Tres razones por las que el Ejército Rojo obtuvo la victoria en Stalingrado

Un soldado soviético iza la bandera roja sobre la plaza central de Stalingrado.

Un soldado soviético iza la bandera roja sobre la plaza central de Stalingrado.

Gueorgui Zelma/TASS
El pasado 2 de febrero se cumplieron 75 años del final de la batalla más sangrienta en la historia de la humanidad. ¿Cómo los rusos consiguieron vencer a los alemanes?

El pasado 2 de febrero se cumplieron 75 años del final de la batalla más sangrienta en la historia de la humanidad. Cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial y precipitó la derrota alemana. ¿Cuáles fueron las claves de la victoria soviética y cómo pudieron ganar a uno de los ejércitos más fuertes jamás vistos hasta ese momento? Aquí te explicamos tres razones gracias a las cuales el Ejército Rojo acabó triunfando en Stalingrado. 

1. Dura resistencia soviética

Fue prácticamente imposible detener la arremetida alemana sobre Stalingrado en verano de 1942. Berlín quería tomar la ciudad a cualquier precio y cortar las vías de suministro a través del Volga y quitarle a Moscú el petróleo del Cáucaso. Los soviéticos acumularon todos sus recursos para contrarrestar la ofensiva. Con el objetivo de estimular la moral y la disciplina de las tropas, Stalin lanzó la Orden 227. Acusaba a “alguna gente estúpida en el frente” de “relajarse hablando de que podemos retirarnos más hacia el este” y declaró que era el momento de “dejar de retirarse”.

¡Ni un paso atrás! Este debería ser nuestro lema principal”.

En agosto la retirada paró en Stalingrado. Otro lema de la época era: “No hay tierra para nosotros tras el río Volga”. Las autoridades pedían a los residentes que convirtieran “cada bloque de edificios, cada barrio, cada calle en un fortín inexpugnable”. Esto es prácticamente lo que ocurrió y la resistencia que demostraron, tanto la población como los residentes fue muy reseñable.

La Luftwaffe bombardea Stalingrado en septiembre de 1942.

Un oficial alemán recordaba cómo fue la batalla de Stalingrado: “El enemigo mantiene una parte del territorio de la planta Octubre Rojo. El principal foco de resistencia es la tienda de la chimenea. Si lo tomamos, significará que Stalingrado ha caído. Ha sido bombardeada por nuestros aviones durante semanas... No hay nada que haya quedado sin tocar... En tres horas fuimos capaces de avanzar solamente 70 metros. En cada momento aparecía una bengala roja, luego una verde. Significa que los rusos han empezado un contraataque... No entiendo de dónde sacan los rusos la energía. Es la primera vez en esta guerra que me encomiendan una tarea que no puedo cumplir... Ahora la tienda está bajo control total de los rusos”.

2. Heroísmo masivo

La fuerte resistencia soviética no habría sido posible si no fuera por el heroísmo de los defensores de Stalingrado. Alrededor de 760.000 soldados soviéticos recibieron la medalla “Por la defensa de Stalingrado”. Más de 100 obtuvieron el mayor premio de la época, “Héroe de la Unión Soviética”, por casos excepcionales de coraje y de autosacrificio.

La casa de Pávlov, un edificio de apartamentos normal, se convirtió en un símbolo de la resistencia del Ejército Rojo. Fue defendida por tan solo 24 personas pero los alemanes no pudieron tomarla durante su asalto de tres meses contra la ciudad. Según Vasili Chuikov, uno de los principales generales soviéticos en Stalingrado, los nazis perdieron más hombres tratando de conquistar la casa de Pávlov que durante la toma de París.

Cada edificio se convirtió en un fortín.

Mamáiev Kurgán, una colina con vistas a la ciudad, fue otro de los símbolos de la heroica resistencia donde tuvieron lugar feroces batallas. Controlar esta colina significaba controlar la ciudad. Las tropas soviéticas defendieron sus posiciones en las cuestas de la colina. Decenas de miles de soldados soviéticos murieron aquí. Tras la batalla se comprobó que en el suelo de la colina había entre 500 y 1.250 piezas de metralla por metro cuadrado.

3. Errores alemanes

El éxito de la contraofensiva soviética, que comenzó a mediados de noviembre, estuvo en parte determinado por los errores de los comandantes alemanes. El primer error fue que la Wehrmacht sobrestimó su propio potencial y trató de alcanzar dos objetivos simultáneamente: por un lado, quería llegar hasta el Cáucaso para quedarse con el petróleo de Azerbaiyán y, por otro, tomar Stalingrado. Los alemanes dispersaron sus tropas. El general mayor Hans Doerr escribió tras la batalla: “Stalingrado ha entrado en la historia como el mayor error jamás cometido por comandantes militares, como el mayor desdén al organismo vivo del ejército jamás demostrado por el liderazgo de un país”.

La batalla de Stalingrado supuso un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial.

Para noviembre se cometió otra equivocación. En el intento de la toma de Stalingrado, el Ejército alemán alargó los flancos a lo largo de cientos de kilómetros, porque estaban convencidos de que tras su ataque el Ejército Rojo carecía de recursos para lanzar una contraofensiva. Lo que todavía era peor para Berlín era que en esos flancos había tropas Aliadas: italianos, húngaros y rumanos, en menor número que los alemanes. Kurt Zeitzler, Jefe del Estado Mayor General de la Wehrmacht, recordó posteriormente que avisó a Hitler de que alrededor de Stalingrado “había un serio peligro que debía ser liquidado”. Hitler lo llamó “pesimista desesperado”.

Se capturaron alrededor de 91.000 prisioneros alemanes en Stalingrado.

Lo que también fue clave, señaló Zeitzler, fue que en otoño de 1942 la efectividad de las tropas soviéticas, así como el nivel de los comandantes, aumentara de manera significativa. De esta forma, los soviéticos acumularon las fuerzas necesarias y el Ejército Rojo tan solo necesitó cuatro días para romper el cerco de las tropas del Eje y rodear a unos 300.000 soldados alemanes.

Si quieres saber más sobre esta batalla que cambió el destino de la guerra, puedes leer aquí los testimonios de quienes participaron en este suceso histórico.

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