Las 5 fincas más hermosas de Moscú (FOTOS)

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ALEXANDRA GÚZEVA
Las antiguas residencias de los nobles de Moscú se encuentran actualmente dentro de los límites de la ciudad y deleitan a los habitantes de la capital con su verdor, parques y conjuntos palaciegos.

1. Kuskovo 

Una de las propiedades más hermosas de Rusia pertenecía a la familia del conde Sheremétiev. El apogeo y la construcción del increíble palacio tuvo lugar en el siglo XVIII. En el territorio de la finca hay un palacio de madera, parques, varias dependencias como edificios extranjeros: casas holandesa, italiana y suiza, así como un gran invernadero donde se cultivaban frutas raras. Hay una leyenda que dice que el conde Sheremétiev decidió sorprender a Catalina II y en invierno le regaló una cesta de melocotones de su invernadero, un regalo exótico sin precedentes para el siglo XVIII.

2. Ostánkino

Los Sheremétiev más ricos también tenían otra finca, mucho más cerca del centro de la ciudad. Allí también había invernaderos y se plantaron árboles y plantas raras. Además, hay una iglesia con un patrón único del siglo XVII en su territorio. La finca es más conocida por su teatro de siervos, para el cual se construyó un palacio especial con un escenario y un auditorio. La amada secreta de Nikolái Sheremétiev, Praskovia Zhemchugova, brillaba en su escenario. A finales del siglo XVIII en San Petersburgo ya había teatros imperiales, pero en Moscú el teatro de Sheremétiev tuvo el honor de hacer actuaciones en honor del zar.

3. Tsarítsino

El grandioso proyecto de la versión moscovita de “Tsárskoye Seló” (el complejo de los zares cerca de San Petersburgo) fue concebido por Catalina II. Se asignó una enorme suma para su construcción, pero la emperatriz rápidamente perdió el interés hacia este proyecto y, de hecho, solo fue a Tsarítsino una vez. El complejo palaciego fue diseñado por los principales arquitectos de la época: Vasili Bazhénov y Matvéi Kazakov y resultó ser un raro ejemplo de estilo pseudogótico en Rusia. Por cierto, el palacio está hecho de ladrillo rojo y blanco, que según la idea de los arquitectos, tiene reminiscencias de los colores del Kremlin y la Plaza Roja. Fue el primer conjunto palaciego a gran escala de este tipo fuera de la capital, San Petersburgo. Otra de sus principales características fue el gran y pintoresco parque paisajístico.

4. Kuzminki

Esta finca perteneció a una noble familia de los Stróganov, y más tarde acabó como dote en manos de sus príncipes Golitsin. Muchos zares, desde Pedro I a Alejandro II, visitaron esta finca en diferentes momentos. La reliquia y la principal atracción de este lugar era el icono de Jerusalén de la Madre de Dios de Blanquerna, en honor del cual se construyó aquí una iglesia de madera y luego de piedra de estilo clasicista. Bajo los Golitsin, en el siglo XVIII, se amplió la casa solariega. Desafortunadamente, no todas las construcciones han sobrevivido hasta el día de hoy: la casa solariega se quemó poco antes de la Revolución. Pero se han conservado varias dependencias, un invernadero y un hermoso patio de equitación. Además, la finca tiene un gran parque con un sistema de estanques y puentes.

5. Arjánguelskoie 

La mansión ha cambiado de propietarios muchas veces- los famosos Sheremétiev, Golitsin y también los Yusúpov - todos ellos son los más antiguos y ricos aristócratas rusos. Este conjunto palaciego se formó a finales del siglo XVIII y a principios del XIX y se asemeja bastante a las magníficas residencias campesinas de los zares de San Petersburgo. Hay un parque regular con un gran número de esculturas, varios palacios, su propio teatro e incluso un templo familiar - la bóveda funeraria de Yusúpov con una columnata. El paisaje cuenta también con una vista del río Moscova.

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