4 batallas que aplastaron totalmente al Ejército ruso

Gottfried Willewalde
Estas importantes batallas acabaron en grandes desastres para el Ejército ruso. Sin embargo, más tarde o temprano, la victoria se logró: después de Kalka fue Kulikovo; después de Narva  llegó Poltava; después de Austerlitz, París; y Kiev fue seguida por Stalingrado.

1. Batalla del río Kalka (1223)

Solo 14 años antes de la catastrófica invasión mongola (1237-1240), los rusos tuvieron la oportunidad de conocer por primera vez a los poderosos guerreros esteparios. En 1223, el ejército mongol, que contaba con 30.000 efectivos, invadió las tierras de los nómadas cumanos, vecinos meridionales de los rusos.

Los cumanos pidieron ayuda y algunos príncipes rusos aceptaron dársela. El ejército conjunto ruso-cumano de 40.000 efectivos se encontró con los mongoles a orillas del río Kalka, en lo que hoy es la región de Donetsk.

La batalla terminó en una total catástrofe. Las tropas de los príncipes rusos no fueron capaces de coordinarse adecuadamente, ni hacerlo con los cumanos, que solían ser el enemigo. Los ataques precisos y coordinados de los mongoles aplastaron al ejército ruso-cumano, destruyendo el 90% de sus efectivos.

Los príncipes rusos que no escaparon fueron atrapados y arrojados en una zanja poco profunda y luego la cubrieron con pisos de madera sobre los que los vencedores organizaron un festín. Las víctimas murieron asfixiadas y con todos sus huesos rotos.

Durante la batalla del río Kalka, los mongoles comprobaron las habilidades de combate rusas y ganaron en la prueba. El pánico y el terror se extendieron por las tierras rusas. La gente empezó a esperar lo peor, y sus temores se confirmaron 14 años después, en 1237.

2. Narva (1700)

La Gran Guerra del Norte fue fatídica tanto para Rusia como para Suecia: una surgió como una nueva potencia regional, y la otra se desvaneció en las sombras de su gloria pasada. Pero antes de que el Ejército ruso celebrara su gran triunfo en Poltava (1709), la nación sufrió una humillante derrota en Narva en 1700.

A pesar de gozar de ventaja numérica  (40.000 contra 9.000 hombres), el Ejército ruso estaba anticuado. Sólo varios regimientos (Semionovski y Preobrazhenski) habían sido formados según los principios occidentales y eran comparables a los mejores soldados de la época, los del rey sueco Carlos XII.

El Ejército ruso no pudo repeler los bien organizados ataques suecos. El caos provocó una retirada masiva, así como la rendición de los oficiales y la pérdida de casi toda la artillería.

Sólo los regimientos de estilo occidental de Rusia continuaron luchando a pesar de retirarse. Pedro no olvidó su valor, y los regimientos Semionovski y Preobrazhenski se convirtieron en la base de la Guardia nacional Rusa.

Los gobernantes suecos y rusos llegaron a conclusiones diferentes después de la derrota en Narva. Pedro siguió adelante con la modernización de las fuerzas armadas. Carlos XII, sin embargo, estaba seguro de que los rusos ya no suponían una amenaza seria, un error que le costó muy caro nueve años más tarde, en Poltava.

3. Austerlitz (1805)

Desde la época de la Gran Guerra del Norte (1700-1721), Rusia no había perdido una batalla importante. Esta buena fortuna fue rota por el genio de Napoleón en la batalla de Austerlitz en 1805, cuando los franceses lucharon contra un ejército conjunto ruso-austriaco.

Este enfrentamiento también fue conocido como la batalla de los Tres Emperadores: Napoleón, Alejandro I y Francisco II. Se convirtió en uno de los principales acontecimientos de las guerras napoleónicas.

Con 65.000 soldados, el emperador francés derrotó al ejército ruso-austriaco, de casi 84.000 hombres. Utilizando adecuadamente sus datos de reconocimiento, no sólo rechazó el ataque de los ejércitos aliados, sino que su contraataque aplastó al enemigo.

Los aliados perdieron más de 27.000 hombres, mientras que los franceses tuvieron  9.000 bajas. Ante la posibilidad de captura, los emperadores ruso y austriaco huyeron del campo de batalla.

La derrota en Austerlitz conmocionó a la sociedad rusa, que tenía a su Ejército por invencible.

4. Primera batalla de Kiev (1941)

1941 fue un año horrible para el Ejército soviético, perdiendo batalla tras batalla y sufriendo enormes bajas. Uno de esos desastres fue la primera batalla de Kiev, el mayor cerco de la historia.

En julio, los primeros ataques a la capital de la Ucrania soviética fueron repelidos con éxito gracias a una defensa soviética bien organizada. A finales de agosto, sin embargo, la situación cambió drásticamente.

En lugar de atacar Moscú, Hitler ordenó de repente un gran ataque contra Kiev. La captura de la ciudad fue planeada para abrir un camino hacia los depósitos de carbón y los alimentos de la fértil tierra ucraniana. Algunas unidades militares alemanas fueron redesplegadas desde el frente de Moscú.

El comando soviético estaba usando todos sus recursos en la defensa de Moscú y no esperaba tal cambio de planes. El redespliegue urgente de las reservas y la construcción de defensas adicionales cerca de Kiev se organizaron demasiado tarde.

A finales de agosto-septiembre, los ejércitos alemanes atacaron Kiev, aplastando las defensas soviéticas a pesar de una frenética resistencia. Se ordenó a las tropas soviéticas que no entregaran la ciudad y fueron rodeadas en el mayor desastre de su historia. Más de 700.000 soldados murieron, desaparecieron, resultaron heridos o fueron capturados. Los alemanes sufrieron más de 120.000 bajas, entre muertos y heridos.

La derrota en Kiev fue un auténtico desastre para la Unión Soviética. El Frente del Suroeste se colapsó casi por completo. De hecho, no sólo Kiev, sino toda Ucrania cayó en manos del enemigo... Los alemanes tenían el camino abierto hacia Crimea… y Stalingrado. Aquí te contamos cómo los rusos consiguieron vencer a los alemanes en Stalingrado.

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