Los más ricos de Rusia...en la época de los zares

Descubre la lista Forbes de hace siglo y medio.

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Lori / Legion-Media
Un paseo por las mayores fortunas del país eslavo antes de la revolución bolchevique.

La historia de la oligarquía rusa se remonta a tiempos antiguos. Ya en los siglos XII-XV los comerciantes desempeñaban un importante papel en la república de Nóvgorod, que contaba con un gran volumen de intercambios. En tiempos de Iván el Terrible, en el siglo XVI, Anika Stróganov fue un acomodado empresario que estaba estrechamente relacionado con las autoridades estatales. El zar le entregaba tierras donde él construía sus empresas. Con el dinero que conseguía, Anika enviaba exploradores y colonos a los Urales.

La fusión de capital y poder alcanzó su punto álgido en tiempos de Catalina II. Sus validos hacían alarde de los millones que les había regalado la zarina, mientras que los palaciegos que no corrían la misma suerte se disputaban el título de amante de la emperatriz. Los más acomodados de la época eran poseedores de miles de siervos y de enormes territorios.

Hacia el siglo XIX la relaciones feudales empezaron a resquebrajarse y en Rusia surgió una clase de capitalistas industriales “clásicos”. Para el año 1914 muchos de ellos lograron superar en riqueza a las antiguas familias de nobles. Sin embargo, se siguió manteniendo la estrecha relación con el Estado. El magnate ferroviario Poliakov expolió las arcas, y Smirnov, “el rey del vodka”, abastecía de bebidas a la corte imperial.

Ricos del siglo XIX

Piotr Smirnov (1831–1898), portador del apellido más popular de Rusia, pasó de ser un campesino a convertirse en el “rey del vodka” del país. Tras conseguir la libertad, Smirnov abrió una licorería, y tres años después, una pequeña fábrica. El empresario no erró al dar prioridad a la calidad de su producto. Sus licores, vodkas y vinos recibieron premios en exposiciones internacionales y los beneficios se dispararon.

Smirnov levantó un imperio de vodka, y tras su muerte dejó un acervo de 8,7 millones de rublos de oro. Dos décadas después, su hijo Vladímir Smirnov, empezó a producir vodka desde el extranjero con la marca Smirnoff, tan famosa actualmente.

Pável Tretiakov (1832–1898) es también conocido como el Médici ruso. Procedente de un linaje de mercaderes, creó fábricas de algodón y además comerciaba lino y lana. Formaba parte del consejo del Banco del Comerciante. En 1898 se valoraron sus bienes en 3,8 millones de rublos. Sin embargo, el empresario es famoso por ser un generoso mecenas. Durante casi 40 años coleccionó cuadros y construyó una importante pinacoteca. Actualmente, en la Galería Tretiakov de Moscú se conservan 180.000 piezas y es uno de los museos más grandes del mundo en arte ruso.

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Siglo XX (hasta 1917)

Félix Yusúpov (1887–1967) es conocido no por ser un noble rico, sino por ser el asesino de Rasputín.  Bisexual y don juan, Félix fue el único heredero de 21 millones de rublos. Los Yusúpov poseían casas, minas, 23 haciendas y títulos en propiedad. Vivían por todo lo alto y más de la mitad de los ingresos se empleaban en gastos personales. El extravagante aristócrata tenía grandes sueños y esto fue lo que lo llevó a matar.

En sus memorias, Yusúpov escribió: “Después de haberme reunido con Rasputín estoy convencido de que en él se oculta todo el mal y el principal motivo de desgracia de Rusia”.

Irónicamente, fue justamente Rasputín quien lo ayudó a recuperar de nuevo la estabilidad económica tras huir de la Rusia revolucionaria. En la película Rasputín y la emperatriz se presentó a la mujer de Yusúpov como víctima de una violación del monje loco. En 1933 Yusúpov demandó a MGM por ello y consiguió 250.000 dólares.


El lema que dice “todos los personajes son ficticios y cualquier coincidencia con la realidad es mera coincidencia” apareció en Hollywood después de este suceso.

La opulencia de los Románov

Los Románov fueron unas de las personas más adineradas de Rusia durante el transcurso de muchos siglos, si bien no siempre gastaban el dinero con buen juicio. Catalina II vivía a todo lujo y regalaba a sus validos generosas sumas de dinero.

Desde entonces los Romanov solo acumularon riqueza. El tío segundo de Nicolás II recordaba: “El capital muerto de la familia imperial [en joyas] se valora en 160 millones de rublos”. Según cálculos del historiador Ígor Zimin, hacia 1917 la esposa de Nicolás II contaba con una colección de 600-700 diamantes. El zar tenía un paquete de acciones de varios millones en el banco y en  compañías ferroviarias. En la fallida revolución de 1905, Nicolás, por precaución, transfirió algunos millones de sus ahorros personales a bancos alemanes. Según diferentes datos, en 1917 en Alemania se conservaban de dos a 15 millones de rublos.

La familia imperial poseía villas en Francia y palacios en Dinamarca. En Rusia también contaban con viñedos, haciendas, lujosas fincas y palacios, minas y casas de campo, todo valorado en más de 100 millones de rublos. Las ganancias de Nicolás II llegaron a ser de 20 millones de rublos de la época al año.


Según datos del Tribunal de Cuentas, en 1913 un profesor de escuela ganaba 85 rublos, y un noble, 18. Una familia media gastaba en alimentos 20-25 rublos.

 

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