Seis historias sobre el club más antiguo de Rusia

Night Flight club

Night Flight club

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El Night Flight, en el centro de Moscú, fue el primer club nocturno de Rusia. Abrió sus puertas hace 25 años. Tanques en las calles, un escándalo con Bryan Adams, una pelea de guardaespaldas de Gadafi y muchas prostitutas: a lo largo de su historia, las paredes de esta discoteca han visto mucho.

1. Tanques junto a la discoteca

El club se abrió en una de las principales calles de Moscú, Tverskáia, en 1991, cuando la URSS vivía sus últimos meses. “En el país, y concretamente en Moscú, no había absolutamente nada”, recuerda uno de los fundadores del club, Yuri Guiverts. Todos los muebles fueron traídos de Suecia por dos compañeros suecos. “Y no me refiero solo a los muebles, sino también a papel para las paredes, ceniceros, palillos de dientes, tornillos y destornilladores”. Hasta mediados de los 90, mientras en Rusia hubo un déficit de producción, cada semana llegaba una furgoneta desde Suecia cargada de artículos.

El 15 de agosto de 1991 trajeron todo el equipamiento al club, y el 19 de agosto se produjo el golpe en el que los comunistas del Comité de Emergencia Estatal intentaron expulsar del poder a Mijaíl Gorbachov. Por la calle Tverskáia, junto a las ventanas de la futura discoteca, pasaban los tanques. El intento de golpe de Estado no tuvo éxito, y el primer club nocturno de Rusia abrió el 25 de octubre.

2. Vodka a cambio de coronas y yenes

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En los 90, el Night Flight estaba orientado sobre todo hacia los extranjeros. La mayoría de los rusos, excepto los nuevos ricos, no estaba para ir a la discoteca. Fue el primer establecimiento del país en el que todo el personal hablaba en inglés.

En aquel entonces, el rublo no era convertible y los extranjeros pagaban por sus consumiciones en divisas. En cualquier divisa. “Por la mañana, hacíamos caja en una gama de divisas que iba desde las coronas suecas hasta los yenes japoneses”, explica Guiverts. Ahora todo el mundo paga en rublos, pero los clientes extranjeros siguen siendo muchos, alrededor del 65%.

3. Martini con zumo de tomate

Los rusos que podían permitirse ir al Night Flight en los 90 no tenían mucha experiencia en discotecas y el déficit de productos en el mercado daba pie para que el personal recurriese a usar su imaginación. Los inexpertos clientes podían creer al barman cuando este bromeaba afirmando que el Martini con zumo de tomate era el cóctel ideal y el último grito en coctelería.

Por lo demás, el ambiente del Night Flight era de lo más animado. “Con cada baile lento, los futuros oligarcas tiraban billetes de cien dólares a las mesas de las chicas. La gente se sorprendía y se alegraba sinceramente al ver a los extranjeros por la calle, y Estocolmo, en comparación con la gigantesca Moscú, parecía solo una callejuela”, afirmó el sueco Mats Jansson, gestor del Night Flight, quien en los 90 estaba al cargo de la seguridad del local, en una entrevista para la web Afisha en 2014.

4. Peleas y un automóvil contra la puerta

Jansson recuerda aquel tiempo como una época alegre, pero peligrosa. El Night Flight fue el primer local de Rusia en introducir un sistema de control facial estricto, es decir, entraba quien decidiera el que estaba en la puerta.

Obviamente esto no fue del agrado de muchos: en el club no se permitía la entrada a los bratki (mafiosos), a la gente vestida con chándal y con cadenas de oro, sino solo a personas vestidas con traje. En cierta ocasión, uno de los clientes a los que no dejaron entrar en el club se encolerizó y estrelló su coche contra las puertas del local.

En otra ocasión, según recuerda Jansson, junto a la entrada del club empezó una pelea, y resultó que se trataba de dos guardaespaldas del hijo de Muamar el Gadafi, que se encontraba en Moscú y había decidido pasar por el club. Pero este conflicto, como otros, se pudo solucionar.

5. ¿Una estrella del rock? ¡De todas formas, paga!

Los severos guardas de seguridad no hacían excepciones con nadie. La entrada a la discoteca era (y sigue siendo) de pago, y una vez obligaron a pagar a la estrella del rock Bryan Adams. Aquel día en el Night Flight esperaban a Adams y su grupo como clientes VIP, pero los músicos del grupo llegaron antes y Adams se retrasó.

Los músicos entraron gratis y sin hacer cola, pero cuando apareció el propio rockero, a quien ya no esperaban, le hicieron pagar por la entrada. El administrador del club se quedó perplejo, pero el jefe de seguridad dijo con toda tranquilidad que Adams “se lo podía permitir”.

6. El reino de las prostitutas

“A principios de los 90, tener una relación con un extranjero era lo mismo que si te tocaba la lotería”, dice Mats Jansson, señalando que esto no solo atraía a las chicas normales, sino también a las prostitutas. A juzgar por los comentarios en el portal TripAdvisor, aunque los años 90 pasaron hace tiempo, pero todavía se ejerce la prostitución en el local.

Jansson lo admite: el 99% de las chicas que van al Night Flight “se dedican a ello de forma profesional”. Pero el propio club, según afirma, está limpio ante la ley: las prostitutas no trabajan en él, sino que llegan igual que el resto de clientes, y pagan su entrada y sus consumiciones. Lo que hagan fuera del club ya no concierne a la dirección del local.

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