La agitada agenda de Putin en la cumbre del G-20 de Buenos Aires

Reuters
Los líderes del G-20 se reunieron entre el pasado 30 de noviembre y 1 de diciembre en Buenos Aires. A pesar de las profundas diferencias respecto a numerosas cuestiones, firmaron finalmente una declaración conjunta.

Por primera vez en la historia del G-20 se reconoció que la OMC no llega a cumplir con los objetivos para los que fue creada y necesita un perfeccionamiento. En el comunicado final se subraya que cualquier reforma de la OMC necesita basarse en el respeto a la legalidad internacional. Además, el presidente Vladímir Putin propuso una serie de medidas efectivas para fortalecer el papel de esta organización como plataforma para resolver las disputas comerciales y como ámbito de diálogo sobre el comercio mundial y las cuestiones económicas.

Los países del grupo también respaldaron un plan de acción para luchar contra la corrupción para los próximos tres años y se hizo un llamamiento para hacer frente al uso de internet con objetivos terroristas, así como hubo una referencia a la importancia de la acción conjunta para eliminar las razones que obligan a las personas a huir de sus países. Todos los países, excepto EE UU, declararon su intención de cumplir con el acuerdo de París sobre cambio climático. Putin calificó positivamente el documento, a pesar de tener un “carácter general”.

En paralelo a la cumbre el mandatario ruso tuvo una serie de reuniones con líderes extranjeros. La prensa centró su atención en un frustrado encuentro con Donald Trump. El mandatario estadounidense lo anuló en vísperas de la cumbre y declaró que la decisión se debía al reciente incidente ocurrido en el estrecho de Kerch, en Crimea.

En rueda de prensa Putin habló sobre su fallida reunión con Trump. “Lamento que no podamos tener un encuentro en un formato completo, que teníamos establecido hace tiempo; está relacionado con cuestiones de estabilidad estratégica, sobre todo después de que el presidente declarara la intención de EE UU de abandonar el Acuerdo sobre misiles de medio y corto alcance. Y después en 2021 se termina el acuerdo START III (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas), sobre estabilidad estratégica, sobre las armas de carácter estratégico más serias”. El mandatario ruso recordó: “Antes ya hablamos, entre otras cosas, sobre la necesidad de restablecer las relaciones comerciales y económicas, sobre la cooperación en otros ámbitos, sobre puntos calientes como Siria, Afganistán, Corea del Norte… Necesitamos tener un diálogo sobre todas estas cuestiones”. Putin se mostró esperanzado y cree que tendrá lugar un encuentro con Trump cuando EE UU esté listo y las circunstancias lo permitan.

En este sentido, no es sorprendente que John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de EE UU, se pusiera en contacto con la administración del Kremlin y solicitara continuar el diálogo, según informó a los periodistas el asesor del presidente ruso, Yuri Ushakov.

Putin utilizó ese tiempo del cancelado encuentro con Trump para reunirse con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que propuso organizar una cumbre sobre la situación en la ciudad siria de Idlib. Por otro lado, se vio con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y las partes se centraron en la problemática sobre un acuerdo de paz. El tema principal del diálogo con la alemana Angela Merkel y el francés Emmanuel Macron fue el incidente en el estrecho de Kerch. Putin dio explicaciones detalladas sobre esta cuestión a sus interlocutores europeos. En la reunión con el príncipe heredero y ministro de Defensa saudí, Mohammed bin Salman, además de cuestiones regionales, trataron la situación en el mercado mundial del petróleo.

Al final de su estancia en Buenos Aires, Putin felicitó al argentino Mauricio Marci por el éxito organizativo de la cumbre y también agradeció a los ciudadanos argentinos “su paciencia”. El mandatario ruso no se limitó a asistir a la cumbre del G-20 sino que aprovechó el viaje a Buenos Aires para hacer una visita oficial al país latinoamericano. En lo que respecta al diálogo de alto nivel, se firmaron una serie de documentos, entre ellos, uno sobre el uso pacífico de la energía nuclear. Tal y como explicó Putin, también dialogó con Macri sobre aumento de la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y las amenazas cibernéticas.

Según Nailia Yákovleva, investigadora principal del Centro de Investigaciones Políticas del Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Rusia, la energía es la esfera con mayores perspectivas en las relaciones bilaterales. Las compañías rusas tienen la intención de participar en proyectos de exploración y extracción de gas y petróleo; en la construcción de oleoductos y de refinerías de petróleo, así como en la construcción y modernización de centrales hidroeléctricas y centrales térmicas.

“La política exterior argentina bajo el presidente Macri ha sido lo más pragmática posible, y ha estado dirigida al crecimiento económico del país. Por eso, a pesar de los pronósticos pesimistas y de la especulación política, los contactos entre Moscú y Buenos Aires no han sufrido cambios significativos. A ambas partes le ha bastado el sentido común para no interrumpir el proceso de construcción de una asociación estratégica, que tuvo lugar durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner y estuvo marcada por la firma de más de 60 documentos bilaterales entre 2007 y 2015”, explicó la experta.

Según sus palabras, Rusia y Argentina se encuentran al principio de un proceso para sacar el máximo provecho de la cooperación en diferentes ámbitos de la economía. No hay duda de que la visita de Vladímir Putin a Buenos Aires supone una nueva página en la historia de las relaciones bilaterales.

Aquí te damos las claves sobre las relaciones entre Rusia y Argentina durante la presidencia de Macri.

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