Recuerdos de Königsberg, la ciudad que ya no existe

Viajes
EKATERINA SINÉLSCHIKOVA
El enclave de Kaliningrado se llamó Königsberg, fue el lugar de coronación de los reyes de Prusia, también es la patria de Immanuel Kant y Hannah Arendt. La majestuosidad de lo que antes fue una provincia alemana todavía se puede ver entre los modernos centros de negocios y jruschiovkas. Russia Beyond les ofrece su propia ruta. 

1. Las ruinas de un castillo real

El castillo de Königsberg o el castillo de la Orden Teutónica se erigió en 1255 por el rey checo Otakar II. A partir de este momento, a su alrededor empezó a formarse la ciudad. En la Edad Media el castillo pertenecía a los caballeros y les sirvió de residencia: en sus espaciosas salas y torres vivían decenas de cruzados, encabezados por el Gran Maestre de la Orden Teutónica. 

Más tarde aquí se instaló la administración prusiana: el juzgado, la tesorería, el archivo estatal, la biblioteca y la cámara militar. En la iglesia del castillo se coronaban los reyes y en los sótanos, que antes se usaban como salas de tortura, abrieron un local para beber vino llamado “El juicio sangriento”.

En el castillo se hospedaron los zares rusos y hasta Napoleón Bonaparte. Se sabe que le legendaria Cámara de Ámbar robada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, fue vista por última vez en este castillo.

En 1944 el centro de la ciudad, todavía bajo control nazi, sufrió grandes pérdidas durante el ataque aéreo de la aviación británica. Las explosiones convirtieron el castillo en ruinas, aunque fue definitivamente destruido por los comunistas en 1967. “Avispero del militarismo prusiano y del fascismo”, afirmaban sobre el castillo las autoridades soviéticas.

En los años 90 se renovó el interés hacia las ruinas y los sótanos del castillo. Los investigadores e historiadores se obsesionaron con la búsqueda de la Cámara de Ámbar. Las excavaciones avanzaban lentamente, aunque actualmente ya se puede ver el fundamento de la torre principal, una parte de la pared que da al sur y un túnel subterráneo que cuenta con un arco de ladrillo y lleva a una profundidad de 8 metros. Los historiadores creen que el túnel pasa por debajo del río y lleva hasta la tumba de Kant. Horario de visita de las ruinas de 10 a 18. Dirección: calle Shevchenko, 2.

2. Búnkers y ciudad subterránea

Según cuentan las leyendas en Königsberg existe una ciudad subterránea - con sus propias calles, fábricas y estaciones de ferrocarril. Los lugareños creen que debajo de la tierra todavía se esconde el tesoro de los nazis. Sin embrago, en los últimos 70 años nadie ha podido comprobarlo: los túneles subterráneos están cubiertos con la tierra y hormigón o inundados por aguas subterráneas.

Los historiadores locales afirman que hay una serie de hechos que no están en duda. Königsberg contaba con la red de alcantarillas más desarrollada de Europa, el distrito del castillo contaba con una red de túneles subterráneos que formaban una “estrella” y durante la guerra se construyeron muchos búnkers (los más largos de una longitud de 10 km).

En Kaliningrado hay mucha gente a la que le encanta excavar por su cuenta, pero aquellos a los que no les apasiona la idea de rebuscar en las catacumbas en la oscuridad, pueden visitar el museo-búnker del último comandante militar de Königsberg, Otto Lasch. Se puede recorrer el pasado militar de la ciudad en más de 20 habitaciones  diminutas, a una profundidad de 7 metros. Dirección: calle Universitétskaia, 2a.

3. Las fortalezas

Las fortalezas que defendían Königsberg durante los ataques aéreos británicos quedaron intactos. Para la sorpresa de los historiadores, los objetivos militares no interesaban a los británicos. 15 fortalezas rodean la ciudad, y la mitad de ellas albergan todavía hoy unidades militares. La otra mitad está parcialmente abierta al público. Todas tienen una forma similar (se parecen a un anillo con tiene un patio dentro) y fueron construidas durante las segunda mitad del siglo XIX.

La fortaleza más popular entre los turistas es “El Rey Federico Guillermo III”, conocida también como la Fortaleza №5. Actualmente, es de propiedad privada, pero el dueño normalmente no se opone a las visitas.

5. Distrito Maraunenhof y Amalienau

Hay dos barrios en esta ciudad donde las casas conservan su aspecto original. Históricamente los barrios Maraunenhof y Amalienau fueron asentamientos donde las familias ricas de Alemania construían sus villas de lujo. Hoy muchos lugareños están restaurando las casas, sin quitar los escudos familiares de los antiguos dueños.

Ambos barrios no se encuentran en el centro de la ciudad. La calle central de Maraunenhof es la calle Telman, las principales calles de Amalienau son la calle Kutúzova y la avenida Kashtánovaia.