La respuesta de Rusia a la actividad de la OTAN junto a sus fronteras

Paracaidistas británicos saltan desde un avión Hércules C-130 durante ejercicios de la OTAN cerca de Torun, Polonia.

Paracaidistas británicos saltan desde un avión Hércules C-130 durante ejercicios de la OTAN cerca de Torun, Polonia.

Reuters
El 7 de junio en Polonia dieron inicio los ejercicios militares de la OTAN de mayor escala desde la guerra fría, pensados como respuesta a las “acciones agresivas de Rusia”. Según los expertos militares, la directiva de la alianza utiliza la idea de la “amenaza rusa” para promover sus planes de creación y desarrollo de infraestructura militar en Europa del Este.

Más de 31.000 soldados de la OTAN, con el apoyo de 3.000 unidades de técnica blindada, aviación y fuerza naval, participarán en los ejercicios Anaconda 2016 que tendrán lugar en Polonia del 7 al 17 de junio.

El Ministerio de Defensa de Polonia daba a la prensa una explicación bastante vaga del objetivo de las maniobras: “reforzar la interacción entre las comandancias nacionales y de la coalición y sus subdivisiones en el marco de una operación defensiva conjunta en el contexto de la aparición de amenazas híbridas”.

Según el observador militar del periódico Izvestia Dmitri Safónov, las operaciones conjuntas son una práctica habitual para cualquier organización internacional. Rusia lleva a cabo ejercicios análogos en el marco de la OTSC,(Organización Tratado de Seguridad Colectiva que incluye antiguas repúblicas soviéticas) . Los ejercicios Anaconda 2016 son la respuesta lógica a una serie de maniobras por parte de Moscú.

Sin embargo, los ejercicios se realizarán varias semanas antes de la cumbre de la OTAN en Varsovia. Según señala Safónov, estas maniobras contribuirán a promover la idea de la “amenaza rusa” en el imaginario colectivo europeo, a incrementar los costes militares de la OTAN y a crear nuevas bases en Europa del Este.

Según el experto, la UE teme que Rusia decida recuperar las antiguas repúblicas soviéticas y que sus tropas invadan Europa del Este.

“El escenario de los ejercicios prevé el desarrollo de las operaciones de combate locales en un territorio muy reducido. Sin embargo, de ningún modo puede llegar a haber combates locales en la zona: el menor conflicto se convertiría instantáneamente en una guerra nuclear. No puede ser de otro modo”.

Safónov opina que cualquier maniobra militar cerca de las fronteras levantará críticas procedentes de su país vecino. La única posibilidad de evitarlo es llevar a cabo unos ejercicios conjuntos Rusia-OTAN, como solía hacerse varios años atrás.

Cuál es el verdadero objetivo según Rusia

Según señala el presidente de la Academia de Problemas Geopolíticos, el general coronel retirado Leonid Ivashov, la dirección de la OTAN y los políticos de los países de Europa del Este evitan mencionar que toda la base normativa y conceptual de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa tiene un carácter exclusivamente defensivo.

“El Ministerio de Defensa de Polonia denuncia la cantidad sin precedentes de ejercicios militares y de la presencia de soldados rusos en las inmediaciones de las fronteras de Europa, aunque conocen con un año de antelación nuestro programa en el distrito militar occidental”, señala el experto.

Según Ivashov, la política del bloque está dirigida a reforzar y promover la imagen de “enemigo encargado por Rusia” en el imaginario de la gente. “Las leyes militares son las mismas para todos: es necesario contar con una superioridad cuantitativa y cualitativa sobre las tropas del enemigo. ¡El contingente de la OTAN es tres veces superior al de Rusia! ¿De qué amenaza están hablando?”, señala Ivashov.

Cuál será la respuesta de Rusia

El Ministerio de Defensa ruso anunció a principios de 2016 el inicio de la formación de tres divisiones y de un ejército de tanques al oeste del país.

En tiempos de paz, en cada una de estas divisiones servirán hasta 13.000 soldados. Las unidades motorizadas contarán con los nuevos vehículos BMP-3, BMP-4  y con cañones autopropulsados del tipo Koalitsia.

El ejército de tanques estará formado por unas 800 unidades de técnica blindada. Entre ellas figurarán varios tanques de la clase T-72B3 y T-90. Las unidades más anticuadas serán sustituidas en el marco del programa de rearme del ejército hasta el año 2020. Como relevo, el ejército recibirá los últimos tanques T-14 basados en la plataforma del Armata.

Según señala el general coronel Ivashov, el despliegue de tropas llevará a los países a participar en una nueva guerra fría.

“Hoy en día es necesario evitar la retórica agresiva en las declaraciones mutuas. Los europeos no quieren la guerra, las únicas que la desean son las corporaciones internacionales que sacan beneficios de los conflictos armados. Debemos desarrollar un sistema conjunto de seguridad colectiva, y no asustarnos unos a otros con nuevo armamento”, subraya el experto.

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