Cómo un estafador logró convertirse en Héroe de la Unión Soviética

Historia
BORIS EGOROV

De todas las medallas que un cobarde estafador encubierto bajo la identidad de Valentín Purgín afirmó haber recibido, sólo la de ‘Héroe de la Unión Soviética’ era auténtica. Aunque no vivió mucho tiempo para disfrutarla.

“El más digno de todos, un ardiente patriota de nuestro país, un verdadero soldado y periodista, un verdadero bolchevique con un corazón joven y cálido”, así fue como el periódico Komsomolskaia Pravda describía al flamante Héroe de la Unión Soviética, Valentín Purgín, recién condecorado el 22 de mayo de 1940.

En un artículo, se relataba con detalle las hazañas de un intrépido soldado en los combates de la Guerra de Invierno Soviético-Finlandesa. Sin embargo, pronto resultó que el “héroe” no era tal, sino más bien un criminal que nunca había pasado un día en el frente. ¿Cómo podía un hombre un deshonesto confabulador recibir el más alto honor militar del país?

De ladrón a periodista

“Valentin Purgin” no era el verdadero nombre del “héroe” de pacotilla. A la edad de 23 años, el endurecido criminal Vladímir Golubenko ya había cumplido dos penas de prisión por robo y fraude. Estaba cumpliendo la segunda cuando se escapó de un campo de trabajo, por lo que decidió crearse una nueva identidad. 

Golubenko, ahora un fugitivo, usó papeles falsos para obtener un nuevo pasaporte con el nombre falso de “Valentin Purgin”. Actuando con descaro, y utilizando un certificado de formación falsificado de la Academia Militar de Transporte, consiguió un trabajo como periodista en un periódico de Sverdlovsk (actual Ekaterimburgo).

Después, la ambición de Purgin lo llevó a la capital rusa. Gracias a la ayuda de contactos bien situados, terminó trabajando en uno de los principales periódicos del país, el Komsomolskaya Pravda.

Un 'agente' secreto del NKVD

A pesar de que no tenía ni siquiera una educación secundaria, Purgin se las arregló para construir una carrera exitosa. Pronto fue ascendido de periodista junior a jefe adjunto de la sección de noticias militares del periódico.

Como un verdadero sociópata, Purgin cultivó deliberadamente la falsa imagen de ser un oficial del servicio secreto de la NKVD que se suponía debía mantener la boca cerrada. Llegaba al trabajo llevando en la solapa una Orden de la Bandera Roja, y cuando se le preguntaba qué había hecho para obtenerla, respondía misterioso: “En nuestro país, no se otorgan por nada”. 

Más tarde, resultó que las medallas y documentos que le servirían de apoyo habían sido robados por la madre de Golubenko, para la cual había conseguido un trabajo como limpiadora en el Presidium del Soviet Supremo de la URSS. Entonces, un compañero ex convicto, un grabador, le ayudó a falsificar los documentos.

Durante el conflicto soviético-japonés cerca del río Jaljin Gol en el verano de 1939, Purgin falsificó una carta del Comisario de Defensa del Pueblo, en la que se exponía que era enviarlo al Lejano Oriente, y luego se encargó de que esta fuera entregada en la oficina del periódico. De esta ‘peligrosa misión’ en el Lejano Oriente regresó con una nueva y brillante Orden de Lenin en su solapa.

Un 'héroe' de la Guerra de Invierno

Cuando el Komsomolskaya Pravda recibió instrucciones militares (también falsificadas) de dar a Purgin tiempo libre para luchar en el frente soviético-finlandés, nadie en el periódico se molestó en cuestionarlas. 

Por supuesto, Purgin no tenía intención de ir al frente. En cambio, se quedó en el apartamento de un amigo en Moscú, y juntos gastaron su asignación diaria del periódico para pasar un buen rato en bares y restaurantes.

Entonces, el estafador decidió embarcarse en su más escandaloso fraude: convertirse en un Héroe de la Unión Soviética. Durante la corta guerra entre la Unión Soviética y Finlandia, más de 400 soldados serían premiados con esta medalla, y Purgin quiso formar parte de este este honorable grupo.

Un ‘Héroe' de la Unión Soviética

En marzo de 1940, el departamento de condecoraciones del Comisariado Popular de la Armada recibió una solicitud (en un formulario oficial que había sido robado de la 39ª División) para otorgar a Purgin el honor de ser nombrado Héroe de la Unión Soviética. La solicitud enumeraba las medallas anteriores de Purgin, incluyendo una Orden de Lenin y una Orden de la Estrella Roja, cada una de las cuales era falsa. 

Los empleados del departamento de condecoraciones de la Marina quedaron impresionados por el historial del nominado y no realizaron la comprobación adecuada. El 22 de abril un decreto estatal concedió al timador el título de Héroe de la Unión Soviética.

Luego, exactamente un mes después, Komsomolskaya Pravda publicó un artículo sobre las “hazañas” del “más digno de todos” durante la guerra con Finlandia, según las propias palabras de Purgin. Supuestamente, el intrépido 'héroe' había destruido un búnker enemigo, luchado valientemente contra los soldados enemigos, capturado dos prisioneros y, tras pasar tres días en el frío extremo, finalmente regresado a su unidad.

Sin embargo, el brillante informe hizo agua. Gracias a la fotografía que acompaña al artículo, el ladrón Vladímir Golubenko fue identificado por los oficiales del NKVD que lo habían llevado a prisión. Además, algunas de sus víctimas también lo reconocieron. 

Después de una investigación exhaustiva, Golubenko-Purgin fue arrestado y se anuló su título de Héroe de la Unión Soviética. En noviembre de 1940, fue ejecutado.

Tras este vergonzoso incidente, se reformó el sistema de comprobación de los candidatos a premios estatales. Si bien en los años siguientes se cometieron algunos errores, los timadores como Purgin, nunca más fueron honrados con el título de Héroe de la Unión Soviética.

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