Por qué traducir al ruso ‘El Señor de los Anillos’ en la URSS fue tan complicado como visitar Mordor

Cultura
NIKOLÁI SHEVCHENKO
Después de que el libro fuera rechazado por la censura soviética, los traductores independientes corrieron un gran riesgo al difundir la ficción de Tolkien en la Unión Soviética.

En plena Guerra Fría, la censura soviética desconfiaba de todo lo occidental. Escrito por un británico, El Señor de los Anillos no era una excepción. Para compartir el clásico de la alta fantasía con los lectores de la URSS, los traductores soviéticos intentaron traducirlo ilegalmente, publicar la historia con otro nombre, transformarla en una obra de teatro e incluso reescribir el libro de Tolkien como una historia de ciencia ficción completamente nueva.

Una historia de…¿ciencia ficción?

En 1966, la traductora soviética Zinaida Bobir intentó, a la desesperada, adaptar la ficción de Tolkien a los estándares de la revista literaria soviética Tejnika-Molodezhi (Ingeniería Juvenil).

Convencida de que la censura soviética no permitiría imprimir una traducción directa del original, Bobir transformó la fantasía épica de Tolkien en una novela de ciencia ficción y ocultó el tema mágico tras la fachada de los descubrimientos científicos racionales.

En la traducción de Bobir, el cuento original de Tolkien aparecía como una historia dentro de otra de ciencia ficción sobre cinco científicos que descubrían un antiguo anillo que, según concluyeron, era un dispositivo para almacenar información que se revelaba si se estimulaba con una chispa.

Sin embargo, el intento de Bobir no tuvo éxito, ya que la revista declinó publicar el manuscrito.

Un primer ‘Watchmen’

El primer libro de la serie El Señor de los Anillos, titulado La Comunidad del Anillo ,se imprimió por primera vez en la Unión Soviética en 1982. Los traductores soviéticos Vladímir Muraviov y Andréi Kistiakovski, ue también eran fans de J. R. R. Tolkien- convencieron a una editorial soviética para que imprimiera 100.000 ejemplares del primer volumen.

Pero la primera traducción de los escritos de Tolkien en la URSS no se ciñó estrictamente al original del autor. La traducción rusa se tituló Watchmen [Хранители en ruso] y constituía una versión abreviada del libro original, aunque sin las inserciones directas de los traductores. Una de las razones por las que los traductores tuvieron que transigir fue el recelo de los censores soviéticos, que juzgaban que el libro se desviaba de los cánones del realismo social, un movimiento artístico aprobado por el Estado en la URSS y otros países socialistas de la época.

El imperio del mal

Para decepción de muchos en la URSS, el segundo y tercer volumen de El Señor de los Anillos no se publicaron inmediatamente, a pesar del asombroso éxito del primer libro entre los lectores soviéticos.

La razón de este repentino parón tiene su origen en la geopolítica de la Guerra Fría. El 8 de marzo de 1983 (un año después de la primera publicación del escrito de Tolkien en la Unión Soviética) el presidente estadounidense Ronald Reagan pronunció un discurso en el que se refirió a la URSS como un “imperio del mal”.

Rápidamente, se establecieron paralelismos entre el mundo ficticio de Tolkien, Mordor, y la referencia de Reagan.

“No tenía ninguna idea antisoviética en la cabeza. Verá, hay muchas alusiones en los escritos de Tolkien. Basta con decir que sus fuerzas del bien se encuentran en Occidente y las fuerzas del mal vienen de Oriente”, dijo Alexandr Gruzberg, otro traductor soviético de la obra de Tolkien.

Sin embargo, el trabajo de traducción oficialmente sancionado se detuvo, dando paso a los intentos ilegales de los traductores soviéticos disidentes de introducir a los lectores soviéticos en el mundo de Tolkien.

Traducciones ilegales

Los traductores privados se arriesgaron a traducir los dos libros restantes de la serie cuando se hizo evidente que el trabajo de traducción de Muraviov y Kistiakovski no tendría continuidad.

“[Si se les pillaba traduciendo y autopublicando ficción ilegalmente, burlando la censura], una persona podía perder su trabajo o la oportunidad de continuar su educación, la posibilidad de ganar dinero era generalmente limitada y se podían aplicar represiones administrativas. Y, de paso, significaba arruinar la vida de tu familia, parientes, amigos y colegas”, comentó la filóloga soviética Evguenia Smagina.

A pesar de los riesgos que entrañaba, los intentos privados de traducir El Señor de los Anillos al ruso siguieron la prohibición tácita de la obra de Tolkien en la URSS. Las nuevas versiones autopublicadas se basaron en los logros de Bobyr, Muraviov y Andréi Kistiakovski, los pioneros en el campo de la traducción al ruso del complejo lenguaje de Tolkien.

Gracias a una oleada de intentos inconexos de traducir los libros, el personaje de Frodo Bolsón sigue confundiendo al público de habla rusa, ya que su nombre fue traducido de diversas maneras, cada una de ellas intentando transmitir mejor el significado original del autor: Frodo Bolsón, Frodo Torbins [una referencia a la palabra rusa torba, que significa bolsa de comida] e incluso Frodo Sumkins [una referencia a la palabra rusa sumka, que significa bolsa].

Cuando la política de glasnost de Gorbachov alivió el control de la censura soviética en la URSS, Vladímir Muraviov reanudó su trabajo para traducir los dos libros restantes de la serie: Las dos torres y El retorno del rey. Su colega Andréi Kistiakovski no vivió para ver el momento, ya que murió en 1987.

En 1991, un grupo de entusiastas de Tolkien grabó una obra de teatro adaptada a la televisión basada en la traducción de Muraviov y Kistiakovski de La Comunidad del Anillo. Probablemente, es de lo mejor que se puede ver hoy en día en Internet.

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