Amante colgando y un rallador de cerebros: los 15 monumentos más raros de Rusia (Fotos)

Tomski Obzor
Te presentamos las historias que esconden los monumentos más extravagantes de un país tan extravagante como Rusia.

1. El hombre invisible

El primer monumento dedicado al “hombre invisible”, el personaje de la novela homónima de H.G. Wells, apareció en Ekaterimburgo en 1999. Los artistas Evgueni Kasímov y Alexánder Shabúrov, miembros del grupo “Blue Noses”, lo describieron como “un monumento a la tragedia de la soledad y la incomprensión en un mundo en el que las personas solo se comunican en la Red”. Resulta bastante divertido que en invierno, bajo la nieve, el monumento sea invisible.

2. Sandía

Esta sandía gigante “crece” en Siberia, cerca de Abakán (a más de 3.000 km de Moscú), donde las temperaturas pueden descender hasta -50ºC en invierno. Es realmente una maravilla que las sandías crezcan allí: la depresión de Minusinsk, llamada también “la Italia de Siberia", cuenta con un microclima peculiar que permite que crezcan cerezas y sandías. Los lugareños dicen que “son tan deliciosas como las famosas sandías de Astracán”.

3. Hincha de fútbol

Este monumento a un aficionado al fútbol utiliza un estadio como pedestal. ¡Va en serio! Situada en Tomsk (a más de 2.000 km de Moscú), la figura se encuentra sobre un asiento de bronce. El aficionado al fútbol está totalmente inmerso en el desarrollo del juego, tiene los cordones desatados y un cigarrillo está a punto de caérsele de la boca. La escultura se hizo a partir de una fotografía de un aficionado de la década de 1950, encontrada en el archivo del club de fútbol local.

4. Tubería de agua

Aunque resulte algo extraño a primera vista, este monumento, situado en el suburbio moscovita de Mytishchi, conmemora el 200 aniversario del sistema hídrico de la capital rusa, que comenzó como un conducto que iba desde Mytishchi hasta el centro de Moscú.

5. Familia en bicicleta

Este monumento es obra del escultor más raro de Moscú, Andréi Aseryants, autor de más de diez monumentos en la capital en estilo steampunk. Cada una de estas obras cuenta con un resistente diseño, hecho a base de chatarra. Se encuentra en un parque de Moscú y es muy popular entre los ciclistas locales.

6. Doble cara

Quizá sea uno de los monumentos más difíciles de encontrar en Moscú. Diseñado por un escultor desconocido, tal vez se mandó construir tras una orden personal de un rico mecenas. “Doble cara” se encuentra en uno de los barrios más caros y elegantes de la ciudad, conocido como “la Milla de Oro”, que se extiende hacia el este desde el centro. Hay tres monumentos de este tipo: dos en el jardín situado en la intersección entre las callejuelas Molochni y Butikovski, y otro en el patio de la callejuela Molochni 5.

7. Lenin a cuatro ruedas

El único monumento móvil del mundo dedicado a Vladímir Lenin se encuentra entre las vías del ferrocarril, cerca de la plaza Komsomólskaia, lugar en el que se encuentran las tres principales estaciones de tren de Moscú. Creado por los trabajadores ferroviarios en 1925, el monumento estaba destinado a ser utilizado para grandes reuniones comunistas en ciudades y pueblos que todavía no tenían un monumento al líder de la Revolución. Lenin puede girar 360º en el pedestal.

8. Queso para untar

“Druzhba” (Amistad) es un legendario queso para untar soviético, conocido por su bajo precio y  de gran popularidad. En 2005 crearon un momento en conmemoración suya. El cuervo y el zorro que sostienen el queso son personajes de la famosa fábula del mismo nombre, obra del escritor ruso Iván Krilov, que, a su vez, se basa en el cuento original de Esopo. En la fábula, ambos animales discuten por un trozo de queso. En el monumento se les muestra disfrutando del sabor.

9. Caracoles enamorados

Este monumento se encuentra en el distrito moscovita de Kúrkino desde 2006 y es realmente extraño.

10. Señal de “Prohibido hablar a desconocidos”

Esta señal aparenta ser real, pero en realidad se trata de una decoración con un toque de humor.  Se encuentra en los estanques del Patriarca en Moscú y alude a la novela El maestro y Margarita,  obra de Mijaíl Bulgákov que comienza en este bello lugar de la capital rusa. En las cercanías hay un “piso inútil”, un museo dedicado a la novela.

11. El enema

Lo absurdo de este monumento puede provocarte escalofríos, pero no les pasa lo mismo a los rusos. El único monumento del mundo dedicado al enema (el procedimiento de introducir líquidos en el recto y el colon a través del ano) se encuentra cerca de Zheleznovodsk (a unos 1.000 km de Moscú), un lugar famoso por sus balnearios y sanatorios. Como dicen los autores, los cupidos simbolizan a las enfermeras del sanatorio.

12. Teclado

Otra obra maestra de Ekaterimburgo. Este enorme teclado se creó en 2005. A pesar de que carece de estatus oficial como monumento, es muy popular entre los lugareños, especialmente como lugar para sentarse en alguna de las 104 teclas. También hay planes para construir un monumento al ratón de la computadora y al módem.

13. La nariz del mayor Kovaliov

Este monumento a la nariz del mayor Kovaliov recuerda al protagonista del relato absurdo de Nikolái Gógol, sobre un funcionario que un día se despertó sin nariz, para descubrir más tarde que esta había desarrollado una vida propia. La nariz está hecha de mármol rosa traído de Ucrania, la tierra natal de Gógol.

14. El amante colgante

Esta es otra “piedra preciosa” de Tomsk, y es también un móvil pero mucho más divertido.

Creado por el escultor local Oleg Kislitski, el monumento es una figura de bronce que representa a un hombre en calzoncillos anchos, que cuelga de la ventana de su amante, mientras suponemos que el esposo de ella ha regresado inesperadamente a casa. No todas las casas de Tomsk dieron la bienvenida a esta peculiar obra, por lo que el artista decidió colgarla en diferentes hogares, hasta que finalmente llegó al museo local. A muchas personas les pareció bastante gracioso que durante la ceremonia de inauguración en 2001, se tocara la Marcha nupcial de Mendelssohn.

15. El rallador

No hay duda de que Ekaterimburgo está lleno de mentes creativas. Este monumento a un rallador de cocina no es homenaje a la cocina, a la comida o a las amas de casa, sino que se trata de “un lugar para la discusión”, tal y como puede leerse en la inscripción, y es que por el otro lado lo que se está rallando es un cerebro. ¿Te parece fuerte? Quizá, pero los rusos entienden el chiste. En el habla coloquial “tiorka” (rallador), también hace referencia a una “discusión”, normalmente una acalorada. Entonces, quizá los artistas insinúan que este monumento hace referencia a un intenso debate.

En Rusia Kaláshnikov tiene su propio monumento. Lo puedes ver aquí.

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