Máxima tensión: estas fueron las batallas libradas entre Israel y la URSS

Historia
BORÍS YEGÓROV
A pesar de que nunca se declararon la guerra, tuvieron refriegas a lo largo de décadas.

Empezaron siendo buenos amigos, pero acabaron enfrentados. La Unión Soviética desempeñó un papel clave en la creación del Estado de Israel en 1948: fue uno de los primeros en reconocer el nuevo país y lo apoyó en su guerra de Independencia (1947-1949).

Sin embargo, soviéticos e israelíes pronto se encontraron en bandos opuestos. En el largo conflicto árabe-israelí, la URSS apoyó a los Estados árabes, mientras que Israel obtuvo el apoyo de EE UU.

Hasta su caída en 1991, la Unión Soviética ayudó económicamente a los países árabes y les envió armas modernas y miles de especialistas militares. Y aunque Moscú nunca declaró una guerra abierta contra Israel, los soldados de ambos países se enfrentaron en el campo de batalla en más de una ocasión.

Trampa para la Fuerza Aérea soviética

Durante la llamada guerra de Desgaste (1967-1970), la Fuerza Aérea egipcia demostró ser absolutamente inútil. Abrumada por los israelíes, no pudo proteger sus lugares energéticos e industriales del país de los bombardeos. La URSS no podía dejar caer a su aliado y se hizo cargo de la defensa del cielo egipcio, pero sin demostrar su implicación directa en el conflicto.

Al país llegaron las tropas antiaéreas soviéticas de manera encubierta y se ubicaron en El Cairo, Alejandría y Asuán. Estaban equipados con sistemas de misiles tierra-aire S-75 Dviná, así como escuadrones de cazas MiG-21. Los cazas fueron desmantelados en la URSS y transportados en secreto por aviones de transporte An-12. En el punto de destino fueron reensamblados y pintados con los colores de la Fuerza Aérea egipcia.

El personal iba vestido con el uniforme egipcio. Antes de partir hacia Oriente Medio, los pilotos fueron instruidos por Andréi Grechko, ministro de Defensa soviético: “No olviden, camaradas, que si son derribados más allá del canal de Suez, no los conocemos”.

El Mossad se enteró inmediatamente de que los “habían llegado los rusos”. Al principio los MiG-21 soviéticos y los cazas Phantom y Mirage israelíes evitaron los enfrentamientos directos, escudriñándose unos a otros desde la distancia. Sin embargo, cuando los soviéticos atacaron y dañaron un avión de ataque Skyhawk, quedó atrás esa fase.

Israel decidió llevar a cabo la Operación Rimon 20, uno de los capítulos más negros de la historia de la Fuerza Aérea soviética después de la Segunda Guerra Mundial. La idea era que los soviéticos cayeran en una trampa.

El 30 de julio de 1970, 12 cazas a reacción Mirage y cuatro Phantom penetraron profundamente en territorio egipcio. Volaron muy cerca de la tierra, lo más cerca posible el uno del otro. Gracias a esas maniobras ocultaron cuántos eran, ya que en lugar de múltiples objetivos el enemigo solo veía varios aviones en sus radares.

Los soviéticos enviaron 24 MiG-21 para interceptar los aviones de reconocimiento, pero en su lugar se enfrentaron a 16 cazas enemigos con los mejores pilotos que Israel pudo encontrar para esta misión. Los israelíes eran mucho más experimentados, atacaron desde diferentes direcciones y derribaron cuatro aviones soviéticos, sin perder uno solo.

El incidente conmocionó tanto a los dirigentes soviéticos que inmediatamente cesaron sus vuelos militares en la región. Los egipcios, cuyos cielos ahora están desprotegidos, no tuvieron más remedio que rendirse.

Protección de Siria

Egipto no era el único aliado árabe de los soviéticos que estaba indefenso contra la Fuerza Aérea israelí. Siria era otro país que necesitaba desesperadamente el paraguas soviético, especialmente durante la guerra en Líbano, país que estaba devastado por la guerra civil y donde tanto sirios como israelíes tenían intereses creados.

Unidades antiaéreas soviéticas, camufladas como sirias, derribaron cuatro aviones enemigos durante la guerra de 1982. Pero el verdadero cambio para la situación fueron los dos sistemas de misiles tierra-aire S-200 de alto secreto que llegaron a Siria como “turistas”, con sus respectivas tropas.

Para cubrir el espacio aéreo en las zonas septentrional y meridional del país, los sistemas S-200 se colocaron en Homs y en Al-Dumayr, cerca de Damasco. Eran capaces de destruir cualquier aeronave o avión teledirigido enemigo a una distancia de 180 km y acabaron con todas las actividades aéreas israelíes cerca de la frontera con Siria.

Los únicos que podían la orden de disparar el S-200 eran el comandante de la Fuerza Aérea siria y las tropas antiaéreas. Se cree que en una ocasión se dio la orden. En septiembre de 1983, el S-200 derribó un avión israelí E-2 Hawkeye de alerta temprana. Siempre bien protegidos por cazas de escolta, estos aviones servían como puestos de mando voladores, que informaban sobre los blancos para ser atacados. Si los pilotos sirios no podían alcanzarlos, sí que podía hacerlo el sistema de misiles soviético. Sin embargo, Israel negó que había perdido el avión.

Soviéticos e israelíes no solo lucharon en el cielo. El 20 de julio de 1982, una unidad de las Fuerzas Especiales israelíes aterrizó en la retaguardia de las tropas sirias, en una zona de la carretera que une Damasco con Beirut. Atacaron el cuartel general del asesor militar soviético, Mijaíl Noseiko, donde había oficiales soviéticos y sirios.

Se vieron obligados a combatir con los israelíes y mantuvieron sus posiciones hasta que una compañía de tanques siria vino a rescatarlos. En el refriega fueron asesinados dos oficiales sirios y dos sargentos soviéticos.

La venganza siria contra Israel: estos sistemas de defensa aérea soviéticos fueron clave en 1973