Vieja Ládoga: el camino de los vikingos (Fotos)

La antigua ciudad rusa inspiró a Nikolái Roerich, cuyas pinturas recrearon coloridas imágenes de barcos vikingos navegando en esta zona.
Fortaleza de Stáraia Ládoga. Agosto de 2003

A principios del siglo XX, el químico y fotógrafo ruso Serguéi Prokudin-Gorski desarrolló un complejo proceso para obtener fotografías en color. Inspirado en el uso de este método para registrar la diversidad del Imperio ruso, emprendió numerosos viajes a través de un vasto territorio entre 1903 hasta 1916.

En junio y julio de 1909 Prokudin-Gorski recibió un encargo del Ministerio de Transporte para fotografiar a lo largo del canal Mariínski, un intrincado sistema creado por Pedro el Grande para conectar la cuenca del río Volga con su nueva ciudad de San Petersburgo, fundada en 1703 y designada capital de Rusia en 1712. La vía navegable utilizaba los lagos Ládoga, Onega y el lago Blanco, conduciendo al río Sheksná, que a su vez desembocaba en el Volga al noroeste de Moscú.

Fortaleza de Stáraia Ládoga. Iglesia de San Jorge, fachada sur. Vista norte con el río Vóljov y la torre Vorótnaia (extremo izquierdo). 16 de agosto de 2003

La elección del canal Mariínski resultó decisiva para la evolución del proyecto documental de Prokudin-Gorski, ya que la ruta conectaba algunos de los asentamientos más antiguos del noroeste de Rusia. Entre ellos estaba Vieja (Stáraia) Ládoga, situado en el pequeño río Ládozhka (ahora conocido como el río Elena) cerca de su confluencia con el río Vóljov. El Vóljov, a su vez, desagua del lago Ilmén en Veliki Nóvgorod (el principal centro comercial del noroeste de Rusia en época medieval) y desemboca hacia el norte en el lago Ládoga.

Fortaleza de Stáraia Ládoga. Muro oeste con la iglesia de San Jorge y el campanario (demolido). En primer plano: río Ládozhka (Elena). Verano de 1909

Los hallazgos arqueológicos sugieren que el emplazamiento de Ládoga, estratégicamente ubicado cerca del borde sureste del lago Ládoga, era un centro comercial ya en el siglo VII. De hecho, hay indicios de que la zona estaba habitada ya en el Neolítico. En la segunda mitad del siglo IX, Ládoga tuvo que ver con el ascenso de la dinastía Rúrika, la primera rusa, que se mantuvo en el poder hasta 1598.

La antigua fortaleza de Ládoga tenía murallas de tierra y data del siglo IX. Las crónicas medievales la vinculan con el legendario líder varego Rúrik, quien con sus dos hermanos Sineo y Truvor se hizo con el control del vasto territorio de la antigua Rus en la década de 860. En esa época, la zona de Ládoga estaba poblada por una mezcla de eslavos y finlandeses, pero al parecer también había presencia nórdica.

Iglesia de San Jorge, vista noroeste tomada durante el festival anual de la ciudad. 16 de agosto de 2003

En un momento en que el comercio a través del Mediterráneo era inseguro, la ruta a lo largo del río Dniéper hasta el mar Negro (“de los varegos a los griegos”) proporcionaba a los comerciantes del norte de Europa un acceso alternativo a Constantinopla y a la riqueza del imperio bizantino. Los varegos, identificados en muchos relatos con los vikingos, serviancomo guardias imperiales en Constantinopla.

A mediados de la década de 860 el centro del poder de Rúrik se trasladó a Veliki Nóvgorod, y después de su muerte, acaecida alrededor de 879, su pariente el príncipe Oleg, trasladó el centro del poder hacia el sur, a Kiev, en el río Dniéper. Sin embargo, los relatos de las crónicas mantienen la presencia de Rúrik en Ládoga en el año 862. Esto parece lógico en vista del importante papel del lago Ládoga y del río Vóljov en la ruta comercial “de los varegos a los griegos”.

Iglesia de San Jorge, interior. Fresco de finales del siglo XII de San Nicolás. Verano de 1909

A pesar de este cambio del poder hacia el sur, la importancia de Ládoga se aprecia en los imponentes muros de piedra que sustituyeron a la fortaleza de tierra a principios del siglo XII. Iniciada por el príncipe Mstislav el Grande de Nóvgorod, esta notable fortificación protegía la zona al sur del lago Ládoga de las incursiones suecas.

El santuario más antiguo fotografiado por Prokudin-Gorski en Ládoga fue la iglesia de San Jorge, que en su fotografía aparece sobre una sección de muros de la fortaleza en ruinas. No hay evidencia de que haya fotografiado la iglesia más de cerca. El espacio restringido dentro de la fortaleza, así como el estado ruinoso de los muros de esta, aparentemente le despojaron de la distancia que su limitada lente necesitaba para abarcar toda la estructura. Tuve la ventaja de encontrarme con la muralla reconstruida y pude fotografiarla con diferentes lentes durante las fiestas de la ciudad en agosto de 2003.

Iglesia de San Jorge, vista sur con ábside (derecha). 16 de agosto de 2003

No obstante, todas las versiones coinciden en que la construcción de la iglesia data de la segunda mitad del siglo XII, época en la que los eslavos luchaban contra los suecos por el control de este territorio estratégico. El que se dedicase a la militante figura de San Jorge está relacionado con el papel que jugó Ládoga en la victoriosa expulsión de Nóvgorod de una fuerza invasora sueca, en una batalla en el cercano río Vorónezhka en mayo de 1164.

Se cree que el impulsor de la Iglesia de San Jorge fue el obispo Nifont, un prelado de origen griego que fue el responsable de construcción de la exquisita catedral de la Transfiguración del Salvador en el Monasterio de la Transfiguración de Pskov, conocido este último como el “hermano menor” de Nóvgorod.

Fortaleza de Stáraia Ládoga. Ruinas del muro oeste y de la Torre Vorótnaia (izquierda). Verano de 1909

La iglesia de San Jorge se ajusta a una forma básica muy común en la Rusia premongola Novgorodiana: una estructura sencilla de ladrillos delgados, con cada fachada dividida en tres tramos. Un ábside, que contenía el altar, se extendía desde el lado este, y la estructura estaba coronada por una sola cúpula elevada sobre un tambor o cilindro. El sencillo interior tenía cuatro pilares que sostenían el techo y la cúpula.

La antigua iglesia fue restaurada en varias fases durante el siglo XX, incluyendo las décadas de 1920 y 1950. Durante ese período, el campanario del siglo XIX, visible en la fotografía de Prokudin-Gorski, fue demolido por anacrónico.

Fortaleza de Stáraia Ládoga. Muro oeste con la Torre de Vorótnaia (izquierda) y la Torre de Clemente. En primer plano: río Ládozhka. 16 de agosto de 2003

En el interior, Prokudin-Gorski pudo fotografiar fragmentos de frescos de finales del siglo XII, la mayoría de los cuales habían desaparecido a lo largo de los siglos, especialmente durante una renovación de la iglesia en la década de 1680. Una pequeña parte de los originales fue descubierta y limpiada a principios del siglo XX, unos años antes de la visita del fotógrafo. Su mirada de maestro reconoció la importancia de los frescos y la necesidad de fotografiarlos a pesar de la difícil luz del pequeño interior.

En los siglos siguientes Ládoga siguió siendo un importante puesto de avanzada ruso en el noroeste. Sus murallas fueron ampliadas con enormes torres por el Gran Príncipe Iván el Grande de Moscú a finales del siglo XV.

Capturada por el comandante sueco Jacob De la Gardie en 1610 durante el Periodo Tumultuoso, Ládoga fue retomada por Iván Saltikov al año siguiente, pero cambió de manos de nuevo. En un estado muy reducido, permaneció como territorio ruso tras la firma en 1617 del Tratado de Stolbovo, que puso fin a la guerra ruso-sueca de 1610-1617.

Pueblo de Stáraia Ládoga con el río Ládozhka y las ruinas de la Torre Vorótnaia. Verano de 1909

A principios del siglo XVIII, Pedro el Grande fundó San Petersburgo en 1703 y amplió considerablemente el territorio ruso a expensas de Suecia durante la Gran Guerra del Norte. Como parte de su plan para expandir el comercio y las comunicaciones rusas en apoyo a su nueva ciudad, Pedro fundó la ciudad de Nóvaia (Nueva) Ládoga en 1704 en el punto donde el río Vóljov entra en el lago Ládoga. Como consecuencia de esta decisión, el antiguo asentamiento fue rebautizado con el nombre de Stáraia (Vieja) Ládoga, que lleva hasta el presente.

En el momento de la visita de Prokudin-Gorski, los enormes muros de piedra habían caído en un estado de pintoresco deterioro. Tomó cuatro fotografías de los restos de la fortaleza, principalmente del río Ládozhka.

Fortaleza de Stáraia Ládoga. Puerta de entrada con las ruinas de la Torre Vorótnaia. Verano de 1909

En 1960 se iniciaron unas prolongadas obras de restauración de las murallas, y en 1976 se habían reconstruido partes de estas y de dos grandes torres, la de Vorótnaia y la de Clemente. La fundación del Museo de Stáraia Ládoga en 1971 supuso un gran impulso. Mis fotografías muestran la muralla de la fortaleza y las torres tal y como eran en 2003. El proceso de restauración continúa hasta el presente.

Incluso en su estado de abandono (o quizás especialmente en ese estado), Stáraia Ládoga ha inspirado a generaciones de artistas, incluyendo a Valentín Serov, Borís Kustódiev y, sobre todo, Nikolái Roerich, cuyas pinturas recreaban coloridas imágenes de barcos vikingos en la zona. En un día de verano azotado por el viento, la vista de la antigua fortaleza de Ládoga a lo largo del río Vóljov continúa convocando tales ensueños.

Iglesia de madera de San Demetrio de Tesalónica. Construida como iglesia parroquial en 1731. Restaurada en 1901 y a principios de este siglo. 16 de agosto de 2003

A principios del siglo XX, el fotógrafo ruso Serguéi Prokudin-Gorski ideó un proceso complejo para realizar fotografías a color. Entre 1903 y 1916 viajó a través del Imperio ruso y tomó más de 2.000 fotografías con este proceso, que implicaba realizar tres exposiciones en una placa de vidrio. En agosto de 1918, abandonó Rusia y finalmente se instaló en Francia con gran parte de su colección de negativos de vidrio. Tras su muerte en París en 1944, sus herederos vendieron la colección a la Biblioteca del Congreso. A principios del siglo XXI, la Biblioteca digitalizó la Colección Prokudin-Gorski y la puso gratuitamente a disposición del público mundial. Muchas web rusas tienen ahora versiones de la colección. En 1986 el historiador arquitectónico y fotógrafo William Brumfield organizó la primera exposición de fotografías de Prokudin-Gorski en la Biblioteca del Congreso. Durante un período de trabajo en Rusia, a partir de 1970, Brumfield ha fotografiado la mayoría de los sitios visitados por Prokudin-Gorski. Esta serie de artículos comparará las vistas de Prokudin-Gorski de los monumentos arquitectónicos con fotografías tomadas por Brumfield décadas más tarde.

Pincha aquí para ver una serie de fantásticas fotos del Imperio ruso a todo color, tomadas por Prokudin-Gorski.

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