La apresurada retirada de las tropas soviéticas de Alemania Oriental

La salida de las tropas fue pacífica, pero no por ello menos dolorosa para los soldados. Fuente: DPA/Vostock Photo.

La salida de las tropas fue pacífica, pero no por ello menos dolorosa para los soldados. Fuente: DPA/Vostock Photo.

Hace 20 años, sin dar un solo tiro, desapareció la RDA. El grupo de tropas soviéticas en Alemania (GSVG por sus siglas en ruso) estaba preparado para sobrevivir y atacar en cualquier situación, incluso bajo el fuego de los proyectiles nucleares. Pero sin embargo no se pudo salvar de su propia dirección política. Las unidades de élite del Ejército fueron las más humilladas tras la derrota del país en la guerra fría.

No habían pasado ni 20 días desde la celebración del desfile de la Victoria en la Plaza Roja, el 9 de mayo de 1945, cuando el Cuartel Supremo del Alto Mando de la URSS dio la orden de crear un grupo de tropas de ocupación nombrando como comandante del mismo al ilustre jefe militar el mariscal Gueorgui Zhúkov

Las tropas soviéticas, cuyo estado mayor se encontraba en Postdam, tenían la misión de garantizar la gobernabilidad de su zona de ocupación y responder por el restablecimiento de la vida civil.

Stalin probablemente no tenía previsto que el ejército de la URSS y los de los aliados se quedaran en Alemania mucho tiempo. Poco después del final de la guerra, la dirección política de la URSS contemplaba la posibilidad de la unificación de Alemania. Una vez que se acabó con el nazismo los primeros pretendientes a la victoria en Alemania eran los comunistas y los socialistas. A la URSS no le venía mal tener un aliado en el centro de Europa y se daban las condiciones para ello.

Recortes para los más fuertes

Pero comenzó la guerra fría y la agrupación de Alemania se convirtió en el “colchón occidental” de la zona de influencia de la URSS. Desde 1954 pasó a llamarse Grupo de tropas soviéticas en Alemania (GSVG, por sus siglas en ruso) y su situación jurídica se vio reforzada por el Acuerdo de relaciones entre la URSS y RDA (1955).

A pesar de las tensiones vividas el GSVG no se utilizó para lo que estaba diseñado. Con su misma existencia, esta agrupación de tropas bien preparada y equipada era un factor de estabilidad que enfriaba las cabezas calientes de Washington y Bruselas.

Y he aquí que en 1989, en el contexto de concesiones en política exterior que realizó Mijaíl Gorbachov, la URSS declaró que iba a implementar un plan unilateral de reducción del ejército. La reducción afectó a la capacidad militar de las tropas: se trajeron y se disolvieron dos divisiones de tanques, dos regimientos especiales de tanques y ocho batallones especiales de Alemania. 

Cayó el muro de Berlín, debilitada por las contradictorias reformas y la coyuntura de economía exterior, la URSS ya no podía influir en la unificación de las dos Alemanias.

El 2 de septiembre de 1990 los ministros de Asuntos Exteriores de la RFA, RDA, la URSS, los EE UU, Francia y Gran Bretaña firmaron un "Tratado sobre el acuerdo final con respecto a Alemania". En la práctica esto significaba que las fronteras de la RFA se ampliaban para cubrir toda Alemania.

Los EE UU ni se plantearon la retirada de sus tropas del territorio de la RFA (que siguen estando allí), pero la URSS accedió a retirar todas sus agrupaciones para 1994.

Habría que señalar que la Agrupación de tropas occidental (ZGV por sus siglas en ruso), como se llamaba para entonces la GSVG, estaba compuesta por 546.200 hombres, 115.000 unidades, 667.000 toneladas de munición, 36.290 edificios y construcciones en 777 ciudades militares. La retirada de una cantidad tan grande de militares y propiedades en los plazos indicados suponía una vergonzosa huida a ninguna parte.

La mayor parte de las unidades fueron disueltas a su regreso de Alemania. Muchos alemanes sentían se compadecieron de los militares soviéticos, sabían que en su país no tenían ni siquiera un piso y que muchos serían licenciados del ejército y recibirían apenas unos rublos de paga.

El historiador Verner Borchert señala que los habitantes locales a menudo decían que "cuando salieron corriendo (los soldados soviéticos) con sus camiones y tanques, para muchos, en realidad para la mayoría, se fueron como amigos".

En Alemania Oriental no eran pocos los que tenían una relación muy buena con los soldados soviéticos, hubo desfiles, mítines, flores. Después de muchos años de estancia muchos habían establecido relaciones de amistad con los alemanes. También hubo momentos desagradables. Mientras se estaban retirando las tropas alguien tiró una bengala sobre uno de los vagones con munición que pasaba bajo un puente. El centinela consiguió apagar la lona que se había prendido y solo pagando con su vida impidió que explotara.

El negocio de las viviendas de los soldados

Uno de los mayores problemas de retirar las tropas era la cuestión de la vivienda de los militares. Los militares propusieron sacar las tropas a medida que se iban construyendo las nuevas instalaciones, como habían hecho los franceses, pero como expresó el último comandante del ZGV, Matvéi Burlakov, los dirigentes del país "no pensaron en su propio ejército". Es más, el entonces presidente de Rusia Borís Yeltsin, en un intento por complacer a los prestamistas occidentales, decidió reducir los plazos de retirada de las agrupaciones a cuatro meses. 

Al inicio de las negociaciones para la retirada de las tropas, la parte alemana en un intento por sacar al ZGV lo más rápido posible, prometió construir viviendas en Rusia para todos los oficiales, pero tan solo se destinaron 8 millones de marcos. En el territorio de Rusia, Bielorrusia y Ucrania se construyeron un total de 45.000 pisos. Más de 170.000 oficiales del ejército ruso y otros 160.000 soldados se quedaron sin vivienda.

La retirada de las tropas supuso para muchos una catástrofe personal. Los oficiales salieron en los convoyes junto con los soldados. Las mujeres y los niños fueron enviados a casa de sus padres, familiares y conocidos. En Rusia los soldados se quedaron en la calle y tuvieron que vivir en tiendas de campaña varios años. Muchas familias no llegaron a reunificarse...

Quedaba otra cuestión importante que eran las propiedades soviéticas en Alemania. Según han calculado los medios de comunicación, el valor de los inmuebles propiedad del ZGV, alcanzaba los 28.000 millones de dólares. Rusia quería obtener por lo menos 7.350 millones de compensación por perjuicios ecológicos y de propiedad.

Finalmente el país eslavo recibió tan solo 385 millones de dólares. Rusia, que por otro lado estaba pidiendo créditos a Occidente, simplemente no podía mantener una postura fuerte en las negociaciones.

El Tratado firmado entre los líderes de los dos estados otorgaba el derecho de venta de los inmuebles del ZGV al Ministerio de Finanzas de Alemania a quien, en opinión del último comandante soviético de las agrupaciones, no "le importaba lo más mínimo" venderlo.

"Todo el mundo tenía claro que nadie se la iba a llevar consigo en ningún caso y que finalmente les iba a resultar completamente gratis". En la correspondencia de Burlakov con los líderes soviéticos hay un tema interesante. El comandante escribe en más de una ocasión que famosos bufetes de abogados de la RFA se habían dirigido a él ofreciéndole sus servicios para pelear por las propiedades soviéticas. Una de las empresas le proponía asumir todos los gastos del caso a cambio de obtener el 30% del valor de las propiedades, que la URSS estaba sencillamente regalando, en caso de ganar, pero a Moscú no le interesó.

El punto y final se puso el 16 de diciembre de 1992 cuando Yeltsin acordó la entrega de "los bienes inmuebles, enajenados a cuenta de la antigua URSS" a las autoridades alemanas.

Así que los militares decidieron ir a lo básico. Se desmontó todo lo que se pudo transportar: hangares, depósitos e incluso las planchas de hormigón de las pistas de aterrizaje y los garajes de los aparatos y se transportaron a Rusia.

Después de esto las negociaciones sobre los daños ecológicos quedaron interrumpidas repentinamente y el 60% de las instalaciones que abandonaron los militares se utilizan para fines civiles. Tan solo quedaron abandonados los polígonos y los campos de tiro, aunque posteriormente comenzaron a atraer el interés de los inversores.

La agrupación occidental de tropas dejó de existir el 31 de agosto de 1994. En la ceremonia en el parque de Treptow frente a 3000 espectadores el presidente Yeltsin anunció que esperaba que las relaciones con Alemania entraran en una nueva etapa basada en la confianza, una vez que se ya se habían retirado las tropas soviéticas.

Hoy en día sabemos que esas relaciones entre Occidente y Rusia, por las que se sacrificaron las mejores unidades militares, no pasaron de una sonrisa en la ceremonia oficial y finalmente terminaron cuando Rusia no tenía más concesiones que hacer.

Alexander Korolkov es historiador militar.

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