¿Por qué los eslavos están tan divididos?

Irina Baránova
Los rusos forman parte de uno de los mayores grupos etnolingüísticos de Europa: los eslavos. Lo cierto es que el paneslavismo está en franca decadencia y no ha lazos fuertes entre muchos países eslavos. Aquí explicamos algunas de las razones históricas.

¿Qué significa ser eslavo? La pregunta es delicada, ya que el grupo cuenta con docenas de etnias (y entre 300 y 350 millones de personas). Los eslavos viven en todas partes, desde Alemania hasta Kazajistán y el Lejano Oriente de Rusia, a lo que hay que sumar los inmigrantes. De modo que hay eslavos viviendo en prácticamente todo el mundo. Es difícil mantener algo común si se está tan disperso.

Sin embargo, hay algunas maneras de tratar de unificarlos. Por ejemplo, la página de Slavorum, dedicada a las complicaciones y peculiaridades de la cuestión eslava, enumera los “mandamientos eslavos” más comunes como si fueran memes: desde tener parientes mayores obsesionados con la comida (“Tu mamá te dice que estás muy delgada aunque pesas demasiado”) hasta la tolerancia al alcohol (“Tu hermana de 15 años puede beber más que cualquier hombre estadounidense”). Y, si eres eslavo, SIEMPRE te quitas los zapatos cuando estás en casa de alguien.

Pero hay una característica que claramente no les corresponde: la idea de que todos los eslavos son iguales y de que deben amarse siempre. De hecho, a lo largo de la historia eslava, desafortunadamente, ha sucedido más bien lo contrario. ¿Por qué es así?

De Praga a Vladivostok

En primer lugar, es importante recordar la amplia extensión de los pueblos eslavos. Si bien, según los historiadores, se originaron en una zona relativamente pequeña entre los ríos Elba y Óder en el oeste y el Dniéper y Dniéster en el este, ahora los eslavos se extienden a lo largo de Europa del Este y (en lo que respecta a los rusos) el norte de Asia.

Hay tres subgrupos de eslavos: eslavos occidentales (checos, casubios, moravios, polacos, silesios, eslovacos y sorabos), eslavos del sur (bosnios, búlgaros, croatas, macedonios, montenegrinos, serbios y eslovenos) y eslavos orientales (bielorrusos, rusos y ucranianos).

Demonstración en Praga contra la ocupación, 1968.

Comparten la misma herencia, lingüísticamente hablando. Como subraya Oleg Balanovski, investigador del Instituto Vavílov de Genética General, “los eslavos son aquellos que hablan lenguas que tienen la misma raíz, la lengua protoeslava”. Eso es todo. Tener raíces lingüísticas comunes, nada más.

Historia turbulenta

“Los eslavos fueron una etnia, pero durante muchos siglos han sido solo una familia de lenguas”, explica el arqueólogo Leo Klein, que está de acuerdo en un artículo en el que critica las teorías del “ADN eslavo”. “No hay una raza eslava, una unidad política eslava, una cultura eslava específica. Ahora no tenemos ni siquiera un idioma eslavo, tan solo diferentes idiomas cercanos entre sí”.

Hablando de unidad política, es difícil imaginarla, dado el hecho de que las naciones eslavas han tenido muchos conflictos e incluso guerras entre sí. Las relaciones ruso-polacas, por ejemplo, están empañadas por las tres particiones de la Mancomunidad polaco-lituana entre Rusia, el Imperio austrohúngaro y Prusia, que tuvieron lugar en el siglo XVIII, poniendo fin a la existencia de la Polonia soberana durante 123 años.

‘Apoteosis de la historia eslava’ (1929), obra de Alfons Mucha.

Si a esto se añade la guerra soviético-polaca de 1919-1921 y 1939, cuando la URSS y la Alemania nazi se dividieron Polonia, se comprenderá que los polacos se enfadan bastante cuando se les confunde con los rusos. A pesar de que están muy cerca en términos de apariencia y genética, dice Balanovski, solo los bielorrusos y ucranianos están más cerca de los rusos genéticamente.

Por supuesto, Rusia no es el único país eslavo con relaciones complicadas con sus vecinos eslavos. Tampoco son fáciles las relaciones entre las antiguas naciones yugoslavas (especialmente bosnios, croatas y serbios), ya que tan solo han pasado poco más de 20 años desde el final de las guerras de los años 90, que siguieron a la disolución de Yugoslavia. Parece que los países tienden a tener la mayoría de los problemas con los vecinos, independientemente de lo cercanos que estén genética y lingüísticamente.

Intentos de unión del mundo eslavo

Por otro lado, ha habido quienes han tratado de hacer que los eslavos superen sus diferencias y se mantengan unidos. El paneslavismo fue un popular movimiento ideológico a finales del XVIII y principios del XIX, cuando los eslavos del sur buscaban la independencia de Austria-Hungría y del Imperio otomano y apreciaban la idea de un mundo eslavo integrado.

‘Los rusos y los serbios son hermanos para siempre’.

En la Rusia del siglo XIX, muchos apoyaron la causa, entre ellos el escritor y patriota ruso Fiódor Dostoievski. “Rusia no puede traicionar la gran idea... que ha estado siguiendo constantemente. Esta idea es la unidad total de los eslavos... no como un ataque o violencia, sino como un servicio a la humanidad”, escribió Dostoievski en su diario de 1877, cuando Rusia luchaba contra el Imperio otomano junto con los eslavos de los Balcanes. Esa guerra devolvió la independencia a Bulgaria y llevó a Serbia a ampliar su territorio.

Para entonces, el movimiento eslavo ya había dado sus pasos desde 1848, cuando Praga acogió el primer Congreso eslavo, tenía una bandera (azul-blanco-rojo - estos colores se pueden ver ahora en las banderas de muchos países eslavos) y un himno (“¡Eh, eslavos!).

Congreso eslavo en Praga, 1848.

En Rusia, la cuestión eslava fue un elemento importante del pensamiento político: los eslavófilos negaban los puntos de vista prooccidentales y, al igual que Dostoievski, creían que Rusia debía liderar el mundo eslavo, verdaderamente cristiano y opuesto a la degeneración moral europea.

Como podemos ver, eso no sucedió: los desacuerdos políticos prevalecieron. La Primera Guerra Mundial y las revoluciones de 1917 que convirtieron a Rusia en un Estado socialista también hicieron que el factor eslavo no desempeñara un papel crucial en las décadas siguientes. Por ahora, los eslavos siguen divididos políticamente, pero eso no les impide ser amigables y hospitalarios entre ellos, eso sí, a nivel personal.

Mitos de la historia rusa: ¿La palabra “eslavos” viene de esclavos?

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