Br. Bulla
Los ciudadanos de San Petersburgo a menudo hablan mal del fundador de la ciudad, Pedro el Grande. Cada vez que hace viento, lluvia, frío o hay inundaciones, sale su nombre a relucir.
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En septiembre la hermosa ciudad del norte sufrió su inundación número 310. Afectó al transporte, causó docenas de accidentes y arrancó gran cantidad de árboles. El nivel del agua subió hasta 1,79 m.
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Hace más de 90 años, en 1924, el nivel del agua alcanzó 3,69 m.
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Fue la segunda inundación más grande en la historia de San Petersburgo (que entonces se llamaba Leningrado).
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La subida del agua dañó los adoquines de las calles y en algunas zonas la gente incluso tuvo que transportarse en barca. Había auténtica prisa por salvar como fuera las obras de arte en los museos.
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Para evitar los saqueos las autoridades impusieron la ley marcial.
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San Petersburgo se fundó en 1703 sobre un terreno que no era del todo adecuado para una ciudad. Pedro el Grande estaba impresionado por los canales de Ámsterdam y quiso construir una nueva capital con estilo europeo, en contraste con la antigua Moscú.
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La depresión y el mal humor son algo habitual entre los habitantes de la ciudad, debido al frecuente mal tiempo y al color gris de los canales, el cielo y las calles. En esta ciudad sombría, proliferaron los personajes oprimidos de Dostoievski.
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La mayor inundación tuvo lugar en 1824, cuando el nivel del agua subió hasta los 4,10 m. Murió mucha gente. El poeta Alexánder Pushkin escribió sobre ello en El Jinete de Bronce.
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El diluvio se llevó por delante puentes e incluso arrasó cementerios, haciendo que los ataúdes flotaran por las calles.
Aquí te contamos todo lo que querías saber sobre la capital cultural de Rusia.