La pena de muerte en Rusia: más de 20 años sin ninguna ejecución

Natalia Nósova
A pesar de este periodo, la pena de muerte ha estado muy presente en la historia del país. Aquí explicamos cómo.

Andréi Chikatilo, uno de los asesinos en serie más terribles de la historia de Rusia, que asesinó a más de 50 mujeres y niños, fue uno de los últimos criminales en ser ejecutado. Pidió clemencia al entonces presidente Yeltsin y le solicitó que “lo enviara a una isla desierta, como Napoleón, o a la taiga, con sus tigres”.

Las autoridades no le respondieron y un pelotón de fusilamiento ajustició al psicópata en 1994. Chikatilo no pudo disfrutar de la moratoria sobre las penas de muerte por dos años, que se activó en 1996, cuando Rusia pasó a formar parte del Consejo de Europa. Desde entonces nadie ha sido condenado a muerte.

Política sin ejecuciones

La moratoria expiró en 2009, pero se decidió continuar prohibiendo las ejecuciones y el Tribunal Constitucional lo confirmó oficialmente.

“La vuelta a las penas de muerte sería una contradicción con los principios humanitarios”, afirmó el experto en leyes Vadim Vinográdov a RT.

Aunque no todos en el país comparten esta opinión. Según una encuesta realizada por el centro Levada en 2017, el 44% de los participantes afirmaron que debería reintroducirse. Incluso el candidato presidencial Vladímir Zhirinovski, conocido por su agenda populista, afirmó estar dispuesto a volver a incluir la pena de muerte en su agenda.

Aunque los sociólogos afirman que sigue bajando el número de personas que defienden esta medida y es poco probable que el Estado cambie su política a corto plazo.

“Creo que sería un gran error para Rusia, en las circunstancias actuales, realizar ejecuciones”, afirma el abogado Andréi Biletski a Gazeta.ru. “Si los tribunales son corruptos, entonces las sentencias se pueden convertir en una especie de ajuste de cuentas y se pueden cometer errores”.

Los errores son invertibles. Por ejemplo, en 1983 el criminal Alexánder Krávchenko fue ejecutado por un crimen que en realidad había cometido Chikatilo.

Época oscura

Históricamente ha habido periodos de mayor o menor crueldad, cada uno sucedía al otro. El código legal de Iván el Terrible (reinó entre 1547 y 1584) incluía la pena de muerte por robo o asesinato. Algunas ejecuciones consistían en hervir al condenado vivo en agua, aceite o vino.

Aunque Iván no era el mandatario más cruel de Europa y llegó a escribir una carta en la que condenaba a Francia por la Masacre del Día de San Bartolomé en 1572, cuando fueron asesinados alrededor de 2.000 protestantes, tan solo en París.

Misericordia de los zares

En el siglo XVIII las autoridades se comportaron de manera más humanitaria. La emperatriz Isabel prohibió la pena de muerte en 1744. El historiador y escritor Borís Akunin escribe: “Durante 20 años no hubo ninguna ejecución en Rusia. Se trató de algo particular ya que en aquella época no había nada parecido en ningún país europeo”.

Los sucesores de Isabel trataron de evitar la pena de muerte, pero utilizaron castigos, que destruían la vida de las personas. “En lugar de ejecutar, mandaban a los criminales al exilio en campos de trabajo en Siberia y los arruinaban al confiscarles todas las propiedades”, afirma a RT el historiador Alexánder Muzafárov.

Durante el siglo XIX, época de intentos de asesinato y grupos revolucionarios, la pena de muerte se expandió. Entre 1805 y 1905 se ejecutaron alrededor de 300 personas. Pero todavía se vertió mucha más sangre cuando quitaron al zar del poder.

El siglo más sangriento

Antes de la revolución de 1917 hubo numerosas ejecuciones en Rusia. Entre 1905 y 1913, en un esfuerzo por combatir los intentos que querían derrocar la monarquía, los tribunales condenaron a muerte a unas 3.000 personas.

“Aunque tanto la sociedad como los académicos protestaron contra la pena de muerte durante el reinado de Nicolás II, su gobierno nunca prohibió las ejecuciones en Rusia”, afirma el historiador Oleg Shishov en su libro sobre la pena de muerte.

Lo cierto es que la Revolución no mejoró las cosas, tanto el Gobierno Provisional como los bolcheviques anunciaron la abolición de la pena de muerte, aunque la reinstauraron posteriormente. Durante la guerra civil, que tuvo lugar entre 1918 y 1922, los “tribunales revolucionarios” tenían derecho para ejecutar sin necesidad de que hubiera una decisión de los tribunales civiles. Más de 6.500 personas fueron condenadas solo en 1920.

Después hubo una postura más humanitaria en relación al tema, aunque hay que decir que fue más bien sobre el papel. “Formalmente el Estado siempre afirmó que la pena de muerte era una medida excepcional y temporal. Pero nunca se llegó a abolir, ni en los años 20 ni 30”, afirma Shishov.

No hace falta decir que en la época de Stalin los verdugos estaban muy ocupados. Según el jefe del KGB, Vladímir Kriuchkov, entre 1930 y 1953 se condenaron a muerte 768.000 personas.

Tras la muerte de Stalin se acabó el Gran Terror pero los tribunales continuaron emitiendo sentencias de muerte. Entre 1961 y 1984 hubo 13.000 de ellas. Ante esta desalentadora realidad la moratoria de Yeltsin fue un importante paso adelante. Y todo indica que la decisión no va a cambiar en los próximos años.

Aquí ampliamos la historia sobre cómo Rusia se convirtió en el siglo XVIII en el primer país de Europa en abolir la pena de muerte.

¿Quieres recibir la información más destacada sobre Rusia en tu correo electrónico? Pulsa aquí y recibe cada viernes el material más interesante.

La ley de derechos de autor de la Federación de Rusia prohíbe estrictamente copiar completa o parcialmente los materiales de Russia Beyond sin haber obtenido previamente permiso por escrito y sin incluir el link al texto original.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.
Lea más

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies