Guerras que duraron décadas: las dos conquistas más difíciles de la Rusia imperial

Alexánder Kozlov
El país más grande del mundo ha expandido su territorio a lo largo de la historia moderna. En ocasiones aumentó de tamaño mediante acuerdos para incorporar naciones vecinas, en otras ocasiones, se basó en la fuerza. Aquí mostramos dos de las conquistas más problemáticas para Rusia, que se prolongaron durante años y se cobraron gran cantidad de vidas.

1. Conflictos con Polonia

Si a principios del siglo XVII tropas rusas capturaron el Kremlin y un rey polaco aspiró a hacerse con el trono de Rusia, la situación cambió totalmente en el siglo siguiente. La Mancomunidad de Polonia-Lituania se debilitó mucho por la inestabilidad política interna y fue fácilmente manipulada por los intereses extranjeros, incluidos los de Rusia.

En general San Petersburgo estaba satisfecha con el statu quo, ya que el poder lo ostentaba una facción prorrusa dentro de la nobleza polaca. Sin embargo, otros vecinos (Prusia y Asutria) presionaban para la partición del país y en 1772 Catalina II cedió ante la presión.

La partición no podía ser una solución duradera y le siguió la inestabilidad. En 1794 se produjo un levantamiento polaco, bajo las órdenes de Tadeusz Kościuszko, general polaco que también lucho en la Guerra de Independencia de EE UU. El historiador Andréi Burovski ha escrito que Polonia tuvo que plantar cara a tres grandes poderes europeos y se parecía a un adolescente que se enfrentaba a hombres adultos.

Cuando comenzó el levantamiento de Kosciuszko hubo un evento que enrabietó a los rusos. La guarnición militar rusa en Varsovia, estacionada en la ciudad después de que San Petersburgo interviniera militarmente en una lucha interna de los polacos, que tuvo lugar el jueves antes de Pascua en abril de 1794.

Los polacos mataron salvajemente a una parte de la guarnición militar rusa. “Se adentraron en todos los lugares en los que sospechaban que pudiera haber rusos. Los descubrían y los aniquilaban. No solo mataron rusos. Era suficiente que alguien en un grupo dijera que había un prorruso para que acabaran con él”, escribió el historiador del siglo XIX Nikolái Kostomárov. Muchos fueron asesinados en iglesias y desarmados. En total murieron alrededor de 2.200 soldados y oficiales. En Pascua tuvo lugar una masacre similar en Vilna, actual capital de Lituania.

Para suprimir el levantamiento, Catalina II envió a Alexander Suvórov, el mejor comandante militar que tenía. Aunque contaba con menos tropas que los insurgentes, los derrotó y tomó Varsovia. Las tropas de Suvórov no asaltaron toda la ciudad, solamente lo hicieron en un barrio pero hubo gran cantidad de víctimas, ya que soldados se vengaron por los sucesos de abril. La derrota del alzamiento provocó la tercera, y última, partición de Polonia y la pérdida de un estado propio para los polacos durante más de cien años. A lo largo del siguiente siglo hubo numerosos intentos para restablecer el país, lo que supuso un constante factor desestabilizador para la administración imperial rusa.

Para suprimir el levantamiento, Catalina II envió a Alexander Suvórov.

2. Guerra del Cáucaso

Este conflicto duró varias décadas, desde 1817 hasta 1864. Tres zares rusos trataron de terminar con el conflicto, que parecía interminable.

La tarea de pacificar a los habitantes de las montañas del Cáucaso apareció en la agenda de la Rusia imperial a principios del siglo XVIII, cuando los principados georgianos solicitaron protección a San Petersburgo debido a las amenazas procedentes de Turquía e Irán. Rusia también tomó control sobre Azerbaiyán. Para llegar tanto a Georgia como a Azerbaiyán, los rusos tenían que asegurar las rutas de tránsito que pasaban por los lugares en los que vivían los montañeses. Al mismo tiempo, según el historiador abjasio Gueorgui Anchabadze, “el contexto geopolítico fue lo único que empujó a Rusia hacia el Cáucaso y después hacia el sur, hacia los 'mares cálidos”. Se refiere a la importancia de la competencia que hubo entre Rusia, Irán y Turquía para tomar control sobre la región.

Aunque, ¿por qué se prolongó tanto la guerra? En realidad, según una interpretación no hubo un solo conflicto sino una serie de guerras con diferentes grupos de montañeses. Sin embargo, independientemente del conflicto, una posible explicación quizá tenga que ver con la cultura de los pueblos de la zona. El historiador Yakov Gordin creía que la guerra se hizo cada vez mayor debido a la 'economía de asaltos”, ya que estos eran muy habituales en la época. Desde principios del siglo XIX, para muchos locales este tipo de ataques contra los soldados y colonos rusos eran la fuente principal de ingresos, en una zona de escasos recursos. El historiador Andréi Burovski añadió que estos asaltos se convirtieron en parte de los valores locales.

El líder más famoso de los montañeses fue el imán Shamil. Bajo su liderazgo político y religioso los caucásicos de Chechenia y Daguestán lucharon de manera eficiente contra las tropas rusas desde mediados de 1830 hasta finales de 1850. La estrategia que allanó el camino para los rusos fue la presión constante, tanto militar como económica. Durante años los rusos presionaron a los locales para que fueran desde las llanuras y los valles hacia las montañas. Se dice que la guerra constó cientos de miles de vidas a ambos bandos.

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