Enfermedades y curas a la inestabilidad global

Iorsh
RBTH presenta en exclusiva un artículo de Mijaíl Gorbachov, expresidente de la URSS acerca de la crisis de liderazgo a nivel mundial y de los principales retos a los que se enfrentan los mandatarios en un momento de incertidumbre moral y falta de unidad respecto al futuro.

¿Por qué el mundo actual es un mundo intranquilo, injusto y militarizado? El fin de la confrontación global y las posibilidades sin precedentes de las nuevas tecnologías debían haber dado un respiro, mejorar la vida de las personas. Pero la realidad es bien diferente.

No existe ninguna explicación sencilla para esto. Aquellos que declararon “la victoria de Occidente en la guerra fría”, aquellos que se negaron a diseñar un nuevo sistema de seguridad igualitario, tienen una gran parte de responsabilidad por el estado en el que se encuentra el mundo. Pero no se trata solamente de eso. El nuevo mundo global sigue siendo incomprensible. Requiere unas nuevas normas de conducta, un sistema de valores distinto. Pero los líderes mundiales no parecen alcanzar a comprender estas cosas.

Esta es la causa principal de la actual “inestabilidad global”. 

Una crisis de liderazgo

Para superar los problemas mundiales existen varios mecanismos y posibilidades, como la ONU o el G20. Pero pocos dirán que su actividad acaba resultando útil. Siempre llegan tarde, van por detrás de los acontecimientos.

Nos encontramos ante una crisis de liderazgo. Los políticos están desbordados “apagando incendios”, afrontando las crisis y los conflictos de la actualidad.

No cabe duda de que estos problemas deben resolverse. Durante las últimas semanas hemos percibido algunos avances positivos.Se ha iniciado un diálogo respecto a Siria. Es cierto que por ahora en este diálogo participan más bien agentes externos, ante todo EE UU y Rusia. Pero esto ya ha contribuido de algún modo a rebajar la tensión existente en la relación entre Rusia y Occidente.

No se perciben avances en la regulación de la crisis de Ucrania. Los mecanismos actuales para la regulación (los acuerdos de Minsk, el cuarteto de Normandía) no funcionan correctamente. Su trabajo debe mejorar y recibir nuevos estímulos, quizás mediante el diálogo en el Consejo de Seguridad de la ONU o a través de otros mecanismos con la participación de Rusia y EE UU.

No podemos dejar que la crisis ucraniana sea un absceso que haga enfermar a Europa y al mundo. Europa podría no soportar otro “conflicto congelado”. De nuevo insto a los presidentes Obama y Putin a que se reúnan y discutan el problema de esta prolongada crisis.

Ver más allá

La superación de las crisis actuales no es más que un primer paso hacia la resolución de una tarea mucho más compleja: la de aprender a vivir en un mundo global.

Los problemas globales de la humanidad son:

— las armas de destrucción masiva, la militarización de la política mundial;

— la pobreza y el subdesarrollo de una gran parte de la humanidad;

— los desafíos ambientales, el cambio climático;

— el terrorismo.

Y también las migraciones en masa, la xenofobia y la intolerancia religiosa, el problema de la coexistencia de distintas culturas.

Ninguno de estos problemas puede resolverse por la fuerza. Parece axiomático el hecho de que debemos unir nuestras fuerzas, y sin embargo por ahora predomina la desunión y la incapacidad de actuar de forma conjunta.

Los gobiernos y sus líderes son los principales responsables de ello. Han aparecidos nuevos miembros de los procesos mundiales: organizaciones civiles, representantes del mundo empresarial, la comunidad científica y asociaciones religiosas. Pero el papel y la responsabilidad de los gobiernos, de sus líderes, de las organizaciones interestatales, deben seguir siendo decisivos.

Política y moral

Las relaciones entre los estados deberían regularse no solo por las normas del derecho internacional, sino también por unas normas de conducta basadas en los principios morales de la humanidad.

Estas normas deberían contemplar la moderación, el respeto de los intereses de todos, las consultas y la mediación para evitar el agravamiento de los problemas y las amenazas de nuevas situaciones de crisis. Tanto la crisis ucraniana como la siria podrían haberse evitado si las partes afectadas y los agentes externos se hubieran guiado por estas normas de conducta.

Los medios de comunicación también necesitan un código ético. Muchos de ellos se dedican a agravar la tensión, contaminando el ámbito informativo. En lugar de ayudar a prevenir y evitar conflictos, a menudo contribuyen a crearlos.

Los principales problemas que deben tener en cuenta los gobiernos y la sociedad civil son la renovación de la agenda mundial, la conciliación de moral y política y las normas de conducta en un mundo global.

El papel de Rusia

El papel de Rusia en la superación de la crisis política mundial puede y debe ser importante y positivo. Es hora de que Occidente abandone los intentos de aislar a Rusia. Esta actitud nunca ha dado resultados. En primer lugar, hay que abandonar la política de las “sanciones personales”, ya que de lo contrario no habrá diálogo ni posibilidades de restablecer la confianza. Nadie saldría ganando en caso de una nueva guerra fría.

Debemos dejar de lado las emociones y los excesos propagandísticos. Hay mucho que reprochar a la generación actual de líderes de los principales países. Pero todavía están a tiempo de ocupar un lugar importante en la historia. Sería un gran error no aprovechar esta oportunidad.

Este texto se presenta en una versión reducida.

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