“Amo la verdad”, las últimas palabras de 10 escritores rusos

Morzov/RIA Novosti
Las últimas citas de autores como Tolstói o Dostoievski. Metáforas, conocimiento profundo y hasta humor. Los autores encaran de manera diferente el último momento de sus vidas.

Lev Tolstói en su lecho de muerte en la estación ferroviaria de Astápovo. Fuente: Morzov/RIA NovostiLev Tolstói en su lecho de muerte en la estación ferroviaria de Astápovo. Fuente: Morzov/RIA Novosti

1) “Ciertas mariposas ya han echado a volar”

El ganador del premio Nobel Vladímir Nabokov era aficionado a la entomología y coleccionaba mariposas. El hijo del escritor recuerda que, en el momento en que se despedía de su padre en vísperas de su muerte, los ojos de este de pronto se llenaron de lágrimas: “Le pregunté por qué. Él me dijo que ciertas mariposas ya habían echado a volar…”.

2) “Ich sterbe! (me muero). ¡Hace tiempo que no tomo champán!”

El médico y escritor Antón Chéjov falleció en el balneario alemán de Badenweiler a causa de una tuberculosis. Según una antigua costumbre alemana, cuando un médico comunica el diagnóstico fatal a un compañero de profesión, invita al moribundo a tomar champán. Las últimas palabras de Chéjov iban dirigidas al médico que lo trataba.

3) “Rusia se me ha comido, como una cerda a su cría”

El poeta simbolista Alexander Blok enfermó de gravedad durante la primavera de 1921 debido a años de hambre durante la guerra civil, a la extenuación de su sistema nervioso y a la mala recepción por parte de la clase intelectual rusa de su poema revolucionario “Los doce”.

El escritor Maxim Gorki, el comisario del pueblo Anatoli Lunacharski y todos los amigos del poeta intentaron enviar a Blok a recibir tratamiento en el extranjero, pero el Politburó del partido bolchevique le prohibía salir del país. El día en que finalmente consiguieron el pasaporte extranjero y el permiso para marcharse, Blok falleció.

4) “Estoy convencido de que un hombre debe morir a tiempo. ¡Dios mío, cuánta razón tenía Maiakovski! Llego tarde a mi muerte. Hay que morir a tiempo”

El escritor soviético Mijaíl Zóschenko, maestro del relato, increíblemente popular en las décadas de 1920 y 1930, más tarde fue víctima de críticas y persecuciones del gobierno, de la pobreza y de la traición de escritores conocidos. Expulsado de la Unión de Escritores, Zóschenko se trasladó a su dacha, donde pasó los últimos años de su vida. Actualmente lo consideran el Kafka ruso por su comprensión de la esencia metafísica soviética.

5) “¿Eres tú, imbécil?”

Mijaíl Saltykov-Schedrín era conocido por su humor implacable y satírico. Cuenta una leyenda que recibió a la muerte con la pregunta: “¿Eres tú, imbécil?”

6) “Amo la verdad”

A sus 83 años, el conde Lev Tolstói decidió abandonar su vida ordenada y cómoda en su finca Yásnaya Poliana. Junto a su hija y su médico, se marchó de incógnito en un vagón de tercera clase. Durante el viaje se resfrió, lo cual le provocó una inflamación de los pulmones. Habiendo perdido ya la lucidez, el escritor dijo: “Amo la verdad”.

7) “Te he amado y no te he engañado ni una vez, ni siquiera mentalmente”

Estas son las palabras que el escritor Fiódor Dostoievski dijo a su esposa Anna. Durante todo su matrimonio, la pareja solo se separó unos pocos días. Anna no solo era una esposa para el escritor, sino también su ayudante: reescribía los manuscritos, trataba con las editoriales y las imprentas e incluso ayudó a su marido a superar su pasión por el juego a la ruleta.

8) “Qué tormento es no poder encontrar la palabra para expresar lo que uno quiere decir”

Estas palabras pertenecen al poeta Fiódor Tiútchev, cuyos versos forman parte de las obras maestras de la poesía rusa y de las antologías literarias de todos los colegios de Rusia. Muchas citas y muchos cuartetos de Tiútchev se han convertido en aforismos.

Con la razón no se entiende Rusia,
No se la puede medir por el mismo rasero:
Su porte es especial,
En Rusia sólo se puede creer.

9) “¡No pienso disparar a este imbécil!”

En el duelo del poeta Mijáil Lérmontov contra Nikolái Martýnov, después de la cuenta atrás de uno de los padrinos nadie disparó, por lo que este gritó: “¡Disparen, o disuelvo el duelo!”, a lo que Lérmontov respondió tranquilamente: “¡No pienso disparar a este imbécil!”. Estas palabras encendieron a Martýnov, que disparó y acto seguido se lanzó hacia el poeta, diciendo: “¡Misha, perdóname!”. Pero Lérmontov ya estaba muerto.

10) “¡Traedme una escalera!”

La idea de la escalera fue uno de los principales enigmas del escritor Nikolái Gógol. De niño, la abuela del pequeño Nikolái le contó un relato sobre una escalera por la que las almas de la gente subían al cielo. Esta imagen se encuentra frecuentemente de formas distintas en las obras de Gógol. Según algunos testigos, las últimas palabras del escritor fueron el grito: “¡Ah, traedme una escalera, pronto!”.