4 ingeniosos trucos que los militares soviéticos usaron para engañar a los nazis

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La ‘riqueza’ de la lengua rusa, tractores tuneados y francotiradores en un horno...

Puede que el pueblo ruso no siempre tenga un plan de acción claro, pero no tiene miedo a improvisar. Este dicho resume nuestro increíble ingenio en situaciones desesperadas. En este artículo os contamos los trucos más curiosos usados por los soldados rusos durante la Segunda Guerra Mundial.

1. Tractores-tanque

En los primeros días de la guerra, el ejército alemán destruyó gran parte del material del Ejército soviético. Como resultado, el país experimentó una gran escasez de tanques y otros vehículos blindados.

Mientras los soldados soviéticos defendían la ciudad de Odessa, se les ocurrió la idea de convertir tractores en tanques. Obviamente, un vehículo agrícola con un arma de fuego instalada no era el mejor sustituto de un blindado real, pero al ser atacados por los rumanos en una ocasión, los soldados rusos desplegaron 20 de sus tractores trucados y lanzaron una “ofensiva” en mitad de la noche, con sirenas y faros para sorprender al enemigo. El truco funcionó y los rumanos huyeron.

“Inicialmente, los tractores en la Unión Soviética se fabricaban de tal manera que podían ser fácilmente remodelados para convertirlos en tanques. De hecho, el ancho de rodada de los tractores soviéticos era igual al de los tanques”, explica el historiador Yaroslav Listov. “En aquel momento, las tropas enemigas, impactadas por la visión de estos extraños tanques que avanzaban sobre ellos, huyeron en un estado de pánico. Y así nuestros soldados bautizaron a este modelo de tractor ‘tanque NI’, también conocido como ‘Na Ispug’ (literalmente ‘para dar miedo’)”.

2. Documentos falsos

Durante el bloqueo de Leningrado, los líderes alemanes enviaban espías a la ciudad. Para ello, crearon los mejores documentos falsos, confeccionando una lista completa de direcciones y contactos necesarios para el éxito de sus operaciones, pero fueron descubiertos en el último momento, cuando se verificaron sus documentos. 

Los líderes alemanes no podían entender cómo los rusos se las arreglaban para desenmascarar a sus espías, dado que sus mejores falsificadores estaban involucrados en la producción de pasaportes fraudulentos. Los especialistas germanos usaban papel de diseño soviético, copiaban el color a la perfección e identificaban marcas secretas, pero a pesar de ello no lograban engañar al enemigo.

Después de la guerra, el “error” que habían cometido quedó bastante claro. Los alemanes fabricaban meticulosa y cuidadosamente las grapas para estos pasaportes en acero inoxidable no corrosivo, mientras que las grapas que mantenían unidos los pasaportes soviéticos reales eran de acero inoxidable corrosivo, propenso a la oxidación. Los rusos tenían que envolver en cinta sus documentos.

3. Francotiradores ‘de pueblo’

Mientras luchaban contra las fuerzas alemanas en la parte alta del río Don, los francotiradores soviéticos lograron destruir todo un batallón de morteros sin sufrir bajas propias.

Las fuerzas alemanas colocaron en una quebrada a sus tropas, con un puesto de control reforzado. Gozaban de la mejor vista y estaban en el lugar perfecto para disparar a cualquier soldado soviético que se acercara. Sin embargo, esto no disuadió a los francotiradores rusos de atacar el campamento enemigo. Dos soldados se colocaron cerca, en una granja destruida por los alemanes. Para evitar que su posición sea revelada, los francotiradores prendieron fuego a desechos de madera y se escondieron en el horno de una casa cercana.

A la mañana siguiente habían acabado con toda la división alemana, cuyos hombres nunca descubrieron que les disparaban desde un viejo horno situado en un pueblo en llamas.

4. Más astutos que el espionaje alemán

Los “rompecódigos” de Hitler no tuvieron problemas para descifrar las transmisiones de radio y los códigos que intercambiaban los señalizadores soviéticos y las fuerzas guerrilleras. Como resultado, grupos guerrilleros individuales decidieron deliberadamente cometer errores ortográficos en sus códigos para confundir a los espías alemanes.

Pero lo mejor fue la “variedad y riqueza” de la lengua rusa, en otras palabras, su catálogo de expresiones malsonantes. Una vez que los señalizadores comenzaron a comunicarse en ruso callejero, usando un lenguaje vulgar, los descifradores alemanes no tuvieron ninguna oportunidad de entender de qué hablaban.

¿Sabías que el Ejército ruso puede crear todo un “ejército de tanques” o “regimiento aéreo” en medio de la nada en solo tres minutos? Pero hinchables, claro. Pincha aquí para leer sobre ello.

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