Podstakannik, un portavasos exclusivamente ruso

Legion Media
¿Qué es lo que ha hecho que los portavasos se pongan de moda entre los rusos? La combinación de largas distancias y una gran afición a beber té, entre otras cosas.

No es que Rusia sufra muchos terremotos, pero uno de sus dispositivos más famosos ayuda a evitar que un vaso se caiga. Se trata del llamado “podstakannik”, un popular soporte para vasos fabricado en Rusia. Se traduce del ruso como “bajo el vaso” y mantiene el té de pie, al tiempo que protege las manos del vidrio caliente. Es una combinación perfecta para beber té en el tren, por ejemplo. 

Vajilla de ministro

Serguéi Witte, el hombre que introdujo el podstakannik en todos los vagones.

Se cree que el “podstakannik” fue inventado por Serguéi Witte (1849-1915), ministro de Transportes del Imperio ruso en 1892 y, posteriormente, primer ministro. Cuando Witte era joven, empezó su carrera como director de ferrocarril y trabajó en casi todos los puestos, desde cajero hasta jefe de estación.

Cuando se convirtió en ministro de transportes, introdujo los “podstakanniks” como vajilla obligatoria que debía acompañar a cada vaso que sirviera té en los trenes rusos. Tanto los trabajadores del ferrocarril como los pasajeros apreciaron inmediatamente la ventaja del “podstakannik”: resultó ser mucho más estable que los simples vasos o tazas.

Un podstakannik diseñado por Carl Faberge en 1914-1915

Pero apareció mucho antes que el ferrocarril. La etiqueta de los siglos XVIII y XIX en Rusia sólo permitía a las damas beber té en tazas de porcelana; los caballeros estaban obligados a usar un vaso. A los rusos les gusta el té extremadamente caliente y la hora del té para los nobles siempre significaba quemarse las manos . Así que los primeros “podstakanniks” aparecieron a finales del siglo XVIII solo para beber té caliente y no tenían necesariamente una base tan amplia.

Es posible que Witte modificara los “podstakanniks” para utilizarlos en los trenes: probablemente ordenó añadir una base ancha para hacerlos más estables. Pero entonces, ¿por qué no utilizar simplemente tazas? En el siglo XIX, aparte de las razones de etiqueta que todavía no permitían a los caballeros beber en porcelana, las tazas de porcelana eran caras y habría costado una fortuna equipar todos los vagones con ellas. Así que el “podstakannik” se convirtió en un compañero indispensable en cualquier viaje en tren ruso.

Té con propaganda

Un podstakannik

Los podstakanniks del siglo XIX se fabricaban en varios lugares, de latón y estaño. Sin embargo, los había más caros, hechos de plata, y señal de que una familia era rica. A principios del siglo XIX, muchos diseñadores rusos probaron suerte en la decoración de “podstakannik”, incluso el famoso joyero Carl Faberge (1846-1920).

Pero la producción en masa de “podstakanniks” para el ferrocarril fue monopolizada por el empresario Alexander Kolchugin (1839-1899), que basó su producción en Kolchugino, en la región de Vladímir, de modo que los “podstakanniks” para el ferrocarril ruso procedían básicamente de un solo lugar. Tras la Revolución, la fábrica fue nacionalizada, pero siguió funcionando.

En la década de 1930 y posteriormente, la URSS aumentó enormemente la longitud de sus ferrocarriles de pasajeros, lo que significó que la producción de “podstakanniks” continuó a una escala mucho mayor. En la década de 1950-1970,  se producían en masa en 15 fábricas de toda la URSS, en su mayoría de estaño o melchior (alpaca).

A los soviéticos les gustaba decorar vajillas con temas políticos. Las partes laterales de los “podstakanniks” se estampaban con imágenes dedicadas a fechas significativas de la historia soviética, ciudades de la URSS, personajes soviéticos famosos o descubrimientos; por ejemplo, el primer vuelo del Sputnik de 1957 era una decoración clásica.

Todavía hay “podstakanniks” en todos los trenes rusos. Ahora no llevan ningún lema (aparte de un ocasional logotipo de los Ferrocarriles Rusos), pero forman parte de la tradición del consumo de té en los trenes rusos, que ya tiene más de 100 años.

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