Participaron más de 1.000 blindados y tuvo lugar cerca de Prójorovka. Los nuevos y poderosos tanques Tiger de Alemania lucharon contra los T-34 soviéticos. Debido a las grandes pérdidas, ninguna de las partes pudo cantar victoria.

Tras detener la ofensiva alemana, los soviéticos comenzaron su contraofensiva. El avance fue rápido. En Moscú se lanzaron fuegos artificiales para conmemorar la liberación de las ciudades de Bélgorod y Oriol. Fueron las primeras celebraciones de este tipo durante la guerra.

La victoria en la batalla de Kursk sacó provecho de la victoria en Stalingrado. Los alemanes habían fracasado en su último intento por recuperar la iniciativa en el frente oriental. De modo que el Ejército soviético tenía el control y marchaba hacia la victoria total.

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