3 cosas que deberían preocuparte REALMENTE cuando viajes a Rusia

Kaifolog
Los osos, el comunismo y el KGB no son un problema cuando hagas tu visita al país eslavo. Un estadounidense que vive en San Petersburgo nos habla de los peligros ‘reales’.

Si vas a salir al mundo con el objetivo de enfrentarte a los osos, nadie podrá echarte una mano. Además, a pesar de lo que diga tu abuelo, Rusia ya no es comunista.

Pero hay tres cosas de las que te tienes que preocupar REALMENTE si haces una visita a Rusia.

1. Tener el cambio exacto y llevar billetes pequeños

Si vas a venir a Rusia, hazlo con billetes pequeños y guarda el cambio. He estado dos años en una guerra pasivo-agresiva con la mujer que lleva la tienda de enfrente porque una vez pagué la cerveza con un billete de 5.000 rublos.

Siempre lo recuerda. Además, algunas tiendas simplemente no tienen cambio, de modo que no podrás hacer la compra porque no todos los establecimientos aceptan pagos con tarjeta.

Además, si alguien te pregunta algo durante la compra, nueve de cada diez veces será para pedirte el cambio exacto. Esto puede ser muy intimidante si acabas de llegar y buscas el dinero en los bolsillos mientras 20 personas hacen fila detrás de ti, se mueven y se quejan.

Solución: cuando hagas el cambio de moneda pide que te den billetes de 1.000 rublos e invierte en un monedero decente.

2. Aquí se conduce RÁPIDO

A veces parece que los taxis en Rusia se la juegan todo el rato y sientes que te chasquean los dientes mientras el conductor se mete entre los autobuses, los peatones y se detiene a un pelo de alguien que se abre paso a través de una intersección sin luz.

Eso sí, me he subido a muchos taxis en Rusia y nunca he tenido un accidente. Las reglas son diferentes y algunas no las puedo llegar a entender, pero si te inquieta una conducción temeraria, piensa en cómo decirlo. “Más despacio, por favor” o “tenga cuidado”. Los taxistas suelen escuchar.

3. Es obligatorio hablar en público en los cumpleaños y en las bodas

La primera vez fue la más difícil. En la fiesta de cumpleaños de mi amigo Iván alguien se levantó y empezó a hablar. Cuando terminó, aplaudí.

Entonces, se levantó otra persona y también habló.

Aplaudí de nuevo.

Entonces me di cuenta de que las intervenciones iban en círculo. Todos los que estaban de pie daban un discurso. Cada vez estaba más cerca de mí. No tenía ni idea de qué decir y cuando me tocó el turno, solté: “Espero que tengas una vida feliz”.

La chica que estaba a mi lado me dio un codazo y dijo: “Alguien ya lo ha dicho”.

Así que dije: “Espero que ganes mucho dinero”.

Me volvieron a dar un codazo.

Entonces dije: “Espero que mueras mientras duermes”. Todo el mundo frunció el ceño, así que dije: “No, no. Eso es bueno, porque no te dolerá, ¿verdad?”.

Eso fue todo hasta que me encontré en la boda del hermano de mi novia. En EE UU solo hablan los padres, el padrino y la dama de honor, pero cuando ya iba por mi cuarto o quinto vaso de whisky vi que había cinco personas de pie que se pasaban el micrófono entre ellos y cada uno daba un discurso. Le pregunté a mi novia: “Oye, ¿todos tienen que dar un discurso?”.

“Sí”.

Muy pronto me vi frente a un grupo de personas desconocidas diciendo: “Bueno, creo que eres bueno, así que si mueres como un buen chico, supongo que habrás vivido una vida bastante buena”.

La esposa se dio la vuelta y le susurró algo al oído a su marido. Imagino que era alguna de estas: “¿Realmente ha dicho algo sobre la muerte en una boda?” o “¿Tiene la muerte múltiples significados en inglés?” o “Creo que el novio de tu hermana es idiota”.

Sin embargo, la vida sigue y  bien sea una celebración de Año Nuevo o de un martes por la noche especialmente animado, los rusos están mucho más familiarizados con la oratoria, y es probable que te veas atrapado en medio de ella.

¿Por qué los rusos son tan raros? Te lo contamos aquí.

La ley de derechos de autor de la Federación de Rusia prohíbe estrictamente copiar completa o parcialmente los materiales de Russia Beyond sin haber obtenido previamente permiso por escrito y sin incluir el link al texto original.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.
Lee más

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies