Tímido aviso de una nueva guerra fría

Dmitri Medvédev alerta en Múnich sobre la tensión entre Rusia y Occidente.

Dmitri Medvédev alerta en Múnich sobre la tensión entre Rusia y Occidente.

Reuters
El discurso de Dmitri Medvédev en la Conferencia de Seguridad de Múnich sobre una nueva guerra fría ha despertado la atención de los medios europeos, como si se tratase de una amenaza. En realidad el diálogo entre Rusia y Occidente se asemeja más a una guerra de trincheras, en la que ninguna de las partes quiere pasar a la ofensiva ni retirarse.

Moscú no quiere un agravamiento de la confrontación con Occidente. El hecho de que la delegación rusa a la Conferencia de Seguridad de Múnich estuviera encabezada por el primer ministro Dmitri Medvédev es una muestra de ello.

Por otro lado, el discurso de Medvédev no contuvo nada que se pudiera interpretar como una concesión a Occidente. Al contrario, fue una afirmación de posiciones conocidas en una serie de temas clave: el arreglo de la situación en Ucrania, las relaciones con la OTAN y la UE y la lucha contra amenazas comunes, especialmente el terrorismo.

El diálogo se parece más a una guerra de trincheras retórica, en la que ninguna de las partes lanza una ofensiva pero tampoco quiere retirarse. Los términos de la nueva relación no se han acordado y todavía no son claros. Solo hay una cosa segura: las cosas no volverán a ser como antes.

Una nueva guerra fría

Las declaraciones sobre una posible nueva guerra fría o las posibilidades de evitarla han sido una constante en los últimos dos años. Según Medvédev, son las relaciones con la OTAN y no con Occidente las que que se han precipitado a una guerra fría. En los últimos meses, la situación en determinados ámbitos se ha deteriorado todavía más, con nuevos retos y amenazas. Se requiere diálogo y coordinación.

La palabra diálogo también se está utilizando de manera habitual en Occidente. Se repite que no se pueden resolver una serie de cuestiones sin dialogar con Rusia. Sin embargo, son palabras vacías. Apenas se habla del levantamiento de las sanciones, a pesar de que ya se demostrado su ineficacia a la hora de doblegar las intenciones rusas.

Se ha convertido en rutina decir que las sanciones se levantarán cuando se implementen los acuerdos de Minsk. No me lo creo; se encontrarán nuevas razones para extenderlas. Es más, todo el mundo entiende ahora que si no si llegan a cumplirse del todo es porque las autoridades de Kiev los están saboteando abiertamente. Han declarado abiertamente que son "imposibles de implementar". Y lo hacen sin que haya consecuencias. Occidente no les presiona y se plantea que sea Putin el que lo resuelva. Es difícil calificar este enfoque de "diálogo productivo".

Amenazas para la identidad europea

El discurso de Medvédev tuvo una parte, aparentemente inesperada, dedicada a los problemas europeos. Habló de “la amenaza de que Europa pierda su identidad” y se estaba refiriendo básicamente a la crisis migratoria.

Es posible que a muchos europeos no les gustase oír que la crisis actual es en gran parte el resultado de "los fallidos intentos por tratar de trasplantar los modelos de democracia occidental a un ambiente que no estaba preparado para ello y que la consecuencia ha sido la destrucción de estados".

Sin embargo, Moscú, cuyos medios muestras mucha atención a los problemas de migración en Europa, considera muy importante que en las relaciones internacionales prevalezca un marco que elimine la posibilidad de poder sustituir un régimen indeseado mediante intervenciones exteriores. Se trata de una condición básica para poder continuar un diálogo más profundo con Occidente.

Más allá de Siria

La cooperación entre Rusia y Occidente en determinadas áreas -en Siria y en la lucha global contra el terrorismo- se combina con intentos de "disuadir" a Rusia en otras áreas estratégicas. Por su parte, esto es para Moscú uno de los principales obstáculos para llegar a acuerdos concretos, como Siria.

Al mismo tiempo, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, tuvo un "gesto amistoso" con Medvédev cuando declaró que estaba dispuesto a reanudar el trabajo del consejo Rusia-OTAN, suspendido tras la incorporación de Crimea a Rusia.

Esto ocurre solamente después de que Moscú haya mostrado su capacidad para utilizar la fuerza militar en Siria, en donde las tropas gubernamentales han conseguido importantes avances gracias a la ayuda aérea rusa.

La situación es muy similar a la de la época de la guerra fría: a todo el mundo le encanta hablar de paz y cooperación pero en realidad el diálogo solo se da cuando una de las dos partes comienza a bombardear a alguien y en el aire hay una sensación de que puede haber una gran guerra. Además, Medvédev no es el orador más agresivo de Rusia, alguien que podría plantear abiertamente la cuestión de una amenaza como una nueva guerra fría.

Gueorgui Bovt es politólogo y miembro del Consejo de Política Exterior y de Defensa de Rusia.

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