Disfruta de San Petersburgo como un local: 12 planes para cada mes del año

Viajes
ELENA BOBROVA
¿Has caminado alguna vez por ríos helados o visitado las residencias de los zares en pleno otoño? Te presentamos las mejores maneras de explorar la ciudad, según los locales.

Enero: pasea por Nevski y visita el Hermitage

Durante las largas vacaciones de Año Nuevo los petersburgueses tienen finalmente tiempo para visitar el centro de la ciudad, pasear por la decorada Avenida Nevski, ver a los amigos, ir a los museos y a conciertos. Cada año a lo largo del mes de enero el Museo Hermitage tiene una exposición de la Fábrica Imperial de Porcelana.

Para evitar las aglomeraciones la guía Nina Astáshikina recomienda visitarlo no antes de las 4 de la tarde. Mejor ir los miércoles o los viernes a las 7, ya que esos días el museo abre hasta la 9.

Febrero: ski en la región de Leningrado y paseos por ríos helados

Los bosques de San Petersburgo son muy adecuados para el ski de fondo. Los lugares más populares son Zelenogorsk y Komarovo, de fácil acceso en tren de cercanías desde la estación de Finlandia. También es posible alquilar allí el equipamiento.

Febrero es el mes en el que los lagos suelen helarse y los valientes locales caminan por el río Fontanka o por el hielo del canal Griboiedov. Los más románticos organizan fiestas de té sobre el hielo.

Marzo: comienza la estación para ponerse moreno en la Fortaleza de Pedro y Pablo

A los locales les encanta el sol porque en la ciudad solamente hay unos 70 días soleados al año. En marzo, cuando las temperaturas suelen estar entre 1ºC y 5ºC, verás a mucha gente tomando el sol en las murallas de fuera de la Fortaleza de Pedro y Pablo. El fotógrafo Serguéi Gurin va allí a menudo a tomar fotografías del lugar y a hablar con la gente.

“Me gusta grabar a la gente que toma el sol, aunque son de los sujetos más desagradecidos porque normalmente me suelen insultar”, comenta. A finales de los años 90 se podía nadar por aquí, pero actualmente está prohibido, aunque continúa la tradición de tomar el sol.

Abril: come koryushka

Koryushka es la palabra rusa para referirse al eperlano, un tipo de pez que vive en el Golfo de Finlandia y en el lago Ladoga. En primavera se vende en todos lados, y se reconoce por el olor a pepino fresco. Los restaurantes cuentan con sus semanas de eperlano, mientras que los locales lo compran en el mercado para cocinarlo en casa. El pescado frito va bien con la cerveza local, Nevskoye.

Mayo: gandulear con una cámara

En mayo hay tantos turistas que los locales recomiendan tomar una cámara y darse una vuelta por los laberintos de los patios y admirar las fachadas. La profesora de inglés Lera Mélnikova dice que si ve una puerta abierta en un patio se cuela como un conejo por un agujero. “Siempre encuentro algo interesante y nunca he tenido una decepción”. También es una gran opción hacer un tour guiado por lo tejados de la ciudad. Las tardes de mayo son un buen momento para ir de bares.

Junio: disfruta de las Noches Blancas

Aunque los locales están acostumbrados a las Noches Blancas, todavía las llaman “el momento más romántico del año”. Aunque no los verás en los embarcaderos del Nevá mirando como se levantan los puentes. Suelen preferir zonas más tranquilas, en los ríos Moika y Fontanka, que están lejos de la Avenida Nevski. Lo ruta más mística comienza en la plaza Sénnaia y va por el canal Griboiedov, una zona que aparece descrita en las obras de Dostoievski. Es recomendable darse un paseo pronto por la mañana porque la ciudad suele estar envuelta en una niebla como de cuento.

Julio: momento de un picnic en el campo

Como la ciudad está llena de turistas en verano, los locales tratan de pasar el máximo tiempo posible en sus dachas. La mexicana Silvia Sura Dupont, que ha vivido en San Petersburgo cuatro años y medio, cree que una barbacoa junto a un lago, un río o la cosa, es algo obligatorio en este mes. “La primera vez que fui con mis amigos, que tienen una dacha en Roschino (a unos 65 km de la ciudad), no podía entender por qué íbamos en automóvil a un lago cercano. Cuando abrieron el capó y vi que llevaban una caja metálica, con carbón y carne marinada, me quedó claro”, recuerda Silvia. “Luego me acostumbré a ver barbacoas por toda la costa, sobre todo por Sestroretsk o Zelenogorsk”.

Agosto: una fiesta en barco

Si a los turistas les gustan las visitas guiadas en barco, los locales prefieren alquilar uno para ir de boda, celebrar graduaciones o cumpleaños. Pueden hacer un catering o llevar bebidas, poner música y bailar a bordo. En agosto las noches se alargan y es un buen momento para ver la puesta de sol. Sin dejar la ciudad se puede visitar el Parque del 300 aniversario de San Petersburgo, o la nueva zona de arte, “Sevkabel Port”, para disfrutar de una magnífica vista del Golfo del Finlandia.

Septiembre: momento de recoger setas y bayas

A los rusos les encanta “la caza silenciosa”. Los alrededores naturales de la región de Leningrado tienen mucho que ofrecer: arándanos azules, rojos, frambuesas silvestres y 200 tipos de setas. Para poder ir necesitas un amigo ruso que sepa de esto, zapatos y ropa adecuada. Si no te gusta ir a buscarlas te puedes acercar a los mercados de Sennói, Andréievski o Kuznechni para ver a los vendedores locales.

Octubre: escápate a Tsárskoye Seló

También conocido como el “Pueblo del zar”, es la antigua residencia de los Romanov y se encuentra a 24 km al sur del centro de la ciudad. Los turistas suelen visitar el impresionante Palacio de Catalina y su famosa Sala de Ámbar, pero los locales prefieren venir aquí para ver los colores de los arces. La profesora de historia Olga Jristoluibova dice que va cada otoño con su marido para admirar la belleza que se desvanece. “Nos llevamos termos con ponche y paseamos por el parque, escuchando el follaje y los sonidos del viento. Lo mejor es ir entre semana porque no hay casi nadie”.

Noviembre: deprímete

En noviembre San Petersburgo se vuelve el peor lugar del mundo. Puede llover todo el rato, está oscuro y solo suele haber un día de sol al mes. En esta época los locales no paran de quejarse sobre el tiempo y escriben sobre la depresión en en las redes sociales. También se puede escribir poesía en el estilo de Joseph Brodsky. La mejor manera de sobrevivir es organizar una acogedora fiesta en casa con vino o ir a tomar algo y discutir sobre estas palabras de Dostoievski: “Hay pocos lugares que tengan una influencia más lúgubre, dura y extraña en el alma como San Petersburgo”.

Diciembre: encuentra el espíritu de Año Nuevo en el Teatro Mariisnki y en la Filarmónica

Con la nieve y la cercanía de las vacaciones de invierno la vida de los locales mejora. Comienza la agitación por los regalos de Año Nuevo, por colocar los árboles de Navidad y la preparación de las vacaciones. San Petersburgo está considerada la capital cultural de Rusia y mucha gente no puede imaginarse el final del año sin ver el ballet de El cascanueces en el Mariinski. También es muy popular asistir al concierto del 31 de diciembre.

Julia Zhúkova, que trabaja en el Museo Faberge, dice que sus colegas tienen la tradición de visitar la Filarmónica el día de Nochevieja: “Terminan sobre las 6 y luego van a escuchar música clásica en vez de preparar la típica ensalada Olivier”.

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