Cómo identificar un rifle de asalto ruso de una copia falsa

Vladímir Onokoy
Cuando la gente piensa sobre Rusia a menudo le vienen estas imágenes a la cabeza: vodka, inviernos helados, mujeres bellas y un rifle Kaláshnikov.

El rifle Kaláshnikov sigue siendo uno de los símbolos más reconocibles de Rusia y es conocido en todos los rincones del mundo.

Pero el Kaláshnikov y otras armas rusas ya no son solo armas de guerra. En muchos países se pueden encontrar versiones civiles y deportivas de famosos rifles y pistolas rusas. La gente los usa para el tiro de competición, para la defensa personal, para la caza, como armas que no disparan para hacer recreaciones históricas y como accesorios de películas.

Mientras trabajaba en diferentes países, personas de todas las nacionalidades me preguntaron muchas veces: “¿Cómo puedes saber que el arma es realmente rusa? ¿En qué debo fijarme?”

La forma más sencilla

La pregunta está completamente justificada, ya que las armas rusas han sido producidas, algunas ilegalmente, otras bajo licencia, en docenas de países de todo el mundo. Por ejemplo, 28 países fabrican diferentes variaciones de los fusiles Kaláshnikov, y no todos se hacen con el mismo estándar.

Tomemos como ejemplo el clásico rifle AK. Hay varias cosas en las que hay que fijarse. La manera más sencilla es mirar las marcas del fabricante en el lado izquierdo del receptor. Allí hay un sello que te dice dónde se fabricó el arma.

En caso de que haya una “flecha en triángulo” significa que fue producida en la fábrica de Izhevsk. Si tiene una estrella es que viene de Tula, otro gran fabricante de armas.

Captura del libro Fusiles de asalto Kaláshnikov y ametralladoras de la URSS y Rusia de Konstantín Podgornov

Otro Kaláshnikov

Hay otro fabricante que se ha hecho más importante en los últimos años y se llama Fábrica Molot, y fue fundado durante la Segunda Guerra Mundial para suministrar metralletas al Ejército Rojo. A principios de los años 60 se convirtió en la principal fábrica de la ametralladora ligera Kaláshnikov, la conocida como RPK.

En la década de 1990 la Fábrica Molot hizo valer su experiencia para producir rifles deportivos civiles llamados VEPR (que significa Oso salvaje). Conocidos por su diseño reforzado y su robustez estos rifles son populares entre los tiradores que siguen las palabras de Boris the Blade de la película Snatch de Guy Ritchie, que solía decir: “Pesado es bueno, pesado es confiable. Si no funciona, siempre puedes golpearlos con él”. Como los VEPR se basan en una ametralladora ligera, son más pesados que otras variantes de AK.

Para identificar un VEPR auténtico, busca una “estrella dentro de un escudo” en el lado izquierdo del receptor.

Captura del libro Fusiles de asalto Kaláshnikov y ametralladoras de la URSS y Rusia de Konstantín Podgornov

Normalmente el logo está justo al lado del número de serie, así que es muy fácil encontrarlo. Ten en cuenta que si un arma rusa tiene alguna letra en el número de serie, será en cirílico.

Copias afganas

Mientras trabajaba en Afganistán vi muchas copias de baja calidad de rifles Kalashnikov hechos en las áreas tribales de Pakistán. Estas armas tenían letras latinas en el número de serie.

La fabricación de armas falsificadas es una vieja tradición en esta zona del mundo. Los traficantes de las áreas tribales saben que se les pagará más por un arma original rusa y harán todo lo posible para que se parezca lo más posible a la verdadera.

Lo que normalmente los delata es una mala gramática. Por ejemplo, en el lado derecho de un arma rusa se pueden encontrar marcas con las letras del alfabeto cirílico “ОД” y “АВ” que significan modos “semiautomático” y “completamente automáticos”, respectivamente.

Afortunadamente, la mayoría de los armeros tribales no son ávidos entusiastas de la lengua rusa, por lo que en sus obras las letras suelen parecerse más a “ОА” o “ДВ”.

Otra característica de muchos rifles falsos es su mala calidad. En Kabul me encontré varias armas que ni siquiera podían cargarse ya que el cañón y la cámara estaban tan alineadas y la bala no llegaba hasta el final. Por eso, aunque las marcas sean correctas, es importante hacer un simple control de funcionamiento.

Otras copias del Kalashnikov tienen sus propias marcas de identificación: un arma húngara tiene un signo de infinito y el número 1, un 10 en círculos indica Bulgaria, un 11 en un uno significa que el arma fue hecha en Polonia... Casi se podría escribir un libro entero sobre este tema. Cada variante del AK es diferente y representa la historia del país que lo fabricó, sus afiliaciones políticas, el progreso de la tecnología y la capacidad de fabricación.

Por eso cada museo cuenta con sus propias armas. Desde la antigüedad, una espada o una lanza pueden contarte más sobre la historia de una civilización en particular que muchos manuscritos. Así, cada arma histórica rusa te cuenta su propia historia.

Esa es una de las razones por las que los coleccionistas aman las armas de fuego rusas. A veces pueden parecer crudas y sin refinar, pero representan perfectamente el carácter de la nación y muestran lo difícil y notable que es la historia de Rusia.

LEE MÁS: ¿Chino o ruso? ¿Con qué Kaláshnikov me quedo? 

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