5 libros fáciles de leer para conocer la literatura clásica rusa

Cultura
OLEG YEGÓROV
No tienes por qué empezar con ʻGuerra y pazʼ o con las deprimentes novelas de Dostoievski. Los autores rusos tienen libros brillantes y mucho más ligeros.

Nos parece una gran idea leer autores rusos. De hecho, la literatura rusa es una de las más respetadas del mundo y seguro que encuentras algo que te guste, pero hay un pequeño problema.

Muchas de las novelas rusas más famosas son realmente largas y leer los dos largos volúmenes de Guerra y paz de Lev Tolstói es un auténtico desafío. Muchos pueden acabar rechazando a Tolstói y a los clásicos rusos.

Pero hay una solución: empezar con alguna obra más un poco más ligera, lo que no significa que sea peor. He aquí una lista de obras que muestran la habilidad de los autores rusos, sin agobiarte con páginas y páginas de texto.

1. ‘Veladas de Dikanka’ (Nikolái Gógol, 1832)

Una colección de cuentos escritos por el joven Gógol, uno de los autores rusos más ingeniosos, sumerge al lector en el colorido y cálido mundo de la Ucrania del siglo XIX (que entonces formaba parte del Imperio ruso). Los cuentos están basados en el folclore ucraniano que Gógol conocía tan bien.

Es pura fantasía y muy gracioso. Por ejemplo, en Nochebuena, un valiente cosaco ensilla al diablo y vuela a San Petersburgo solo para conseguir los zapatos de la emperatriz, que le pidió su amante. A veces la narración es más horripilante que en las novelas de Stephen King. En el relato titulado Una terrible venganza, en la que la heroína descubre que su padre es el Anticristo. Una cosa que las ocho historias tienen en común: nunca son aburridas.

2. ‘Un héroe de nuestro tiempo’ (Mijaíl Lérmontov, 1840)

La única novela de Lérmontov quizá sea la lectura psicológica rusa más atractiva del siglo XIX. La trama de Un héroe de nuestro tiempo se desarrolla en el Cáucaso, una salvaje frontera del Imperio ruso, por lo que es como una especie de western ruso, donde el protagonista, el oficial en busca de aventuras Grigori Pechorin, se enfrenta a un sinfín de peligros.

Al mismo tiempo, el principal enemigo de Pechorin es él mismo. Lérmontov retrata brillantemente la naturaleza misántropa y fría de un hombre que destruye las vidas de los demás, y la suya propia. La profundidad psicológica y los escenarios románticos del Cáucaso, junto con la complicada estructura llena de flashbacks, nos dan una novela que se ha ganado la imaginación de los rusos desde la escuela, lo que es bastante raro, para ser sinceros.

3. Pequeña trilogía de Antón Chéjov: ‘Un hombre enfundado’, ‘Las grosellas’, ‘Sobre el amor’ (1898)

Antón Chéjov, que sobre todo escribió cuentos y obras de teatro, tenía dos rasgos que lo distinguen de otros escritores rusos: un ligero e irónico sentido del humor y la brevedad. Puedes leer estos tres cuentos en una hora.

La trama es sencilla: tres hombres de la intelectualidad rusa comparten historias en un día lluvioso. Cada historia contiene un triste pensamiento filosófico sobre la naturaleza humana, sus sentimientos y debilidades. Chéjov no te da ninguna respuesta, pero es difícil dejar de pensar en los temas que esboza en sus cortas obras maestras.

4. ‘El padre Sergio’ (Lev Tolstói, 1898)

No tan famoso como Guerra y paz o Anna Karénina, y es mucho más corto. Esta historia supone un punto de inflexión en la obra de Tolstói, ya que fue a partir de este momento cuando dirigió su atención a los relatos cortos centrados en la filosofía, en contraposición a sus épicos escritos sobre la sociedad rusa.

El protagonista de El padre Sergio es un joven bon vivant que encuentra a Dios después de una gran conmoción y dedica su vida a ser santo. Parece tener éxito, pero en el fondo, todavía sufre por sus pecados y sus dudas ocultas. No contaremos cómo termina la historia; digamos solamente que esta obra irritó tanto a la Iglesia ortodoxa rusa, que el Estado solo permitió que se publicara después de la muerte de Lev Tolstói en 1911.

5. ‘Las doce sillas’ (Ilf y Petrov, 1928)

Este joven dúo de escritores soviéticos de Odessa (ahora Ucrania) creó una de las novelas satíricas más divertidas de la historia rusa. En la década de 1920, las autoridades soviéticas habían conseguido sobrevivir, pero el país seguía siendo un desastre. Con estas circunstancias como telón de fondo, la historia se centra en un descendiente indeciso de una familia noble llamado Kisa Vorobiáninov, que está acompañado por el gran estafador Ostap Bénder.

Ambos buscan el tesoro familiar, escondido en una de las 12 sillas que amueblaron una mansión, pero que se han vendido en una subasta. Kisa y Ostap no saben qué silla necesitan, así que vagan por el sur de Rusia engañando a los vendedores de muebles. Las personas que conocen son a menudo bastante alocadas, lo que hace que este viaje sea hilarante. Aunque el final es mucho más oscuro de lo esperado.

Aquí te proponemos otra breve guía para que te familiarices con la literatura rusa.