¿Qué buscan los latinoamericanos en Rusia?

Alexánder Cherniavski
Algunos vienen en busca de la belleza y el amor, otros anhelan conocer la Plaza Roja o hacer el mítico Transiberiano. ¿Qué otras razones tienen los latinoamericanos para venir al país más grande  del mundo?

Belleza

Altái.

La belleza del paisaje ruso, la Plaza Roja y las cúpulas doradas de las iglesias ortodoxas atraen a los visitantes de América Latina. Recientemente Russia Beyond publicó una serie de artículos del autor argentino, Patricio Bastos, que vino a Rusia atraído por la belleza del paisaje, la historia y cultura del país euroasiático. Patricio aterrizó en Moscú en marzo de 2013. Después de su viaje, el argentino dedicó un libro a Rusia:

“Ese día el sol brillaba en la capital y el río ya se estaba derritiendo. El fluir del hielo brindaba a los transeúntes un espectáculo mágico. Era tan sólo una pequeña muestra de lo que encontraría un mes y medio más tarde en el Dvina Septentrional, que baña las orillas de la ciudad de Arjánguelsk, a 21 horas en tren, casi llegando al Círculo Polar Ártico. Cuando dejé el vagón me encontré con una enorme pared de nieve que sobrepasaba fácilmente la altura de la formación. Ese fue mi primer contacto con el norte ruso, una región que terminó siendo recurrente para mí en los años por venir".

Transiberiano

El mítico recorrido de Moscú a Vladivostok en tren atrae a muchos viajeros. El periodista uruguayo Diego Molinelli vino a Rusia para recorrer esta ruta. Así recordaba después su experiencia: “Quien se lance a la aventura de hacer el mítico viaje transiberiano, a bordo de los interminables trenes rusos que devoran miles de kilómetros atravesando todo tipo de paisajes y situaciones, debe estar preparado para vivir una experiencia de contrastes. Apasionante, por donde se mire, porque nunca se sabe qué puede pasar”.

Emociones fuertes (y bebidas fuertes)

Rusia sigue siendo un lugar exótico para la mayoría de los latinoamericanos: la lejanía, una cultura diferente, el clima duro y las tradiciones del país hacen que el viaje esté lleno de aventuras, descubrimientos y emociones fuertes.

Vodka

Algunas de estas emociones tienen que ver con el vodka, uno de los principales símbolos del país. Todos los que vienen a Rusia, desean probar el auténtico aguardiente ruso. El barman argentino, Julián Díaz, que recorrió 10.000 kilómetros para conocer la cultura gastronómica del país euroasiático, describe así sus recuerdos: “Probamos más de veinte tipos de vodka. Lo que nos ocurría era que nosotros teníamos siempre una botella con nosotros y cuando se nos acababa comprábamos otra distinta”, comentó Julián en una entrevista a Russia Beyond.

Frío

Otro de los grandes mitos (y grandes miedos) que los latinoamericanos quieren experimentar en su propia piel, es el frío. ¿Cómo se puede vivir a -20Cº? ¿Se te congela la nariz?

En una entrevista a Russia Beyond, la colombiana Margarita Calderón recordaba así su primera impresión del frío en Rusia: “El primer invierno me recibió con -37Cº grados bajo cero. La primera vez que bajó la temperatura a -20Cº estaba paseando con una amiga africana y empezó a hacer tanto frío que no pudimos esperar el bus y tomamos un taxi de vuelta a la universidad. Entramos en un café para comer y calentarnos. Creo que estuvimos en la batería unos 15 minutos antes de que nos volviera el calor al cuerpo. Después de eso entendí que había que abrigarse más antes de salir”.

Educación

El cadete peruano Johan Carlos Juárez Orihuela es uno de cientos de graduados latinoamericanos que decidieron completar su carrera militar en el suelo ruso. Lo que más le asombró, según contó a Russia Beyond, fue la profundidad de las materias que se imparten.

“El haber aprendido el idioma ruso nos ha abierto puertas, nos ha acercado más a Rusia, nos permite conocerla más y al mismo tiempo experimentar hacia ella un especial cariño”, añade Johan Carlos.

La colombiana Margarita Calderón estudió Filología en la Universidad de la Amistad de los Pueblos de Moscú entre 2005 y 2008. Así recordó los motivos por los que tomó esa decisión: “Durante la carrera de Literatura en Colombia, tuve una profesora rusa que llevó el curso de Literatura Universal del siglo XIX y con ella profundizamos en literatura rusa. Por eso la idea de hacer una maestría en Filología en Rusia surgió de manera natural. Después de un mes y cuatro clases, ya tenía listas mis maletas y estaba rumbo a Moscú para empezar la preparatoria y después la maestría en la Universidad de la Amistad de lo Pueblos”.

Amor

Sin embargo, el amor sigue siendo un ingrediente imprescindible para aquellos que sueñan con Rusia. Russia Beyond ha publicado decenas de historias de amor entre los hombres latinoamericanos y las mujeres rusas y viceversa.

Según nos comentó el estudiante peruano Diego, “aunque uno te diga que paseando por Moscú se fija en las maravillas de la arquitectura rusa, miente, seguro que está mirando a las chicas”. Y después añadió que todos sus amigos de Perú le tienen envidia porque puede enamorarse de una chica rusa. 

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