Claves y riesgos del conflicto en Nagorno Karabaj

Crece la tensión entre Armenia, aliada de Rusia, y Azerbaiyán.

Crece la tensión entre Armenia, aliada de Rusia, y Azerbaiyán.

AP
En la disputada región entre Armenia y Azerbaiyán se han vivido los mayores enfrentamientos desde la tregua de 1994. RBTH explica las claves de un conflicto congelado y cuál es el papel de Rusia en este conflicto.

¿Qué conflicto hay en Nagorno Karabaj?

Se trata de un conflicto étnico entre Armenia y Azerbaiyán que llegó a su punto álgido durante los últimos años de la URSS y se pasó a ser una guerra abierta entre 1991 y 1994. Las partes luchaban por el control de un territorio que era parte de la República Socialista de Azerbaiyán pero estaba mayoritariamente poblado por armenios. Más de 15.000 personas murieron en aquel conflicto. Tras la victoria militar armenia, surgió la República de Nagorno Karabaj, que no está reconocida, pero cuenta con el apoyo de Ereván.

¿Quién está detrás de la reciente escalada de tensión?

Los expertos rusos están convencidos de que la reciente escalada del conflicto se debe a Azerbaiyán. A causa de los problemas económicos las autoridades en Bakú tratan de desviar la atención de los problemas internos. Es más, los índices de aprobación del presidente azerí dependen  en gran medida de la firmeza que muestre a la hora de defender la devolución de los territorios ocupados. Mientras que Ereván carece de razones políticas internas para aumentar la tensión en la zona.

Además, Ankara podría ser otra de las partes interesadas en la activación del conflicto. Según Alexander Shakov, del Instituto de Estudios Orientales de la Academia Rusa de las Ciencias, Turquía podría haber actuado como provocador para poner de relieve, una vez más, su importancia en la región. A su vez, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov declaró que Moscú no culpa a Ankara por las recientes tensiones en Nagorno Karabaj.

Por otro lago, la reciente crisis no es completamente inesperada. Durante los últimos meses la violencia ha ido en aumento. El pasado septiembre se utilizó artillería por primera vez en los últimos 20 años y murieron diez soldados. Los expertos advertían desde hace tiempo que la región "estaba al borde una guerra en toda regla".

¿Cuál es la posición de Moscú?

La situación actual arrincona a Moscú ya que está interesado en mantener buenas relaciones con los dos países. Aunque Rusia y Armenia son aliados y en caso de que haya un conflicto abierto Moscú apoyaría a Ereván. El país forma parte de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, alianza militar comandada por Rusia, y de la Unión Euroasiática desde 2014, un proyecto de integración en el espacio postsoviético.

Esto podría cuestionar las "relaciones especiales" que Moscú está construyendo con Bakú, señala Shakov. Entre otros asuntos, ambos países tienen importantes contratos militares. Según medios de comunicación, Rusia ha suministrado a Azerbaiyán 4.000 millones de dólares en armamento. Shakov considera que estas ventas fueron un error que han contribuido a la reciente escalada. Por su parte, Vladímir Yevséiev, del Insitituto CEI, explica que Rusia no es, ni mucho menos, el único país que suministra armas a Azerbaiyán.

¿Qué está haciendo Rusia?

Hasta ahora ha presionado diplomáticamente a ambas partes. Vladímir Puitn ha pedido a los presidentes de Armenia y Azerbaiyán que terminen con las hostilidades y se sienten en una mesa de negociación. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, ha dialogado con sus homólogos armenio y azerí con el objetivo de rebajar la tensión.

¿Cuál es peligro para Rusia?

Si la situación desencadena una guerra abierta que vaya más allá de las fronteras de Nagorno Karabaj, Rusia, en tanto que aliado de Armenia, podría verse forzada a enviar tropas al territorio armenio y verse atrapada en un conflicto armado. Además, la situación amenaza con desestabilizar tanto en Cáucaso Sur como las repúblicas rusas del Caúcaso Norte.

¿Qué puede ocurrir?

Los expertos creen que es improbable que haya una guerra y consideran que la situación actual es un intento de Bakú de medir la reacción de las partes implicadas. Aunque los analistas creen que los intermediarios del conflicto- compuesto por el Grupo de Minsk, codirigido por Rusia, Francia y los EE UU- deberían insistir en el envío de observadores internacionales y en el establecimiento de un mecanismo de observación del conflicto. En caso contrario será inevitable que se produzca una nueva escalada de tensión.

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