Cuando un caza soviético MiG-21PFM aterrizó por error en un aeródromo de la OTAN

Slobodán Dzhúkich
Afortunadamente el piloto se dio cuenta del problema al tocar tierra y consiguió escapar de las manos del enemigo.

El 13 de febrero de 1967 se produjo un suceso cuyas consecuencias podrían haber sido muy graves, recuerda el diario Rossíiskaia Gazeta. En el aeródromo de Tegel, en la zona francesa de Berlín Occidental, de repente aterrizó un avión de combate soviético (el más secreto de su época). El avión era nuevo y venía directamente de la fábrica Znamia Trudá, cerca de Moscú. Estaba pilotado por el capitán Fiódor Zinóviev.

La RDA era el puesto de avanzada occidental del Bloque Oriental. Contaba con un poderoso grupo de tropas soviéticas ya que los líderes de la URSS proveían generosamente al Ejército de Alemania del Este con la tecnología militar más puntera, lo que incluía aviones. Los pilotos soviéticos y los cazas alemanes patrullaban la frontera, alejando los aviones de la OTAN.

A principios de 1967 la Oficina de Diseño de Mikoyan estaba lista para enviar a la RDA cuatro nuevos cazas MiG-21PFM. la última modificación del MiG-21. Contaba con un nuevo asiento de eyección en el avión, un sistema de control de la mira y del arma y podía usar misiles con guía de radar. El MiG recuperó su cañón, que unos años antes había sido declarado obsoleto, no válido para el combate aéreo. Después de asegurarse de que no fuera así, los diseñadores predijeron la posibilidad de colgar un contenedor con un cañón de 23 mm y munición bajo el fuselaje. El avión era potente.

Los pilotos de la 16ª división de cazas fueron los encargados de trasladar los cuatro nuevos cazas a la RDA. El capitán Zinóviev fue nombrado comandante de la división. Desde la región de Moscú a Minsk los cazas llegaron sin incidentes, aterrizaron allí, repostaron y pasaron la noche. Al día siguiente continuaron la ruta. Por alguna razón no fueron enviados al aeródromo de Templin, cerca de Brandenburgo, como era habitual, sino a Cottbus, que estaba mucho más al sur y era desconocido para Zinóviev.

Al elegir la ruta equivocada los MiGs se encontraron cerca la parte occidental de Berlín. Al ver el aeródromo, el capitán Zinóviev trató de ponerse en contacto con el operador, pero este no le respondió. El piloto pensó que la emisora de radio se había estropeado y empezó a aterrizar.

Por si acaso, Zinóviev ordenó a sus compañeros que pilotaban otros cazas, ir a Cottbus. Y su caza MiG-21PFM con estrellas rojas en sus alas hizo un suave aterrizaje en el aeropuerto Tegel, que se encontraba en la zona francesa de Berlín Occidental y servía a la aviación de la OTAN.

Solamente tras aterrizar el capitán Zinóviev se dio cuenta de dónde estaba: los cazas que se encontraban a su alrededor llevaban marcas de identificación de la Fuerza Aérea de Francia y EE UU. El MiG se desprendió del paracaídas de freno y dio la vuelta para despegar en el mismo carril en el que había aterrizado. Pero la pista de aterrizaje ya había sido bloqueada por todoterrenos y camiones de bomberos.

No había nada que hacer: el caza volvió a dar la vuelta, encendió la poscombustión, y después de conducir por una estrecha y corta pista, hizo un despegue en forma de vela. Entre las ventajas con las que contaba el MiG-21PFM después de su modernización estaban las características de despegue y aterrizaje, que habían mejorado significativamente.

Pronto el capitán Zinóviev aterrizó en Cottbus. Dicen que el comandante de la división le comentó: “Eres el tonto que ha aterrizado en Tegel, pero lo has hecho muy bien a la hora de escapar”, y ordenó no castigar al piloto. Es probable que el hecho de que tres años antes Zinóviev había derribado un avión de reconocimiento americano Douglas RB-66 cerca de Magdeburgo en el MiG-19 pudo haberlo ayudado en ese momento.

María Alexándrova es una colaboradora de Russia Beyond, licenciada en Ingeniería, que escribe sobre tecnología y armas rusas.

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