El lago Ládoga, el más grande de Europa que tiene una extraordinaria historia

Legion Media
Casi todo el mundo ha oído hablar de los esplendores del lago Baikal en Siberia, pero el lago Ládoga es único porque es el lugar donde comenzó la historia de Rusia. Durante años, sin embargo, sufrió la contaminación industrial y hasta pruebas nucleares, pero sigue siendo un lugar perfecto para los amantes de la naturaleza.

El Ládoga es uno de los lagos más conocidos de Rusia. Con una superficie de casi 18.000 km², es el lago de agua dulce más grande de Europa. Se encuentra en el noroeste de Rusia, cerca de San Petersburgo y de la frontera con Finlandia.

Se formó hace más de 40.000 años después de que un enorme meteorito golpeara la Tierra.

El lago cuenta con una flora y una fauna únicas: 538 tipos de plantas y 44 tipos de mamíferos, incluyendo varios que están registrados en el Libro Rojo de las especies en peligro de extinción.

Es uno de los tres lagos del mundo donde se pueden ver focas. También viven en el lago Baikal y en el lago Saimaa, en Finlandia.

En cierto modo, el lago Ládoga recuerda sorprendentemente al mar. Su profundidad máxima es de 233 metros (en comparación, la profundidad media del mar Báltico es de 180 metros). Son habituales las tormentas peligrosas y hay olas que alcanzan una altura de hasta 6 metros.

Hay 35 ríos que desembocan en el lago Ládoga y solo uno fluye desde allí. Se trata del famoso río Nevá, que fluye a través de San Petersburgo.

El lago no solo es conocido por su belleza natural. La historia de Rusia tiene sus orígenes en el lago, y el príncipe Riúrik, uno de los fundadores del antiguo Estado ruso, gobernó en la ciudad de Ládoga a orillas del lago en el siglo IX.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue la única conexión que Leningrado tenía con el resto del país. Durante el invierno, el llamado “camino de la vida” cruzaba el hielo del lago, proporcionando a la ciudad suministros y refuerzos.

En la década de 1950, los militares soviéticos probaron armas nucleares cerca de la isla de Heinäsenmaa, en la parte norte del lago. Incluso hoy en día algunas islas siguen siendo radioactivas.

A pesar de las pruebas nucleares, desde los años 70 la calidad del agua del lago Ládoga ha mejorado considerablemente, dicen los ecologistas. Sin embargo, la reciente actividad humana ha empeorado la situación. Varios cientos de empresas industriales y agrícolas utilizan el lago para verter sus residuos y solo unas pocas tienen sistemas de limpieza adecuados. Hoy en día, el agua de Ládoga está “moderadamente contaminada”. 

Desde el siglo XII, las islas del lago Ládoga albergan uno de los principales centros de la vida religiosa rusa: el monasterio de Valaam.

Como curiosidad, hay un lago de metano en Titán, la luna de Saturno, que se ha bautizado con el nombre de Ládoga lacus.

12 fotos de archivo que cuentan la historia del lago Baikal

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