3 derrotas que hundieron la reputación de la Armada de Rusia

La batalla de Tsushima fue probablemente la más amarga de todas las derrotas navales de Rusia. No sólo llevó a perder la guerra contra Japón, sino que también convirtió al Imperio ruso en un país de segunda clase en el ámbito del poder naval.

1. Batalla de Svensksund (1790)

Batalla de Svensksund.

Después de que los rusos aplastaran al ejército y la marina de Suecia durante la Gran Guerra del Norte (1700-1721), se les aseguró que su vecino escandinavo ya no era rival para ellos. Sin embargo, se arrepintieron amargamente 70 años después, cuando se produjo la batalla de Svensksund.

En 1788, el rey sueco Gustavo III comenzó una guerra con Rusia para intentar recuperar lo que Suecia había perdido durante las guerras anteriores. Dos años después no había logrado nada, sufriendo varias derrotas y casi perdiendo la guerra. Necesitaba una gran victoria para salir del atolladero, y tuvo su oportunidad.

Los días 9 y 10 de julio de 1790, las flotas sueca y rusa entablaron batalla en el golfo de Finlandia, no lejos del bastión sueco de Svensksund. Con más de 500 buques de guerra implicados, se convirtió en la mayor batalla naval jamás vista en el mar Báltico.

Después de que los suecos repelieran la mal preparada ofensiva rusa, sus buques de guerra organizaron un exitoso contraataque que desató el pánico en la flota rusa. Una fuerte tormenta contribuyó en gran medida al desastre, haciendo que los desorganizados barcos rusos zozobraran, se hundieran o quedasen varados.

La flota rusa perdió más de 7.000 hombres y 60 buques de guerra, 22 de los cuales fueron capturados. Los suecos, por su parte, sólo perdieron cinco barcos. El triunfo militar fue arrebatado de las manos rusas, firmándose una paz que mantenía el status quo.

2. Batalla de Tsushima (1905)

Batalla de Tsushima.

Sin duda, esta es la derrota naval más terrible en la historia de Rusia. La Segunda Escuadra del Pacífico había pasado más de seis meses cruzando la mitad del globo sólo para enfrentarse a un trágico final.

La unidad naval, formada por 38 buques de guerra, abandonó el puerto de Libava (hoy Liepaja en Letonia) para llegar al Lejano Oriente en mayo del año siguiente. El 27 de mayo, se enfrentó a una superior flota japonesa (89 buques de guerra) en el estrecho de Tsushima.

La numérica no era la única ventaja de los japoneses. La mayoría de sus barcos eran el doble de rápidos que los rusos, más modernos y avanzados. La experiencia de combate de los marineros japoneses era mucho mayor que la de los novatos rusos.

La batalla naval terminó con la derrota total de la flota rusa. Veintiún buques de guerra fueron hundidos, incluidos seis acorazados. Siete barcos fueron capturados por los japoneses, seis se escondieron en puertos neutrales (donde fueron internados) y sólo unos pocos lograron escapar.

La catástrofe de Tsushima contribuyó en gran medida a la derrota de Rusia en su guerra contra Japón. Al perder sus principales fuerzas navales, Rusia dejó de ser considerada una superpotencia naval. Japón, por el contrario, dio un paso importante para convertirse en una nación líder en la región de Asia y el Pacífico.

3. La catástrofe de Tallin (1941)

Crucero soviético Kírov durante la evacuación de Tallin en agosto de 1941.

La evacuación soviética de Tallin, también conocida como el Dunkerque ruso, fue uno de los desastres navales más sangrientos de la historia mundial.

Cuando en agosto de 1941 las tropas alemanas cortaron el ferrocarril Tallin-Leningrado y llegaron al golfo de Finlandia, la capital estonia y base principal de la flota báltica soviética acabaron aisladas y asediadas por el enemigo.

Aunque defender Tallin en tales condiciones no tenía ningún sentido, la dirección soviética dudó en dar la orden de evacuación hasta el último momento. Sólo el 27 de agosto, cuando ya habían estallado los combates en las calles de la ciudad, un convoy soviético de 225 barcos partió de Tallin rumbo a Leningrado.

Además de buques de guerra, la comitiva naval soviética incluía muchos barcos de transporte con los restos del 10º Cuerpo de Fusileros y personal civil. El número total de evacuados era de más de 41.000 hombres.

A pesar de la corta distancia, cruzar el golfo de Finlandia no fue fácil. Los barcos chocaron con minas enemigas y fueron hostigados constantemente por ataques de torpederos finlandeses.

El verdadero horror, sin embargo, llegó cuando la Luftwaffe entró en acción. La armada soviética no tenía absolutamente ninguna aviación que les protegiese y su defensa antiaérea era muy pobre.

Los navíos soviéticos fueron blancos fáciles para los pilotos alemanes. Cuando el convoy llegó a Leningrado el 31 de agosto, había perdido 62 barcos con más de 10.000 hombres. Los alemanes sólo perdieron diez aviones.

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