Estos son los tres misterios más famosos de Rusia, aparte del incidente del paso de Diátlov

Getty Images, Chris Carter/Ten Thirteen Productions, 1993
Una explosión inexplicable, una zona anómala y una criatura macabra descubierta en el bosque: estos extraños misterios rusos también permanecen sin resolver hasta el día de hoy.

1. Expediente X' en los Urales

En el verano de 1996, Tamara Prosvirina, una mujer esquizofrénica que vivía en la pequeña ciudad de Kishtim, en la región de los Urales (1.764 km al este de Moscú), encontró una extraña criatura viva en el bosque y se la llevó a casa.

Llamó a la criatura ‘Alioshenka’ [abreviatura de Alexéi], en honor a su hijo que estaba en prisión por robo en aquel momento.

La gente que vio la criatura dijo que no parecía humana en absoluto: “Su boca era roja y redonda, y nos miraba. Parecía triste, me conmovió verlo·, recuerda la nuera de Prosvirina, que tuvo la oportunidad de ver a Alioshenka.

Cuando Prosvirina fue hospitalizada en una institución mental, la criatura murió, ya que no había nadie que se ocupara de ella. Su cuerpo fue momificado por un amigo de Prosvirina, pero más tarde fue confiscado por la policía local, que no mostró interés alguno en investigar su origen.

El oficial de la policía local Vladímir Bendlin, que más tarde sería apodado “Fox Mulder” por la prensa, fue la primera y única persona que intentó darle sentido a la historia. Guardó el cuerpo de la criatura en la nevera de su casa y encargó informes que, lamentablemente, llegaron a conclusiones contradictorias: uno afirmaba que Alioshenka no era humano, el otro que era un niño con terribles deformaciones, una hipótesis en nada inverosímil, ya que la ciudad de Kishtim fue el lugar del primer desastre nuclear de la historia soviética, comparable a Fukushima y Chernóbil.

Hoy en día, aceptar una conclusión final sobre el origen de la misteriosa criatura parece algo demasiado lejano, ya que casi todos los involucrados en el misterioso suceso han muerto, el cuerpo ha desaparecido y su “madre”, Tamara Prosvirina, fue atropellada por un camión en plena noche.

2. La ‘Zona M’

Los avistamientos de OVNIS, alucinaciones, informes sobre luces misteriosas en el cielo y el mal funcionamiento de brújulas y aparatos electrónicos son comunes en una zona anómala en las tierras salvajes de Rusia.

Un área de 45 kilómetros cuadrados ubicada en un denso bosque de la región de Perm es conocida por mucha gente dentro y fuera de Rusia como el Triángulo de Molebski, la Zona Anómala de Perm, o la Zona M.

Varios testigos informan de múltiples sucesos extraños en la zona, que van desde la detección de misteriosos orbes de luz a sentirse físicamente enfermos o, en cambio, moral y físicamente elevados, haberse enfrentado a anomalías climáticas o técnicas hasta experimentar profundas alucinaciones. Incontables informes de avistamientos de OVNIS añaden interés sobre la Zona M al público.

Hordas de ufólogos y turistas en busca de respuestas han visitado a la zona, incluyendo al equipo del programa de televisión de la Fox Broadcasting Company, "Avistamientos". Ninguno de los visitantes ha sido capaz de resolver el misterio de la Zona M. Hasta ahora.

3. La explosión de Tunguska

El 30 de junio de 1908, un objeto desconocido explotó en un bosque desolado de Siberia. Los científicos estimaron que el objeto explotó en el cielo sobre el río Podkamennaia Tunguska y causó un daño tan poderoso como el que habría causado la explosión de una bomba de hidrógeno. Como resultado, tormentas magnéticas se extendieron por todo el hemisferio norte y la masa forestal cercana en torno al epicentro resultó aniquilada.

Como la explosión se sintió en asentamientos situados hasta 800 km de distancia del epicentro y nadie descubrió ningún resto (de, digamos, un meteorito), los lugareños desarrollaron varias teorías sobre el origen del misterioso suceso. Algunos cristianos pensaban que era la Segunda Venida de Cristo, la población pagana nativa pensaba que era el retorno de su dios del trueno, otros temían que fuera el comienzo de la segunda guerra ruso-japonesa (ya que la primera acaba de terminar en 1905), pero algunos incluso quisieron culpar de ello a un experimento mal realizado del inventor americano Nikola Tesla.

A pesar de que la ciencia progresó y de que múltiples expediciones se esforzaron por aclarar la causa de la explosión, lo sucedido en Tunguska sigue siendo un misterio hasta el día de hoy. La razón principal es la inexistencia de cráter o de cualquier resto del objeto que podría haber causado la explosión. Dado se produjo una gran destrucción pero nada que indique qué podría haberlo causado, varias teorías de conspiración sobreviven hasta nuestros días. Algunos creen que fue una nave espacial extraterrestre de propulsión nuclear, otros un fragmento de antimateria, mientras que algunos creen que fue un cometa de hielo que se derritió en el impacto. En cualquier caso, la explosión de Tunguska es otro misterio ruso sin resolver.

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