5 años de las protestas de la oposición, ¿cómo ha cambiado Rusia?

Vista desde un dron de una marcha “A favor de unas elecciones limpias” en 2011.

Vista desde un dron de una marcha “A favor de unas elecciones limpias” en 2011.

RIA Novosti
En diciembre de 2011 miles de personas salieron a protestar contra el resultado de las elecciones parlamentarias. Fueron las mayores protestas en el país desde los años 90. Cinco años después la situación política ha cambiado y Putin ha consolidado su posición.

“Las protestas de 2011 comenzaron, para mí y para todo el mundo, con las elecciones a la Duma [el 4 de diciembre]”, comenta Piotr Komarevtsev, estudiante de doctorado de la facultad de periodismo de la Universidad Estatal de Moscú. En aquel momento había una campaña inspirada por el opositor Alexéi Navalni: “Vota a cualquier partido, excepto a Rusia Unida [el partido del gobierno]”.

“Aquello se percibió como un estallido real de actividad, todo derrochaba energía” –comenta Piotr-. Y muchos acudieron a los colegios electorales a votar por cualquier partido que no fuera el del poder. Y después les dijeron que habían sido engañados”.


Por qué se enfurecieron los ciudadanos

Las elecciones parlamentarias de 2011 fueron verdaderamente escandalosas. La asociación defensora de los derechos de los electores GOLOS enumeró las infracciones a favor de Rusia Unida: alteración de las papeletas, votos de la misma persona en distintas urnas, errores en el recuento de los votos, etc. El mismo día de las elecciones se comenzaron a denunciar las infracciones.

Cronología: diciembre de 2011

-5 de diciembre: primera protesta en Chistie Prudy. Según distintas valoraciones, aquel día salieron a la calle entre 2000 y 10.000 personas.

-10 de diciembre: protesta en la plaza Bolótnaya, donde acudieron entre 25.000 y 80.000 manifestantes, que exigían que se repitieran las elecciones.

-24 de diciembre: hasta 120.000 protestantes en la plaza Bolótnaya.
 

Las protestas de la plaza Bolótnaya de 2011 y 2012 tomaron el nombre de esta plaza porque fue allí donde se celebraron muchas de las manifestaciones. También se celebraron manifestaciones en otras ciudades de Rusia. En las plazas se reunieron representantes de las más distintas ideologías: liberales, de izquierdas, nacionalistas y sin una definición política clara.

 

“Internet jugó un papel muy importante en todo ello: la gente vio lo que estaba sucediendo casi en directo a través de la red”-comenta el vicepresidente del Centro de Tecnologías Políticas Alexéi Makarkin-. La gente montó en cólera y salió a la calle”.

Makarkin señala también otra razón de las protestas: en aquel momento el gobierno “limpió” el campo político. Se anularon las elecciones de los gobernadores. El número de partidos registrados en Rusia se redujo a siete. Muchos políticos y movimientos de izquierdas, nacionalistas y liberales, se vieron fuera de la escena política oficial.

Sin ideología y sin líder

Alexéi Makarkin señala que fue precisamente la gran variedad de opiniones entre los protestantes y sus líderes lo que acabó con las protestas de la plaza Bolótnaya. Los manifestantes no tenían una idea unificada del futuro que reclamaban. “Los objetivos políticos eran ampliar las libertades y la democracia. Pero en cuanto el asunto llegó a la economía, al ámbito de lo social, comenzaron las discrepancias”.

Para la población, opina el experto, la cuestión económica es la más importante. La oposición, que sacó a cientos de miles de personas a las calles en las ciudades, no logró despertar el interés de millones. A partir de la primavera de 2012 las manifestaciones comenzaron a perder participación. 

“El movimiento de protestas no tenía un líder real capaz de consolidar a la gente y de tomar decisiones”, constata Piotr Komarevtsev.

La estrategia del palo y la zanahoria

La política del gobierno, que combinaba concesiones con reacciones severas, también desempeñó un papel relevante. Por un lado se aprobaron leyes que simplificaban el procedimiento de registro  de los partidos y se restablecieron las elecciones  de los gobernadores regionales. “El poder era consciente de que exprimir demasiado la vida política era peligroso, que esta podía estallar”, comenta a RBTH Alexéi Makarkin.

Por otro lado, el gobierno tampoco tuvo reparos a la hora de mostrarse severo. El 6 de mayo de 2012 una manifestación acabó convirtiéndose en una batalla campal entre manifestantes y policías. Tras este enfrentamiento comenzó una ola de procesos por el “Caso Bolótnaya”:  las detenciones continúan y el número total de implicados a día de hoy es de 36, entre ellas 15 personas han sido condenadas a penas de cárcel.

La posibilidad de entrar en un conflicto armado asustó a muchos, comenta Makarkin: “En nuestro país la gente teme los conflictos civiles. Existe un miedo a la guerra civil, mucha gente recuerda los tiroteos en el centro de Moscú en 1993”.  El politólogo opina que una parte considerable de la sociedad se desvinculó de las protestas después del 6 de mayo de 2012.

Video de RBTH de las protestas del 6 de mayo

Crimea y un discurso conservador

A medida que el interés por las protestas se iba extinguiendo, el gobierno emprendió la consolidación de la sociedad bajo consignas conservadoras: “El gobierno comenzó a prestar atención a las cosas que despertaban una actitud positiva: las tradiciones, los valores, la historia gloriosa del país” –señala Makarkin-. Y comenzó a mostrar a la oposición como agentes del caos que intentaban destruir Rusia”.

Esta política, según el experto, ganó especial fuerza en 2014 con la reunificación de Crimea, un acontecimiento enormemente popular entre los rusos. “Los dirigentes de las protestas de la plaza Bolótnaya no apoyaban la anexión de Crimea –comenta Makarkin-. De este modo se creó una disonancia aun mayor entre la oposición y la mayoría de la población. Crimea puso punto final a la época de las protestas de la plaza Bolótnaya”.

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