Cómo Stalin apoyó a Israel pero acabó convirtiéndose en su enemigo

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Iósif Stalin apoyó la creación del estado de Israel en 1947 porque esperaba que el estado judío fuera a ser un aliado de la URSS en Oriente Próximo. Aunque cuando las cosas se torcieron entre Moscú y Tel Aviv, la URSS se acercó a los países árabes

En 1947 la situación en Oriente Próximo era muy tensa y había enfrentamientos violentos cada semana. El Reino Unido, que había administrado Palestina desde 1920, quería terminar con su mandato en la excolonia. Sin embargo, estaba claro que la independencia iba a implicar que hubiera un baño de sangre y una nueva guerra.

Había crecientes tensiones entre los árabes palestinos (1,2 millones de personas y el 65% de la población) y los colonos judíos (unos 608.000).

La comunidad judía, que acababa de sufrir los horrores del Holocausto, estaba dispuesta a establecer su patria. Pero necesitaban ayuda diplomática y económica y uno de sus aliados en la guerra de independencia 1948-49, que los árabes llaman “Nakba” (Catástrofe), fue inesperado. Con el objetivo de expandir la influencia soviética tras la victoria en la Segunda Guerra Mundial, Stalin estaba dispuesto a ayudar a los judíos.

Un objetivo común

Aunque Stalin ya había lanzado varios proyectos para que los judíos soviéticos tuvieran autonomía dentro de la URSS, las iniciativas no tuvieron éxito. Por lo que respecta a Israel, Stalin no iba a dejar que los judíos soviéticos emigraran allí.

Tal y como comentó el historiador y periodista, Leonid Mlejin, a la radio Eco de Moscú, “la creación de un estado judío en Palestina era para Stalin una manera de empujar al debilitado Reino Unido -que Stalin odiaba- fuera de Oriente Próximo”. Como los estados árabes a menudo eran probritánicos, Stalin prefirió trabajar con los sionistas.

Iósif Stalin.

El Reino Unido había sido un aliado de la URSS en la Segunda Guerra Mundial pero ahora era un rival geopolítico. Los colonos judíos también odiaban a los británicos. En 1946 los sionistas colocaron una bomba en el Hotel King David de Jerusalén, donde se encontraba la administración británica, y mataron a 91 personas. Aunque tuvieran diferentes razones, tanto los sionistas como los soviéticos querían echar a los ingleses de la zona.

Guerras diplomáticas

Tras la expiración del mandato británico la cuestión palestina pasó a las Naciones Unidas, que tenían que encontrar una solución. El Reino Unido se oponía a la creación de un estado judío independiente, mientras que la URSS y EE UU apoyaban una solución de dos estados, que a su vez era fuertemente rechazada por los países árabes. En noviembre de 1947 la cuestión se votó en una sesión plenaria de la Asamblea General de la ONU.

El embajador soviético ante la ONU, Andréi Gromiko, dijo en su discurso: “El pueblo judío ha estado conectado con Palestina a lo largo de un prolongado periodo histórico”. Esto se oponía al punto de vista árabe que decía que la creación de Israel era algo injusto.

Andréi Gromiko

La URSS fue el primer país en reconocer oficialmente a Israel, dos días después de declarar la independencia el 14 de mayo de 1948.

Armas socialistas para los sionistas

EE UU, que también apoyó la creación del estado de Israel, prohibió oficialmente el suministro de armas a Oriente Próximo. Por su parte, Moscú hizo sus envíos de armamento a los sionistas, aunque de manera no oficial y a través de terceros países como Checoslovaquia. La URSS utilizó armas alemanas capturadas al final de la guerra.

Israel recibió rifles, morteros e incluso varios aviones  Messerschmitt de Checoslovaquia, que obviamente, contaba con el permiso soviético. Aunque este no fue el único suministro. Básicamente conseguían armas de cualquier lugar del mundo que fuese posible. Aunque está claro que la URSS desempeñó un papel destacado en la victoria de Israel en la guerra de 1948.

El final de la luna de miel

Aunque el apoyo de Stalin por la causa israelí no duró mucho. Tal y como explica el historiador israelí nacido en Rusia, Julius Kosharovski, en su libro El movimiento sionista en la URSS, las relaciones bilaterales empeoraron cuando Golda Meir, la enviada de Israel a Rusia, sacó el tema de la emigración de los judíos soviéticos a Israel.

Golda Meir.

La respuesta fue un rotundo “no”. La posición soviética oficial era que todos los judíos soviéticos, al igual que el resto de personas de la URSS, eran extremadamente felices y no necesitaban ninguna Tierra Prometida. Los políticos israelíes no podían aceptar esto y poco después se volvieron hacia EE UU como su principal aliado.

La nueva alianza de Israel con EE UU tuvo severas consecuencias en las siguientes décadas. Por ejemplo, en 1952, los 13 miembros del Comité Judío Antifascista con base en la URSS fueron arrestados y ejecutados. Además, a partir de comienzos de la década de los 50 y hasta el final de la Guerra Fría, la URSS apoyó a los países árabes en su conflicto con Israel.

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