Este nuevo sistema de defensa aérea protegerá a la infantería rusa de ataques de drones

Vitaly Kuzmin
Nuevos misiles del ejército ruso protegerán a la infantería contra el arma más importante de los terroristas de Oriente Medio: aviones teledirigidos portadores de bombas.

A principios de 2020, el ejército ruso probó con éxito el nuevo sistema de defensa aérea para fuerzas terrestres Gibka-S.

En esencia, este ingenio es una fusión de un sistema de defensa aérea portátil (MPADS), de los utilizados en batalla por la infantería, y un vehículo blindado Tiger.

¿Cómo funciona el Gibka?

Un pelotón de Gibka-S integra hasta seis vehículos de combate con lanzadores de misiles a bordo, además de aparatos de reconocimiento y control de armas que se encuentran entre sus filas como parte del grupo de comando.

El Gibka-S es capaz de detectar a un enemigo aerotransportado (a velocidades de hasta 700 m/s) en un radio de hasta 40 km y a una altitud de hasta 10 km. De ello se encarga su complejo óptico-electrónico Garmon, que está instalado en el “cerebro” del sistema. La máquina está basada en IA, lo que le permite diferenciar de forma independiente los posibles objetivos a su alrededor, bloquearlos y luego esperar una orden humana para destruirlos.

El Gibka-S también puede recibir las coordenadas de los objetivos desde instalaciones y los centros de radar más potentes, y transmitir toda la situación táctica sobre el terreno a un operador humano.

¿Qué armas utiliza?

Sobre cada vehículo blindado se instalan hasta cuatro lanzadores de misiles Iglá y Verba.

Estos sistemas están diseñados para derribar aviones, helicópteros y aviones no tripulados a baja altura. Sus cabezas infrarrojas tienen un alcance de hasta 6 km.

“Sin embargo, la principal tarea del nuevo Gibka-S con sus MPADS Iglá y Verba, será combatir las nuevas armas de los terroristas de Oriente Medio, incluyendo posibles enjambres de drones armados con bombas planeadoras”, explicó a Russia Beyond Victor Murajovski, editor en jefe dela revista Arsenal de la Patria

¿Por qué es necesario el  Gibka-S?

En palabras de Murajovski, en el siglo XXI los drones se están convirtiendo en la principal fuerza de ataque en manos de los terroristas. Hay varias razones para ello.

“Primero, está el precio. Un ingeniero capaz puede ensamblar un pequeño avión teledirigido con medios improvisados y cargarlo con bombas caseras igualmente baratas. Usar los multimillonarios sistemas de misiles Pantsir o S-400 contra un enemigo así no tiene sentido”, añadió.

Los sistemas de defensa aérea como el Pantsir-S1, S-400, Tor-M2, Buk y otros están diseñados para destruir cazas, bombarderos, misiles de crucero y similares. En pocas palabras, se trata de sistemas de alto costo con caros misiles dirigidos contra otros sistemas igual de gravosos.

“Por esto, las tropas móviles necesitan un arma eficaz y barata para anular la amenaza de una docena de pequeños aviones no tripulados, que en la próxima década se transformarán en destacamentos coordinados”, señaló el experto.

Como explicó, los ingenieros están trabajando ahora en una mente artificial que será capaz de controlar y coordinar simultáneamente el ataque de hasta una docena de aviones no tripulados.

De ahí la necesidad de que las tropas terrestres encuentren un arma barata y eficaz para eliminar esta amenaza emergente. Una de estas será el sistema Gibka-S montado en los vehículos blindados Tigre.

Pincha aquí para saber cómo un dron suicida creado por el Consorcio Kaláshnikov cambiará las guerras del siglo XXI.

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