10 deliciosos manjares que puedes probar en un mercado ruso

Legion Media
Un ‘rínok’ ruso (mercado de agricultores) es una isla de color, diversidad y el escenario de la más despiadada caza de gangas. ¿Ya te sientes abrumado? Déjanos echarte una mano.

1. Embutidos/salchichones

Los productos de cerdo ruso vienen en diferentes grados de longitud. Los salchichones rusos (kolbasá) suelen ahumarse a la perfección y tienen una textura dura y rígida. Las salchichas vienen en sus formas más diversas en los mercados, donde a menudo son transportadas directamente desde la granja.

Si te sientes un poco más valiente, prueba el salo: un trozo de grasa salada y especiada que a veces tiene la apariencia de un pedazo grueso de tocino. Aunque no es exactamente bacón, combina muy bien con vodka o borshch, y es un alimento básico de la cocina rusa y ucraniana.

2. ‘Lavash’

Este pan caucásico es único. No es una tortilla, ni es un pan plano. Ligero, crujiente y seco, se le puede añadir más o menos cualquier cosa: verduras, hummus, carne a la parrilla, lo que sea. Cuando está caliente, también sabe muy bien por sí solo; consíguelo en un mercado cubierto, donde a menudo es cocinado en un horno de piedra.

3. Caviar

Uno de los alimentos más simbólicos del país, es más conocido en el extranjero como plato de lujo. Mientras que el caro caviar negro también se puede encontrar en Rusia, puede ser una sorpresa para los extranjeros ver a los lugareños masticando una masa roja encima de bocadillos o panqueques, o incluso simplemente en una rodaja de pan blanco con mantequilla. Las huevas de caviar que encontrarás en los mercados son más grandes y, por lo general, ligeramente menos saladas.

4. ‘Churchjela’

Este dulce georgiano en forma de vela es un postre muy natural: se puede rellenar con cualquier cosa, desde nueces hasta frutas y chocolate, mientras que la espléndida capa exterior se forma simplemente con jugo de pasas. Será fácil encontrar este colorido manjar en un mercado, generalmente lo dejan colgado para que se seque. Es mejor probarlo fresco y casero.

5. ‘Halvá’

Se cree que esta golosina es originaria de Oriente Medio y se puede comprar en casi todas las tiendas de Rusia. Mezcla de puré de sésamo seco, es conocida por su textura  única y es un pilar de cualquier mesa de postres rusa.

Sin embargo, la halvá comprada en el mercado es algo diferente: los comerciantes luchan para que su producto sea diferente, por lo que podrás ver variaciones de todo tipo: con chocolate, frambuesa y frutas. No muestres ansiedad ante el vendedor y podrás degustar cada una de las variedades disponibles en un abrir y cerrar de ojos.

6. Bayas

Las bayas de Moscú no son exactamente el fuerte de la capital: vienen de las provincias, y, por lo general, no se mantienen en buen estado en las tiendas por mucho tiempo. Además, una pequeña cesta puede costar hasta 8 dólares. Por eso es mejor conseguirlas en un mercado, donde las entregas llegan cada mañana. Aunque seguirán siendo innegablemente caras, las bayas de un mercado ruso serán las más grandes y más jugosas que jamás hayas probado. Para un capricho vale la pena rascarse algo el bolsillo.

7. Requesón

Este manjar está en la misma categoría que la crema agria de los “extraños productos lácteos con los que los rusos están obsesionados”. Para ser justos, esta opinión común podría estar justificada: el producto es verdaderamente divino cuando se sirve con mermelada o bayas, y es una comida perfecta para después del entrenamiento deportivo. Desafortunadamente, también hay un montón de tvórog (requesón) de baja calidad en las tiendas; para conseguir el más ligero y cremoso cómpralo directamente en un mercado.

8. Frutos secos

Tal vez lo primero que notes al entrar en un mercado sea la omnipresencia de los coloridos frutos secos. Hay literalmente de todo, desde albaricoques y mandarinas hasta productos más interesantes, como higos y dátiles. Con la combinación de los sabores y la persuasión de los vendedores, regresarás a casa con kilos de frutos secos (y no hay nada que se pueda hacer al respecto).

9. ‘Kvas’

Sí, está bien, es una bebida hecha de pan negro. Sin embargo, no es tan malo como pueda sonar (lo prometemos).

Probablemente la mejor descripción que se puede hacer en cuanto a su sabor es que este se encuentra entre el de la cerveza y la coca-cola. El kvas es el refrescante brebaje de verano que la gente bebe normalmente y es tan ruso como los Kaláshnikov y los fuertes apretones de manos. Pruébalo en un mercado para obtener una muestra líquida de lo que es la vida en una dacha.

10. Cerveza local

Si has probado el kvas y no es lo tuyo, no te preocupes, la solución seguramente estará a la vuelta de la esquina. Algunos (pero no todos) los mercados contarán con concesiones de los cerveceros locales, así que cuando hayas terminado tus compras de alimentos de alta resistencia, puedes saciar tu sed con una cerveza artesanal pálida y espumosa.

Si no puedes viajar a Rusia, pincha aquí para saber qué debes probar de la tienda rusa de tu barrio. 

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