El piloto iraquí que, a los mandos de un MiG-25, derribó un F-18 de los EE UU en la Guerra del Golfo

Ciencia y Tecnología
JAKOB ORÉJOV

La Fuerza Aérea de Estados Unidos tardó 18 años en admitir que uno de sus pilotos había sido derribado por otro iraquí a bordo de un caza soviético.

Los que recuerden la primera Guerra del Golfo, en la que una coalición internacional liderada por Estados Unidos liberó Kuwait de la ocupación militar de Sadam Hussein, tendrán en su mente la imagen de pozos de petróleo ardiendo y cormoranes ahogándose en petróleo. También podrá venirle a la cabeza la imagen de los (unos pocos) pilotos occidentales derribados siendo utilizados propagandísticamente por el régimen iraquí, o la de los misiles Al Hussein y Al Hijarah (versión iraquí del ‘Scud’ soviético) que se lanzaron contra Israel (algunos, con cabezas de combate en los que solo había hormigón). 

Los iraquíes, tras ser devastados por los aliados, acabaron enviando a la mayoría de sus aviones a Irán con la esperanza de que algún día podrían recuperar su Fuerza Aérea. Sin embargo, uno de los episodios más curiosos de la guerra, uno que demostraría que los pilotos iraquíes no se resignaron a ser dianas para prácticas de tiro, se mantuvo oculto durante dos décadas.

Una carrera prometedora

El piloto Scott Speicher, nacido en Kansas City, Missouri, había alcanzado el rango de capitán de corbeta aprincipios de la década de 1990, Speicher había alcanzado el rango de capitán de corbeta y estaba destinado en la Estación Aérea Naval Cecil Field, cerca de Jacksonville, Florida. Fue asignado al Escuadrón de Cazas de Ataque Ochenta y Uno (VFA-81), apodado los "Sunliners", y desplegado con el Ala Aérea de Portaaviones 17 (CVW-17) a bordo del portaaviones USS Saratoga.

La primera noche de la Operación Tormenta del Desierto, Speicher pilotaba un caza F/A-18 Hornet, cuando desapareció al oeste de Bagdad, en la madrugada del 17 de enero de 1991, la primera noche de la Operación Tormenta del Desierto. Su avión se estrelló en un remoto y deshabitado páramo conocido como Tulul ad Dulaym Fue la primera baja en combate de las fuerzas estadounidenses en la guerra. Como explica The Washington Times, se pensó que el capitán Speicher se había eyectado del avión y había sido capturado por las fuerzas iraquíes. Posteriormente surgieron posibles pistas de que podría haber sobrevivido: Las iniciales “MSS” se encontraron garabateadas en la pared de una prisión en Bagdad, por ejemplo, y hubo informes de avistamientos del piloto.

El Pentágono cambió varias veces la situación oficial del piloto. Fue declarado públicamente muerto en acción horas después de que su avión cayera. Diez años después, la Marina cambió su estatus a desaparecido en combate, alegando la ausencia de pruebas de que hubiera muerto. En octubre de 2002, la Marina cambió su estatus a “desaparecido/capturado”, aunque nunca se informó de qué pruebas tenía de que hubiera estado en cautividad.

En 2009, el Pentágono anunció finalmente que había identificado los restos del piloto, el capitán de navío de la Marina de los Estados Unidos Michael “Scott” Speicher, que resolvió un misterio de 18 años. Aparentemente había sido enterrado por miembros de una tribu de beduinos nómadas cerca de donde su avión había sido derribado, en una zona remota de la provincia de Anbar.

¿Qué o quién derribó a Speicher?

En 2001, la CIA publicó un resumen no clasificado de un informe que atribuía la pérdida del Speicher a un misil aire-aire disparado por un avión iraquí.

La respuesta al enigma de la muerte de Speicher estaba en la fuerza de interceptores MiG-25 (código OTAN ‘Foxbat’) de fabricación soviética de los que disponían los iraquíes. Así, la de Iraq fue la primera fuerza aérea que se alzó con un derribo en la Guerra del Golfo, pese a lo que podría pensarse. Fue un MiG-25PDS, pilotado por el teniente Zuhair Dawood del 84. ° Escuadrón de Cazas, el que derribó el F/A-18C Hornet de la Marina de del los EEUU pilotado por Michael “Scott” Speicher.

Volando a gran altura, la formación de cazabombarderos estadounidense no fue difícil de detectar por los radares iraquíes que no habían sido cegados por los ataques aliados. Uno de los cuatro MiG-25PD del Escuadrón nº 96, que estaba en alerta en la base aérea de Qadessiya se dirigió a interceptar a los aviones enemigos.

Con el teniente Zuhair Dawoud a los mandos, el gran caza giró hacia el sur, subiendo en plena postcombustión y acelerando a Mach 1,4. El Foxbat iraquí voló casi directamente hacia el centro de los aparatos de la VFA-83.

Siguiendo las recomendaciones del control terrestre iraquí, Dawoud activó su radar, marcó un objetivo a 25 kilómetros y disparó un solo misil R-40RD. Mantuvo el objetivo fijado hasta que presenció una enorme explosión frente a él, y entonces vio que el avión enemigo caía en espiral, envuelto en llamas.

Dawoud, siguiendo instrucciones, regresó a Qadessiya para encontrar la base aérea hecha un desastre. Tres bombarderos Tornado de la Real Fuerza Aérea habían esparcido cientos de minas por la pista. Por ello, Dawoud se vio obligado a aterrizar en la pista secundaria antes de volver a la seguridad de su refugio para aviones.

Retraso en el reconocimiento de la victoria iraquí

Según la web especializada War is Boring, Dawoud no recibió una recompensa inmediata a su hazaña y tuvo que esperar algunos años para que esta fuese reconocida. Escribió una larga carta al mismísimo Saddam Hussein, explicando todos los detalles de su misión y lo que había leído en publicaciones estadounidenses. Eso hizo que Bagdad emitiera una confirmación oficial y condecorara al piloto por su hazaña.

Al igual que otros cientos de antiguos oficiales y pilotos de las fuerzas aéreas iraquíes, Dawoud se vio obligado a abandonar Irak y actualmente vive exiliado en el extranjero.

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