5 lecciones vitales de Venedikt Yeroféiev, un alcoholizado autor soviético

Anatoli Morkovkin/TASS
No hay que seguirlas todas pero sí conviene tenerlas en cuenta.

Algunos podrían decir que Venedikt Yeroféiev (1938 - 1990), que fue un paria, disidente y murió de cáncer de garganta a la temprana edad de 51 años, no es un modelo a seguir. El propio Yeroféiev, que tenía una clara inclinación hacia la autodestrucción, no podría estar más de acuerdo. Pero seamos realistas, ¿puedes nombrar a un solo gran autor sin un lado oscuro?

El autor es sobre todo conocido por su “poema en prosa”, Moscú-Petushkí. Aunque también dejó escritas gran cantidad de notas, llenas de humor y paradojas, pero profundamente tristes, al mismo tiempo. Las hemos revisado y hemos recopilado algunos consejos de este escritor.

1. Sé humilde

“Todo debe ocurrir de manera lenta e incorrecta, para que el hombre no tenga la oportunidad de empezar a sentirse orgulloso; para que esté triste y perplejo”, es una frase que aparece en las primeras páginas de Moscú-Petushkí.

Venedikt Yeroféiev es sobre todo conocido por su libro ‘Moscú-Petushkí’.

En realidad, la cita es más divertida dentro de su contexto: el protagonista (basado en el propio Venedikt Yeroféiev), se despierta con una terrible resaca y va a una tienda lentamente para comprar algo de licor. De eso trata Yeroféiev: de mezclar lo sagrado y lo profano, de sueños alcohólicos que se mezclan con sabiduría filosófica y bíblica.

De todos modos, esta cita realmente explica muchas, muchas cosas de este mundo.

2. Al demonio con la carrera

Durante un tiempo, el protagonista trabajó como capataz en una brigada de cuatro trabajadores, pero fue despedido porque no hacían nada más que beber, al igual que hacían muchos otros para escapar de unos trabajos sin sentido.

Así describe cómo se siente después de ser despedido: “Me quedaré abajo, y desde abajo escupiré en su escalera social. Bien, escupiré en cada peldaño. Para escalarla, es necesario tener el culo de acero forjado, de la cabeza a los pies. Y no lo soy”.

Tal vez a tu jefe no le guste, así que ten cuidado. También puedes leerle algo de Yeroféiev e irte con él a emborracharte.

Al fondo, monumento dedicado a la obra ‘Moscú-Petushkí’.

3. Crear siempre

“Debes de ser capaz de convertir en un tema literario todo lo que veas”, escribió Yeroféiev en sus notas, publicadas bajo el título Un fósil inútil. Él mismo siguió ese patrón: todo, desde el Nuevo Testamento hasta los clásicos rusos, pasando por los burocráticos periódicos soviéticos y el lenguaje obsceno de las calles, era una fuente de inspiración para él. Moscú-Petushkí mezcla estilos de una manera impredecible.

La otra cita de Yeroféiev sobre el arte sagrado de la escritura dice así: “Uno debería escribir tan mal como sea posible. Para que sea asqueroso leerlo”. Se trata de algo irónico, pero algunas personas detestan a Yeroféiev por su prosa “alcohólica”.

4. No te preocupes mucho

Yeroféiev se cayó y se levantó muchas veces. Un tipo de una pequeña ciudad situada más allá del círculo polar ártico, se matriculó en la Universidad Estatal de Moscú después de recibir una medalla de oro en la escuela secundaria, pero lo acabaron expulsando por pereza y por no hacer nada. “Estaba acostado en mi cama por la mañana, decidiendo si debía ir o no a una conferencia... y luego pensé: ‘Que le den por c***’ y no fui a ninguna parte”.

Después tuvo muchos trabajos precarios, que le servían únicamente para ganarse el pan. Además fue indiferente al éxito. Las notas de Yeroféiev demuestran que no le importaba en absoluto y que únicamente estaba obsesionado con el arte: “Uno debería llevar la vida de una estrella. A veces brillando; otras, cayendo”.

En cuanto a los críticos, escribió: “¿Por qué debería ser amable? Ni siquiera nuestra nueva constitución soviética tiene un artículo que diga que hay que ser agradable”.

5. Mantener el optimismo, a pesar de todo

Marginado en la sociedad soviética, Yeroféiev expresó su tristeza pero nunca su desesperación. En su primer diario, Notas de un psicópata, escribió: “Nunca me he considerado un hombre ‘perdido’. Sería demasiado aburrido y viejo”.

En Moscú-Petushkí, el protagonista, a pesar de compadecerse de su vida, dice en un momento dado: “Vivir no es para nada aburrido... Si ya hemos vivido treinta años, es necesario tratar de vivir otros treinta. ‘El hombre es mortal’. Esa es mi opinión. Pero....también opino que ‘la vida es hermosa’”.

Si te interesa la obra de Yerofíev, aquí puedes profundizar en ella.

Este artículo se basa en las obras de Vendikt Yerofeíev y en las entrevistas que concedió.

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