Cuando Pedro el Grande convirtió un ‘ejército de juguete’ en unidades de élite

Dominio público; Russia Beyond; Leonid Vladímirski
Ningún otro emperador ruso recibió entrenamiento militar… Siendo un niño, Pedro el Grande aprendió a dirigir soldados en entrenamiento militar y en vivo. Más tarde, su “ejército de juguete” se convirtió en la más competente de las formaciones militares rusas: la Guardia Imperial.

Cuando era niño, el zar Pedro tenía todo tipo de juguetes maravillosos. Pájaros de relojería, cajas de música, caballos de plata, un carruaje real en miniatura (con ventanas de cristal, tirados por cuatro ponis, con un séquito de cuatro enanos. Pero sus juguetes más queridos eran sus escopetas de juguete, arcos y flechas, hachas, picas y espadas, todos hechos en tamaños adecuados para un niño.

El regimiento de Pedro

El padre de Pedro, Alexéi Mijáilovich (1629-1676), se dio cuenta de la pasión de su hijo por el ejército y se le ocurrió una idea realmente brillante que no tenía parangón en Europa: creó un regimiento para que su hijo lo comandara.

Pedro dirige las maniobras militares en Kozhújovo, 1694. Una miniatura del siglo XVIII.

A la edad de cuatro años, Pedro se convirtió en el coronel de su propio regimiento. El niño recibía informes sobre todas las necesidades del regimiento y daba las órdenes correspondientes. Al principio, su padre le ayudó a gestionar todo esto, pero en 1676, el zar Alexéi murió, y Pedro continuó comandando por su cuenta y usando la ayuda de Paul Menesius, un general escocés a quien Alexéi puso a cargo del entrenamiento militar de Pedro.

Los “soldados” del regimiento de Pedro eran chicos como él, un poco mayores. No lo sabemos con certeza, pero supuestamente pertenecían a familias ricas y nobles del país. Llevaban uniformes verdes y al principio, eran unos 50 jóvenes, pero el regimiento creció en tamaño, ya que muchos querían que sus hijos estudiaran ejercicios militares junto con el joven zarevich Pedro.

Con el tiempo, este pequeño ejército llegó a ser conocido como el potéshniye, (“de diversión” en español). ¿Por qué? ¿Qué tenía de divertido el entrenamiento militar de Pedro?

Los ‘potéshniye’ o ejército de juguete

Pedro el Grande en su primer velero.

Antes de Pedro, cuando los zares eran niños solían divertirse con bufones, payasos, malabaristas y enanos. Los juguetes meticulosamente tallados para los pequeños futuros monarcas, como sus carros de juguete con ponis, tenían que ser cuidado por alguien, y estas tareas se daban a los campesinos de pueblos especiales que se llamaban potéshniye siola (‘pueblos de diversión’) porque trabajaban para proporcionar diversión a los pequeños zares.

El “ejército de juguete” de Pedro también fue provisto por los campesinos de estas aldeas. Preobrazhénskoie (ahora, dentro del territorio de Moscú) fue uno de ellos. Por eso el pequeño ejército llegó a ser conocido en la historia de Rusia como los potéshniye polkí (“regimientos de diversión”). Sin embargo, con el tiempo, el ejército de juguete se dedicó a ejercicios bastante más serios.

'Regimientos de Diversión del zar Pedro en Kozhújovo' por Alexéi Kívshchenko, 1862.

En 1683, cuando tenía 11 años, Pedro llevó sus entrenamientos militares al campo. Ese mismo año, el joven zarevich vio por primera vez fuego de cañón real: “Los artesanos de granadas y armas de fuego y sus discípulos del cañón prikaz hicieron un fuego de diversión bajo la supervisión de Simeón Zommer”, dice la crónica, señalando que este “fuego de diversión” fue realizado en presencia del propio Pedro.

Empezó a reclutar hombres adultos para sus regimientos. En 1684, cerca del “Palacio de las Diversiones” de Pedro en la aldea de Preobrazhénskoie, se levantó una fortaleza de madera llamada Presburgo bajo la supervisión de Franz Timmerman, el nuevo entrenador militar de Pedro. Los “regimientos de diversión”, divididos en dos partes (“enemigos” y defensores) aprendieron a tomar y defender esta pequeña fortaleza. Con el tiempo, más soldados se ubicaron en las aldeas cercanas de Izmáilovo y Semiónovskoie. En 1686, Pedro empleó artillería regular en sus regimientos, y en 1687, comenzó a realizar ejercicios navales en el estanque Prosianski cerca de Izmáilovo.

Los ‘potéshnie’ se convierten en el primer regimiento del nuevo ejército

En 1691, Pedro convirtió sus “regimientos de diversión” en los dos primeros regimientos regulares de su futuro ejército - El regimiento Preobrazhenski y el regimiento Semiónovski. Más tarde, estos dos se convirtieron en los primeros regimientos de la Guardia Imperial. Para 1691, el joven de 19 años Pedro los dirigió en un entrenamiento real, estudiando las peculiaridades de la acción militar real. Sus ejercicios de campo duraron meses, con el propio Pedro compartiendo todas las dificultades de las maniobras. Estas formas de entrenamiento eran absolutamente innovadoras a finales del siglo XVII. Ningún ejército europeo lo hacía.

En 1693 y 1694, Pedro y sus regimientos realizaron una marcha militar completa a la región de Arcángel en el norte de Rusia (ida y vuelta), y en 1694, participaron en un vasto ejercicio de entrenamiento cerca del pueblo de Kozhújovo en Moscú. Se utilizaron cañones y rifles reales, y hubo víctimas humanas. El príncipe Borís Kurakin (1676-1727), amigo y socio de Pedro, escribió que “casi ninguno de los gobernantes europeos podía organizar un ‘entrenamiento militar’ mejor que éste... Duró seis semanas”.

Según Kurakin, más de 30.000 hombres participaron en el entrenamiento, hubo 24 bajas y más de 50 heridos. De esta manera, Pedro preparó su antiguo “ejército de diversión” para la acción real que seguiría pronto en los campos de la Guerra del Norte.

Lo que surgió de las maniobras de la infancia de Pedro fueron una serie de nuevas tácticas militares por las que el ejército ruso se haría famoso. Pedro no aprobaba los ejercicios militares ceremoniales. Cuando más tarde, durante su visita a Francia, fue testigo del entrenamiento militar francés, Pedro lo descartó como “muñecos disfrazados, no soldados”. De sus hombres, el zar ruso exigió lo contrario, una acción efectiva en el campo de batalla. No le importaba mucho que sus regimientos mantuvieran formaciones regulares en el campo de batalla, pero insistió en poner a prueba la valentía, el ataque firme y decisivo y la iniciativa personal de cada oficial y soldado. Gracias a estas cualidades de la infantería y la caballería de Pedro, Rusia pudo ganar la Guerra del Norte y en la década de 1720 se convirtió en la potencia militar más respetada de Europa.

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