7 datos sobre Tolstói que no conocías y te sorprenderán

foto de archivo/Getty Images
Andréi Zorin acaba de publicar una nuevo biografía del genial escritor rusos que saca a la luz su adicción al sexo y otras cuestiones.

1. Enseñar era su verdadera vocación

Lev Tolstói hablando con niños campesinos en Yásnaia Poliana

En 1861, cuando Alejandro II abolió la servidumbre en Rusia, miles de campesinos se vieron obligados a cambiar de ocupación. Muchos se mudaron a las ciudades y tenían que encontrar una manera de alimentarse a sí mismos y a sus familias. Preocupado por su futuro, Tolstói convirtió una dependencia de su finca familiar en Yásnaia Poliana en una escuela para niños y niñas de los campesinos.

Estudió la pedagogía europea y acabó desarrollando sus propios métodos. Él mismo enseñaba a leer a los niños y daba lecciones de historia de Rusia, fenómenos naturales y todo lo que consideraba importante. Más tarde abrió varias escuelas más en los pueblos de los alrededores. Miembros de la familia de Tolstói, así como graduados universitarios y  admiradores del escritor, colaboraron como maestros.

Tolstói animaba a los niños a ser creativos e imaginativos y admiraba enormemente su curiosidad natural y su mirada pura sobre la vida.

2. Amó a una campesina

Tolstói con una bata de campesino caminando en Yásnaia Poliana

Antes de casarse Tolstói hizo que su prometida, Sofía, leyera sus diarios. Ella se sorprendió por las detalladas descripciones de todas sus aventuras amorosas. Avergonzado de su desenfrenado deseo sexual, Tolstói utilizó su diario como un vehículo para la búsqueda espiritual y la autoflagelación catártica. Pero lo que más preocupaba a Sofía era la larga relación de Tolstói con una campesina llamada Aksinya, con la que tuvo un hijo.

Las reflexiones de Tolstói sobre su deseo carnal y el amor “criminal” por las mujeres campesinas aparecen en varias obras, como Los cosacos o El diablo.

3. Se llevaba fatal con Turguéniev, el principal escritor de la época

Iván Turguéniev. Retrato de Iliá Repin

En el ámbito literario ruso era costumbre que los escritores establecidos patrocinaran (literalmente) a los debutantes prometedores. El indudable talento de Tolstói fue reconocido inmediatamente por muchos después de la publicación de Infancia (1852) y Relatos de Sevastópol (1855). Iván Turguéniev, el principal autor de ese momento, apreció su valor.

Sin embargo, Tolstói no solo rechazó los consejos paternales de Turguéniev, sino que los criticó abiertamente. Para Tolstói el liberalismo europeo era algo ajeno, incluyendo las ideas de igualdad entre hombres y mujeres, que promulgaban las novelas de George Sand, tan admiradas por los escritores rusos “occidentalistas”. 

También había razones personales para la mala sangre entre ambos. Turguéniev hablaba abiertamente de sus relaciones extramatrimoniales y de su hija ilegítima, mientras que Tolstói simplemente no podía aceptar esa forma de vida “pecaminosa” (a pesar de sus propias transgresiones). Ofendido, Turguéniev prometió “darle un puñetazo en los morros a Tolstói”. A lo que es respondió literalmente: “Turguéniev es un sinvergüenza que necesita una buena paliza”. Se reconciliaron sólo 20 años después. En su lecho de muerte, Turguéniev escribió a Tolstói: “Me alegro de haber sido su contemporáneo”.

4. Trató de escribir sobre el levantamiento decembrista y terminó creando Guerra y paz

Decembrista en el exilio siberiano

En  los planes de Tolstói no estaba escribir una novela sobre la guerra de Rusia contra la Francia napoleónica. Su interés principal estaba en el Levantamiento Decembrista de 1825, cuando un grupo de nobles organizó una revuelta en San Petersburgo, exigiendo restricciones a la monarquía y la liberación de los siervos y por lo que fueron exiliados a Siberia.

En 1856, el nuevo zar declaró una amnistía para los decembristas y Tolstói decidió escribir una novela sobre el regreso de los exiliados de Siberia. Sin embargo, se distrajo con sus actividades como profesor y solo escribió unos pocos capítulos. Cuando regresó a la novela, la trama ya no parecía relevante así que fue en busca de los motivos más profundos detrás del autosacrificio de los decembristas, el resultado fue la épica Guerra y paz.

5. Enfadó a Dostoievski con su interpretación de la Biblia

Fiódor Dostoievski. Retrato de Vasili Peróv

Tolstói era profundamente religioso pero tenía su propia y peculiar interpretación de los Evangelios. Creía que la verdad radicaba en la palabra divina y no en inclinarse ante todo lo relacionado con Jesús. “De acuerdo con Tolstói, la enseñanza de Cristo podía reducirse a cinco mandamientos que desarrollaban o desactualizaban los revelados por Moisés”, escribe Zorin. En resumen, todas las personas son iguales (a pesar de sus opiniones sobre George Sand), y el adulterio y la violencia están prohibidos.

La perspectiva de Tolstói interesó a Fiódor Dostoievski. Al conocer a una de las primas de Tolstói, le pidió que le explicara sus ideas. Ella le leyó las cartas de su primo en voz alta y, según escribió, al terminar Dostoievski “se agarró la cabeza con desesperación y gritó: '¡No eso, no eso!... No simpatizo con un solo pensamiento de Tolstói”.

6. Suplicó misericordia para los asesinos del zar

El asesinato de Alejandro II en 1881

La resistencia no violenta al mal es una de las ideas principales ideas de Tolstói. Lo dejó claro en su su actitud hacia los asesinos del zar Alejandro II. En 1881 dos terroristas atentaron contra el carruaje real en San Petersburgo y provocaron la muerte del zar.

Tolstói escribió una carta a la administración reaccionaria del nuevo zar pidiendo clemencia para los asesinos como un acto de caridad cristiana. Sin embargo, este acto fue percibido como una manera de incitar al terror y las autoridades comenzaron a sospechar del escritor.

7. Ayudó a compilar el censo nacional

Residentes del distrito de Jitrovka

“En enero de 1882, con la esperanza de comprender mejor las causas del mal social y encontrar formas de combatirlo, Tolstói ayudó a elaborar el censo nacional”, escribe Zorin. El gran escritor trabajó en el distrito de Jitrovka en Moscú, un lugar lleno de excluidos sociales,  lleno de borrachos, criminales y prostitutas.

Se mezclaba con los lugareños y les daba dinero, que lo gastaban en el juego o en alcohol. La principal conclusión que sacó Tolstoi de la experiencia fue que los mendigos solo aceptan con gratitud las pequeñas limosnas, considerando la excesiva generosidad un intento de rehacerlos y de “imponerles una vez más las reglas del mundo que han rechazado”.

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