¿Por qué Rusia considera el Ártico como su patio trasero?

Historia
BORÍS YEGÓROV
Se trata de una zona de gran importancia y el país defiende su derecho a explotar los recursos naturales de la región ártica.

Desde la antigüedad los habitantes del territorio de Rusia se han sentido atraídos por el norte. Iban en busca de pieles valiosas. Las islas del océano Ártico eran un coto de caza activo para los colonos rusos de Pomors en la costa del mar Blanco. En 1499, se fundó la primera ciudad rusa en el Ártico, Pustozersk. Actualmente está abandonada.

La primera expedición rusa al Ártico no tenía ningún propósito de investigación. Enviaron al atamán cosaco Semión Dezhniov a buscar morsas y espinas de pescado. Tras recorrer Chukotka hizo un descubrimiento extraordinario: el estrecho entre Eurasia y América.

A principios del siglo XVIII, bajo órdenes de Pedro el Grande, Rusia construyó una poderosa flota con la que aumentó sus oportunidades para la investigación polar. Tras las expediciones de Vitus Bering, los hermanos Láptev y Semión Cheliuskin, durante 1734-1743, se compiló un mapa detallado de las costas, ríos e islas árticas de Rusia. Estos viajes pasaron a la historia como la Gran Expedición del Norte.

En el siglo XIX, los pioneros rusos del Ártico se vieron sometidos a la presión de los exploradores extranjeros. Debido a ello, el gran archipiélago conocido como la Tierra de Francisco José, en el océano Ártico, lleva un nombre no ruso a pesar de pertenecer a Rusia. Fue descubierta por exploradores austriacos en 1873 y nombrada en honor al emperador austro-húngaro.

En sus años últimos años, el Imperio ruso no solo trató de explorar, sino también desarrolló la región. En 1899, se botó el primer rompehielos polar del mundo, Yermak, con el objetivo de navegar durante todo el año. En 1916, en vísperas de la Revolución, se fundó Múrmansk, que actualmente es uno de los mayores centros urbanos del norte de Rusia. El Gobierno hizo todo lo que pudo para que la gente se trasladara al Ártico.

Lo Unión Soviética completó lo que había comenzado el Imperio ruso. En 1932, Otto Schmidt hizo el primer viaje sin escalas a bordo de un rompehielos a través de la Ruta Marítima del Norte, es decir, a lo largo de la costa ártica de Rusia, desde Europa hasta Asia. Gracias a estos rompehielos, los barcos normales comenzaron a navegar ininterrumpidamente de Múrmansk a Vladivostok.

En 1937, la URSS abrió la primera estación científica a la deriva en el océano Ártico. Durante la época soviética se construyeron 31 estaciones de este tipo. La Rusia moderna ha construido diez más.

Del 18 al 20 de junio de 1937, un avión experimental de largo alcance ANT-25, bajo el mando de Valeri Chkálov, realizó el primer vuelo sin escalas del mundo desde la URSS a EE UU, a través del Polo Norte.

Tras la Segunda Guerra Mundial la URSS lanzó una poderosa flota rompehielos en la región del Ártico, que incluía buques nucleares. En 1977, un rompehielos soviético se convirtió en el primer barco de superficie del mundo en llegar al Polo Norte.

Además de barcos civiles, el Ártico estaba lleno de buques militares. En las aguas heladas submarinos estadounidenses y soviéticos jugaban al gato y al ratón. Armados con armas nucleares, y casi indetectables bajo el hielo, los submarinos eran mortales.

La crisis económica que hubo tras la caída de la URSS golpeó duramente los intereses árticos de Rusia. De 1991 a 2003, el país no tuvo ni una estación flotante en la región. Los países occidentales y otros estados no árticos como China, Japón e India comenzaron a reclamar la internacionalización de los recursos del Ártico y la igualdad de acceso a los minerales.

La Rusia actual tiene una postura más firme con respecto a la política del Ártico. Para garantizar la seguridad de sus intereses en la región se creó el Mando Estratégico Conjunto de la Flota del Norte, más conocido como las fuerzas del Ártico.

Un símbolo de las ambiciones de Rusia en el Ártico fue su expedición polar de 2007. Batiscafos de aguas profundas llegaron por primera vez al fondo del océano en la zona del Polo Norte. Colocaron una bandera rusa de titanio a 4.302 metros de profundidad.

Así se apoderan los militares rusos de una isla en el Ártico