4 secretos para enamorarte del invierno ruso

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La mayoría de personas asocian Rusia con inviernos gélidos. Se imaginan a gente con abrigos de piel, sombreros shapka-ushanka y botas de fieltro para abrirse camino con dificultad a través de caminos impracticables y cubiertos de nieve. Sin embargo, hay mucho que descubrir y amar en el invierno ruso.

1. La experiencia de una bania tradicional y la ceremonia del té en Sochi

Desde tiempos inmemoriales, se cree que las banias tienen propiedades curativas y todavía son una actividad popular entre los habitantes del país.

La atmósfera única que se respira en las banias tradicionales debe mucho a las maderas naturales que se utilizan para alcanzar las temperaturas necesarias en la parilka o habitación de vapor.

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La sala se llena con el agradable aroma natural de la madera; constantemente se vierte agua sobre rocas ardientes, de modo que un vapor denso y seco envuelve el espacio.

No te pierdas el masaje ritual que se realiza golpeando con ramas de abedul o roble empapadas en agua caliente. La visita a la parilka viene seguida por otro emocionante ritual: correr desde la sala de vapor y saltar en los montones de nieve cercanos, aunque hay quien prefiere simplemente darse un chapuzón en una piscina de agua fría. La estación de esquí de Krásnaya Poliana, en Sochi, ofrece a los visitantes la mejor experiencia del ritual de la bania y, tras la inmersión en vapor, invita a sus huéspedes a una tradicional ceremonia del té: tomar un té de hojas recolectadas a mano, con vistas a un pintoresco paisaje montañoso.

2. Recorrer los Urales en un trineo tirado por caballos

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El sur de los Urales es una de las regiones más hermosas de Rusia para unas vacaciones invernales. Esconden amplios valles y están cubiertos con un brillante manto de nieve cristalina, son famosos por los impresionantes viajes en trineos de caballos. Los trineos, tirados por robustos sementales, atraviesan las cumbres nevadas de la cordillera Kraka-Tau y la Reserva Natural de Bashkir, donde se ofrecen al viajero vistas de las llanuras rusas, maravillosos paisajes naturales y arquitectura tradicional.

Estos viajes pueden durar hasta siete días e incluyen el alojamiento en isbas, cabañas tradicionales de madera, preparar la comida en los hornos tradicionales llamados pechka y saborear miel natural.

También se ofrecen actividades opcionales, como senderismo hasta manantiales sagrados, equitación y “snow tubing”, diversión consistente en deslizarse por laderas nevadas en un trineo hinchable.

3. Celebrar la ceremonia del “Nacimiento del Sol” en Kazán

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La multiétnica región de Kazán es conocida por la celebración anual de Nardugan, una milenaria tradición pagana que festeja el solsticio de invierno.

Según el antiguo calendario tártaro, el cumpleaños del Sol es el 22 de diciembre, cuando los días empiezan a alargarse. La festividad, que dura una semana, simboliza el despertar de la naturaleza y el triunfo de la vida.

Durante esa semana, los nativos hornean pasteles, adivinan el futuro utilizando anillos y representan obras de teatro. Las tradiciones hogareñas de este periodo son también muy divertidas: los adultos y los niños se disfrazan y visitan las casas de sus vecinos.

Bailan y cantan canciones acompañados por armónicas y desean a la gente salud, riqueza y felicidad.

4. Adentrarse en increíbles grutas y cuevas de hielo en el lago Baikal

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El lago Baikal es el más profundo del mundo y siempre ha sido un gran misterio. A pesar de su enorme tamaño, se hiela completamente y la capa de hielo, con un grosor de varios metros, conserva una transparencia cristalina.

Esto hace que una excursión en jeep por el lago sea una experiencia inolvidable.

Las áreas que no están cubiertas de nieve son una verdadera maravilla: el increíble hielo azul topacio desvela la belleza del mundo subacuático y proporciona a los viajeros la oportunidad de observar sus profundidades como si se mirase a través de un cristal.

Otras obras de arte creadas por la naturaleza incluyen las “salpicaduras” formadas por el agua de las olas del lago, que se congela mientras chorrea por las enormes rocas de la orilla.

Estas salpicaduras congeladas pueden alcanzar hasta 10 m2 y a menudo esconden cuevas y grutas de hielo que solo son accesibles en invierno. Otro tesoro de la región es la isla de Oljón, un territorio sagrado para los chamanes que supuestamente irradia energía positiva.

Iván Shirokov, especialista principal en destinaciones de Travel All Russia, ha viajado a lo largo y ancho de Rusia y puede ayudarte a planear un viaje inolvidable a Rusia este invierno.

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