Visitar Moscú en invierno sin congelarse

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Moscú es una ciudad de grandes distancias y construcciones monumentales. Las dimensiones de esta megápolis realzan su belleza, pero también dificultan los traslados durante toda la época más fría del año. RBTH ha llevado a cabo una selección de las mejores ideas para que los turistas en Moscú puedan sobrevivir y disfrutar en invierno.

1. Metro, tranvía y otros amigos del turista

Foto: PhotoxpressFoto: Photoxpress

El transporte público en Moscú supone una magnífica manera de ver la ciudad por menos de 1dólar. Por dentro de la ciudad existe el “billete único” para todos los tipos de transporte: metro, autobús, tranvía y trolebús. Un viaje cuesta nada más que 70 centavos de dólar.

Es posible organizar una excursión por la ciudad por cuenta propia en cualquiera de los tranvías que hay en el centro de la ciudad o animarse a hacer una ruta por el metro de Moscú.  

En la capital existen multitud de excursiones en autobús para los turistas. Parten de la Plaza Roja y  duran, de media, entre dos horas y media y tres. Su precio se sitúa entre 10 y 15 dólares. Las rutas están pensadas de tal modo que los autobuses se mueven por las calles del centro histórico de la ciudad y rara vez salen a las carreteras principales, donde hay más tráfico.

2. Paseos por el río Moscova

Foto: TASSFoto: TASS
Los yates turísticos cuentan con buenos sistemas de climatización y ventanas panorámicas que evitan la congelación. La ruta pasa a lo largo de todos los principales lugares de interés tanto del antiguo Moscú como del soviético, desde los rascacielos estalinistas, el Kremlin y el Monasterio de Novodévichi. Si se desea se puede salir a cubierta y fotografiarse con la iluminación nocturna de fondo y su reflejo en el río.

El paseo dura dos horas y media. El billete para el yate le saldrá por unos 10 dólares,  y eso una cena completa, para una persona, en el restaurante tiene el mismo precio.

3. Subir a un rascacielos

Foto: servicio de prensaFoto: servicio de prensa

La ciudad de Moscú está situada en la llanura oriental de Europa, una de las más extensas del mundo. Aun así la capital rusa no da la impresión de ser llana y visualmente aburrida. El relieve es muy variado gracias a la diversidad de alturas de los edificios. La vecindad de los rascacielos de cristal y las casas señoriales de dos plantas de la Rusia zarista crean una ilusión de diversidad y de caída desde las alturas.

Dicho panorama se puede apreciar desde el tejado de cualquier edificio alto. Para este fin son ideales los restaurantes situados en los tejados.

Para todos aquellos que ya hayan comido suficiente borsch (la sopa de remolacha) y pelmeni (especie de ravioli) pero todavía les queden ganas de ver Moscú a vista de pájaro existen otras opciones más extravagantes. Puede hacer una excursión por los lugares donde hay vistas panorámicas desde mayor altura. No hay más que dos: la Torre de Ostánkino (330 m.) y el rascacielos Moscow-City (240m). El ticket para cada uno de los lugares le costará aproximadamente unos 15 dólares.

4. Viaje en monorraíl

Foto: servicio de prensaFoto: servicio de prensa

El monorraíl se incluye entre los tipos de medios de transporte público más originales de Rusia. Se trata de un metro elevado inaugurado en 2004 que circula por encima de las calles y las carreteras. En el noroeste de la ciudad, desde la parada de metro VDNJ (un parque de la época soviética recién restaurado) hasta Timiriázevskaia se extiende una pequeña línea de monorraíl de solo seis estaciones. Un viaje por toda la línea dura unos 20 minutos.

Las vías están construidas sobre unos pilares de 4 a 6 metros de altura y por eso el viaje cuenta con unas espléndidas vistas del VDNJ. La ruta discurre por el norte del complejo, por el lado del Museo de la Cosmonáutica, la torre de Ostánkino y los barrios industriales del norte de Moscú. Un viaje cuesta menos de 1 dólar.

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