10 platos de la cocina del Ejército ruso que te harán comer como uno de sus soldados

Cocina
MARÍA BÚNINA
¿Te gustaría ser tan fuerte como los hombres rusos? Es fácil: ejercicio físico, régimen y comida de soldado.

Con arreglo al reglamento vigente, las raciones diarias de un soldado deben sumar unas 4.500 kcal obtenidas de 117 productos. Esta cantidad de comida podría formar perfectamente la base del menú de cualquier restaurante (y no de los malos). Russia Beyond ha examinado los platos principales consumidos por los soldados rusos de infantería y descubrió qué es lo que más les gusta y lo que más echan de menos.

1. Gachas de avena con salchicha y huevos con pan

Un desayuno típico en el Ejército son gachas de avena con salchicha o una coteleta. La avena no es el plato favorito, pero se come a la velocidad del rayo, como todo lo que hay en la mesa.

“Lo más delicioso en el desayuno es untar un poco de mantequilla en una rebanada de pan y ponerle un huevo, cortado por la mitad. O untarse un poco de mermelada en el pan”, nos cuenta Nikolái, recordando su pasado de recluta.

2. ‘Pelmeni’ y ‘varéniki’ con requesón

Una o dos veces por semana, los soldados desayunan pelmeni o varéniki con requesón y crema agria, algo que muchos recordarán en el futuro con una sonrisa.

“Al principio, comer pelmeni es un motivo de alegría increíble, pero con el tiempo el efecto desaparece. Después de todo, no se trata de pelmeni de marca, sino de pelmeni corrientes y molientes”, admite Nikolái.

3. ‘Rassólnik’ de Leningrado

Durante mucho tiempo, la avena de cebada perlada (hecha de cebada integral) era recibida por muchos militares como una maldición. Es muy barata, así que se servía en todas partes. Según los nuevos reglamentos del Ejército, la avena de cebada perlada ya no se considera un plato aparte, sino que puede utilizarse como parte de otros platos, por ejemplo, en la sopa rass0lnik de Leningrado. Además de cebada perlada, su lista de ingredientes incluye carne, patatas, pepinos encurtidos, zanahorias y cebollas. Lo principal, eso sí, es ser generoso con la cantidad de carne.

4. Sopa “de campo”

Esta sopa con mijo necesita de 20 a 25 minutos para cocinarla, incluso en condiciones de campo de combate o entrenamiento. La receta es muy sencilla: las patatas y el mijo se hierven hasta que estén listas. Las cebollas se cortan en cubos, las zanahorias se rallan y se fríen en aceite de girasol. Las verduras se añaden a la olla o cacerola junto con carne enlatada.

5. Repollo estofado

La col estofada es un recuerdo compartido por todos los que han servido en el Ejército ruso. Es un acompañamiento típico de carnes o embutidos.

6. ‘Vinegret’

En ausencia de verduras frescas, la vinegret es una solución perfecta. No debe confundirse con la vinagreta. La vinegret es una ensalada hecha de verduras hervidas: patatas, remolacha, zanahorias, pepinos encurtidos, guisantes y normalmente condimentada con aceite de girasol. “Todavía asocio la vinegret con el servicio en el Ejército”, confiesa Mijaíl.

7. Alforfón con carne en lata estofada

La avena de alforfón es un plato versátil que es casi imposible cocinar mal. En combinación con la famosa carne estofada en lata (tushonka, en ruso) uno obtiene una comida deliciosa y saciante. Si el chef está por la labor, antes de cocinar el alforfón, puede pasarlo por la sartén, entonces la avena tendrá sabor a nueces.

8. Pescado para cenar

Para la cena, a los soldados se les suele dar pescado con guarnición, por ejemplo, alforfón o puré de patatas.

“El pescado suele ser de las variedades más baratas, como el abadejo o el bacalao, nada del otro mundo”, recuerda Nikolái.

Los soldados que se comportan mal durante el día son castigados con la tarea de pelar patatas, después de la cena, para los platos del día siguiente. Sin embargo, esto no es necesariamente una causa de malestar. A veces se convierte en una oportunidad para comerse una segunda ración de cena.

9. Postre

En los días festivos, a los soldados se les pueden dar dulces u otras delicias: un trozo de pastel para Pascua, mandarinas para Año Nuevo, panqueques con leche condensada y crema agria para Máslenitsa (el carnaval ruso).

“Cuando aparecían dulces sobre la mesa, entendíamos que era un día festivo. En el Ejército se pierde la noción del tiempo, y de repente recibes galletas, dulces o mandarinas en la mesa y te das cuenta de que es el 23 de febrero o Año Nuevo”, comenta Nikolái.

10. Embutidos de casa

Junto a una unidad militar suele haber alguna tienda que vende comida, pero los soldados no siempre tienen dinero o la oportunidad de visitarla. A los reclutas recién llegados no se les da permiso para abandonar la unidad. En casos como estos, algo de ayuda puede venir en forma de una visita de familiares o un paquete que te hayan mandado desde tu casa.

“Lo que más esperas son los paquetes de fin de semana enviados por tus padres. Es posible que traigan embutidos, chocolate u otras golosinas”, recuerda Nikolái.

Pincha aquí para saber qué comían los soldados soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial.