¿Chino o ruso? ¿Con qué Kaláshnikov me quedo?

Legion-Media, Dhalikar/Wikipedia
Un antiguo trabajador de una empresa militar privada comparte su opinión sobre los AK chinos y rusos, que se han hecho populares en muchos lugares del mundo.

Dondequiera que vayas, todo el mundo sabe lo que significa AK-47 (o Kaláshnikov). Desde un campesino indonesio hasta un miembro del cártel mexicano, desde un oficial de policía pakistaní hasta un paracaidista portugués, todo el mundo conoce este rifle y en muchas ocasiones las personas tienen alguna historia personal que contar.

Está presentes en banderas, monumentos y medallas. A lo largo de la historia ha simbolizado la libertad y el terror, la resistencia y la opresión; no hay otro arma que haya inspirado tantos libros, canciones, objetos de arte, exposiciones ni creado tanta polémica.

Lo que no mucha gente sabe es que la mayoría de los rifles Kaláshnikov que circulan por el mundo no tienen nada que ver con Rusia o la Unión Soviética. Se han fabricado en China, Rumania, Hungría, Serbia, Polonia, Etiopía o uno de los 20 países que fabricaron diferentes variantes del AK.

Por poner un ejemplo: en la época en que trabajé en Irak como armero, de los 2.000 AK que inspeccioné, menos de diez eran de fabricación soviética. Lo que equivale al 0,5%. Todo lo demás venía de múltiples países de Europa; y algunos incluso habían sido fabricados en Irak durante el gobierno de Sadam Huseín.

Una de las principales razones por las que los Kaláshnikov están tan extendidos es porque en los años 50 se produjo en Corea del Norte, Bulgaria, Polonia, Hungría y Alemania Oriental.

Cómo aparecieron los AK chinos

A principios de los años 50, cuando la URSS inició un programa masivo de transferencia de tecnología a su vecino del Este, nadie podía imaginar que China se convertiría pronto en el mayor adversario de la Unión Soviética en el mercado internacional de armas.

A finales de los años 50, la relación entre China y los soviéticos se estaba deteriorando, lo que llevó a la escisión chino-soviética a principios de los 60. La asistencia militar y técnica se redujo y la industria china de armas ligeras se desarrolló de forma independiente, sin influencia soviética.

El conflicto entre la URSS y la China comunista alcanzó su punto álgido en 1968, cuando tuvo lugar el primer conflicto fronterizo entre ambos países. Los soldados del Ejército soviético se enfrentaron a un adversario armado casi exclusivamente con fusiles Kaláshnikov.

Participantes del ataque armado en la frontera ruso-china en el distrito Zhalanashkol, el 1 de octubre de 1969

La Unión Soviética había construido fábricas de armas y entrenado a ingenieros chinos, y se enfrentó a los frutos de su trabajo. Las consecuencias de una imprudente transferencia de tecnología persiguieron a la Unión Soviética durante años.

China creó un enorme sistema de producción de armas ligeras sin control o supervisión del fabricante original. En todo el país se construyeron más de una docena de plantas de producción secretas.

En realidad se sabe muy poco sobre ellas. Cada fábrica estampaba los rifles con un símbolo que hacía referencia al número de la fábrica. El más famoso es el 386, pero hay muchos más: 26, 66, etc.

La cantidad de rifles producidos sigue siendo desconocida: se calcula que China produjo más rifles Kaláshnikov que la URSS, y mi experiencia personal en Oriente Próximo y África así lo confirma. En la mayoría de los países el AK de fabricación rusa es una rareza apreciada y suele ser considerablemente más caro que las variantes de fabricadas en otros países.

Por otro lado, China transfirió tecnología a Albania, Sudán e Irán. En la actualidad los iraníes producen copias exactas de las Kaláshnikov chinas evitando estampar marcas originales, para poder negar cualquier acusación en caso de que las armas caigan en manos de los rebeldes.

Aquí puedes ver el AK albanés.

Cómo distinguir un AK chino

Es relativamente fácil identificar un AK fabricado en China. Tiene un punto de mira redondeado, carece de cañón con rosca, el gatillo está asegurado con dos remaches, por cuatro del rifle de fabricación rusa.

Además, la versión de culata plegable, el tipo 56-1, tiene remaches adicionales en la parte posterior del receptor. Esto me ayudó en su día a resolver el misterio del AKMSU, una variante única del Kaláshnikov que en realidad jamás existió.

Hay tres tipos básicos de AK chinos. El primero se llama 56 y tiene una culata de madera y la mayoría de las veces lleva una bayoneta plegable.

El segundo tipo es el 56-1, cuenta con una culata plegable soviética estándar y, por lo demás, es idéntico al 56.

El tercero se llama tipo 56-2, cuenta con una culata plegable lateral muy bien diseñada con un compartimento oculto para el kit de herramientas.

La calidad de los AK chinos

La respuesta a esta pregunta es más complicada de lo que la gente podría pensar. Los propietarios estadounidenses de armas, que pudieron comprar versiones civiles de los AK chinos antes de que fueran prohibidos en 1993, confían mucho en ellos.

Al mismo tiempo, los militares estadounidenses que encontraron rifles AK chinos en el extranjero, no suelen quedar impresionados y afirman que tienen muchos problemas, como interrupciones en los disparos, roturas de piezas y malos ajustes y acabado.

Un oficial chino con un AK-56 en las manos.

Tardé años en resolver este misterio. Inicialmente, el tipo 56 era un arma habitual en el Ejército chino, con el nivel de control de calidad y fiabilidad que cabría esperar de un arma de grado militar.

Sin embargo, en 1995 China comenzó a usar en servicio un nuevo rifle de asalto, el QBZ-95, que fue reemplazando poco a poco todas las armas ligeras anteriores, incluyendo las variantes del AK. Además, una vez que estos AK chinos dejaron de ser adquiridos por el mercado militar y por los estadounidenses- que también exigían calidad- la fiabilidad, así como el precio, comenzaron a bajar drásticamente.

En los últimos años se puede obtener un nuevo AK tipo 56-2 por 100 dólares, mientras que otras variantes costarían al menos 400 dólares.

El precio refleja la calidad en cuestiones como el desmoronamiento del revestimiento del cañón después de unos cientos de disparos, en la dificultad para intercambiar las piezas y en que algunas clavos carecen de especificación.

El modelo moderno 56-2 es la única arma que conozco que puede fallar en una prueba de tiro de elevación/depresión, cuando se dispara apuntando el cañón hacia arriba o hacia abajo. Siempre pensé que esta prueba era inútil y anticuada, hasta que me enteré de que el AK chino había fallado.

Pero normalmente, cuando me encuentro con un modelo 56 más antiguo resulta que son armas de fuego más fiables. Pueden parecer rudimentarias, pero la mayoría pueden durar muchos años.

Al mismo tiempo, las nuevas AK chinas no inspiran demasiada confianza, pero su bajo precio hace que sean muy populares en determinadas partes del mundo.

Y nada parece indicar que China planee el cierre de estas rentables fábricas... Así que lo más probable es que los oxidados AK chinos sigan siendo un arma de los rebeldes, los ejércitos mal equipados y las fuerzas policiales hasta bien entrado el siglo XXI.

Aquí desmontamos cinco mitos sobre el AK-47. 

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