13 icónicos libros rusos que te convertirán en un experto en amor, espionaje y libertad

Legion Media
Estos autores ayudaron a generaciones de rusos a descubrir quiénes eran y hacia dónde se dirigían en la vida. Quizás también puedan servirte de guía.

1. La hija del capitán de Alexánder Pushkin (1836)

Un joven oficial es enviado a un remoto rincón del Imperio ruso y allí se enamora de la hija del jefe de la fortaleza. Inmediatamente, una rebelión campesina amenaza la vida del joven oficial y de la hija de su amado capitán. El protagonista se ve forzado a elegir entre la vida y el deber, pero un sorprendente giro del destino puede ser su salvación.

2. Un héroe de nuestro tiempo de Mijaíl Lérmontov (1840)

Un joven oficial enviado a una región convulsa le roba un caballo a un rufián local, y para probar aún más su suerte, hace lo mismo con una lugareña. Las malas decisiones del protagonista desencadenan una serie de muertes.

3. Memorias del subsuelo de Fiódor Dostoievski (1864)

Una colección de notas escritas por un hombre claramente inestable revela su visión de la humanidad a través de sus propias desventuras y viles acciones. Esta afirmación filosófica en forma de novela está llena de las habituales interrogaciones presentes en el estilo de Dostoievski.

4. Guerra y paz de Lev Tolstói (1865)

Sonia se enamora de Nikolái y todos se enamoran de Natasha. Mientras tanto, Napoleón invade Rusia, el conde Andréi se rebela contra su molesto matrimonio, y Pierre hereda una fortuna del padre que apenas conocía, volviéndose increíblemente rico.

Guerra y Paz es el estudio más grande y original jamás escrito sobre el tema del amor. Pero también es la mayor indagación sobre la condición humana: amor, traición, anhelos, vanidad, patriotismo, pasión, envidia, felicidad… cada emoción es dibujada con precisión divina en la novela más célebre de Tolstói.

5. El jardín de los cerezos de Antón Chéjov (1904)

Una terrateniente en bancarrota regresa a Rusia desde el extranjero y se da cuenta de que no puede llegar a fin de mes. Incapaz de mantener su finca, el terrateniente y su hija se ven obligados a mudarse y la finca es tomada por un nuevo propietario que tala el huerto de cerezos, destruyendo todo el valor sentimental que este tenía. La obra representa el final de la atractiva pero incompetente nobleza rusa.

6. El brazalete de rubies de Alexánder Kuprín (1911)

Una mujer casada recibe un brazalete de piedras preciosas como regalo de un admirador secreto. Su marido lo descubre y se enfrenta al hombre en cuestión.

Kuprín convierte esta extraña historia de un hombre psicológicamente inestable en una hermosa historia de amor imposible.

7. Diario de un joven médico de Mijaíl Bulgákov (1925)

Un médico joven e inexperto llega a un hospital de una aldea remota para ocupar el puesto de cirujano jefe. El joven reza para que no haya nuevos pacientes porque teme fracasar frente al pequeño equipo del hospital. Pero en su primera noche de trabajo traen a una chica para realizarle una amputación...

Es imposible dejar de lado esta colección de historias cortas: son dinámicas y llaman la atención; y los miedos del narrador nos son familiares a todos.

El libro también es perfecto para los amantes de la naturaleza a los que no les importe el drama violento que se desarrolla sobre el fondo de la hermosa campiña.

8. La cabeza del profesor Dowell de Alexánder Beliáiev (1925)

Un malvado cirujano realiza operaciones inimaginables y devuelve gente a la vida con la ayuda de una cabeza viva a la que explota en secreto. La asistente del cirujano, María, descubre el terrible asunto y se enfrenta a las consecuencias.

Aunque suene extraño, la novela es parcialmente autobiográfica, ya que Beliáiev estaba paralítico y se sentía como una “cabeza sin cuerpo”.

9. Máshenka de Vladímir Nabókov (1926)

El primer romance (de cuatro días de duración) de los jóvenes de 16 años Lev y María, es el tema central de la primera novela de Nabókov. Los recuerdos agridulces del primer amor volverán a las mentes de los lectores.

10. Doctor Zhivago de Borís Pasternak (1957)

Yuri se enamora de Lara. La trama es así de simple, pero el primer encuentro de los dos personajes centrales se produce sólo después de haber sufrido todas las desgracias imaginables del destino: la revolución, la coacción, la separación, la privación y la guerra. Paradójicamente, el tema central de la novela es la libertad humana y la autorrealización en el curso de la historia.

11. Un día en la vida de Iván Denísovich de Alexánder Solzhenitsyn ( 1962)

Un recluso en un campo de prisioneros soviético se despierta, hace su rutina diaria y se duerme: fin. Algunos creen que cada ciudadano debería saberse esta historia de memoria. Llena de historia de la monstruosidad humana y del deseo increíble de vivir, hizo a Solzhenitsyn ganar fama mundial.

12. El meñique del buda (Chapáiev y pustotá) de Víkor Pelevin (1996)

Cuatro pacientes son encerrados en una institución mental donde un especialista aplica su pionero método de “experimento de alucinación conjunta” para curar a los pacientes que, como resultado, adquieren una existencia paralela que varía desde las trincheras de la Guerra Civil rusa hasta el campo de batalla de clanes japoneses rivales.

Es probable que la novela induzca a los lectores a un estado de delirio.

13. El Día del Oprichnik de Vladímir Sorokin (2006)

Rusia en 2027 no es lugar para vivir: la autocracia ha sido restaurada, el país está empobrecido, las fuerzas punitivas orquestan la represión y prevalecen los sentimientos xenófobos.

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