Sorprendido por Rusia: ¿por qué Donald Trump no construyó su torre en Moscú?

Reuters
Durante los dos últimos años se ha especulado mucho sobre las relaciones entre el presidente de EE UU, Donald Trump, y Moscú. Hay mucho misterio respecto a algunos acuerdos. Se ha hablado de un encuentro con un impostor de Gorbachov y del esfuerzo frustrado por erigir un enorme hotel en Moscú así como de una gigantesca estatua en Nueva York.

El problema de Trump con Gorbachov

Donald Trump hizo su primera visita a Rusia en 1987, cuando todavía era la época soviética. El millonario promotor fue a Leningrado y Moscú durante la perestroika, un momento de grandes reformas sociales y políticas.

“Es un lugar muy interesante. Creo que la URRS está haciendo realmente un esfuerzo por cooperar abiertamente con otras naciones y tratando de abrir su país”, escribió sobre su visita en su libro de 1987.

Donald Trump con su ex mujer Ivana en San Petersburgo (antiguo Leningrado).

Fue a Moscú con la idea de construir un “gran y lujoso hotel en una calle frente al Kremlin”. El proyecto surgió de una reunión que tuvo con Yuri Dubinin, el embajador soviético en EE UU. Según su hija, el diplomático soviético estaba fascinado con la Trump Tower, el recién construido edificio de 58 plantas construido en la Quinta Avenida de Nueva York. Trump sugirió levantar algo similar en Moscú asociado con las autoridades soviéticas.

Aunque la visita a la URSS no consiguió que su plan se llevara a cabo. Según los informes de prensa el millonario esperaba que Gorbachov los ayudara durante la primera visita que este hizo a EE UU, en diciembre de 1988. Según los rumores de la presa el líder soviético se iba a reunir con Trump y visitar la torre. El 6 de diciembre una limusina paró enfrente de la torre. Bajó una persona que se parecía al líder soviético y comenzó a hablar con el público. Trump salió y estrechó las manos con este hombre y dijo “Es un gran honor”. Entonces le dijeron que todo había sido una broma. Posteriormente Trump afirmó que el impostor no le había tomado el pelo, aunque el periodista que lo logró estaba convencido de ello.

Gorbachov (a la izquierda) y Trump (a la derecha) se estrechan las manos.

Trump se reunió con el verdadero Gorbachov en una recepción en el Departamento de Estado, pero la desaparición de la URSS ya estaba en marcha. El magnate ya no tuvo palabras amables para el líder soviético. “Rusia está fuera de control y sus líderes lo saben. Ese es mi problema con Gorbachov. No tiene una mano lo suficientemente firme. Aunque está obteniendo crédito por ser un líder maravilloso y deberíamos dárselo porque está destruyendo la URSS”, dijo el millonario en una entrevista en Playboy en los años 90. Posteriormente, los asesores de Trump culparon a la complicada legislación soviética de la imposibilidad de llevar a cabo el proyecto, según los medios rusos.

Trump y Colón

Había además otra idea similar a la Trump Tower en Moscú y consistía en levantar una estatua colosal hecha por rusos en Nueva York. Una escultura gigantesca de Cristóbal Colón fue hecha por el escultor ruso-georgiano Zurab Tsereteli, conocido por sus ambiciosos proyectos. Su obra más famosa es una estatua de Pedro el Grande de 98 m de altura, situada en orillas del río Moscova y no muy lejos del Kremlin.

Estatua de Pedro el Grande en Moscú.

El monumento surgió el mismo año en el que se discutía el proyecto del Colón de 126 metros de altura. Era mucho más alto que la Estatua de la Libertad, y supuestamente Trump afirmó que le gustaría que estuviera en el río Hudson, en la parte oeste de Manhattan, en una zona que iba a desarrollar. El proyecto iba viento en popa y en mayo de 1997 la cabeza de Colón llegó a EE UU. Aunque el ayuntamiento de Nueva York no quedó impresionado por este gesto del Gobierno ruso (la estatua era un regalo) y su instalación no fue aprobada. Según especulan algunos, la estatua de Pedro el Grande de Moscú es una versión reciclada de Colón.

La estatua, apodada “Chris Kong”, debido a su enorme tamaño, encontró su hueco en Puerto Rico. La ruta hacia la isla caribeña no fue fácil. Tras el rechazo de Nueva York, las ciudades de Fort Lauderdale y Miami, en Florida, también se negaron a ello, así como también la ciudad de Columbus en Ohio.

Estatua del Colón en Puerto Rico.

Al parecer, Trump no se tomó en serio el Colón de Tsereteli. A un periodista de la revista New Yorker le dijo que toda la historia era una “mierda”. Quizá la misma descripción sea válida para los proyectos inmobiliarios de Trump en Rusia. Hubo muchos en las últimas tres décadas, incluido uno para reconstruir el Hotel Moscú en el corazón de la capital rusa.

Las últimas noticias sobre los proyecto inmobiliarios de Trump en Rusia se produjeron durante su última visita a Moscú en 2013, durante el concurso de Miss Universo 2013. Aunque no salió nada concreto.

Así han habado expertos rusos sobre la personalidad de Donald Trump. 

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