Así era los dioses eslavos adorados en Rusia antes de la llegada del cristianismo

Vladímir el Grande bautizó a su pueblo en 988, convirtiendo al país al cristianismo ortodoxo. Antes de eso, los eslavos adoraron a Svarog, Perún y a otros dioses antiguos durante siglos, cada uno con poderes diferentes y ligados a los elementos.

Cuando Vladímir el Grande, que reinó en Kiev entre 980 y 1015, envió a sus guerreros y sacerdotes ortodoxos a cristianizar Nóvgorod, capturaron al ídolo de madera de Perún, uno de los dioses más importantes del paganismo eslavo. Arrastraron la figura de la divinidad caída por las calles, golpeándola con palos antes de lanzarlo al río Voljov.

Los cristianos vendían así un mensaje simbólico: "El Dios Ortodoxo ha ganado". Sus rivales paganos, débiles y deshonrados, tenían que irse. La gente lloraba al ver al pobre Perún siendo golpeado. Perún, Svarog, Mókosh y otros dioses habían sido parte integral de su conciencia mística durante siglos. ¿Quiénes eran los principales dioses adorados por los eslavos?

Svarog, el padre de todos

Svarog

Cada panteón pagano tiene su demiurgo, el dios que creó el mundo. Los antiguos eslavos tenían a Svarog, la deidad del cielo que se creía que reinaba sobre el universo y daba a luz a todos los dioses más jóvenes.

De acuerdo con la Nueva Enciclopedia Larousse de la Mitología, la raíz del nombre de Svarog (svar - brillante, claro) está relacionada con el idioma sánscrito. Svarog era generalmente representado como un viejo de barba blanca, sabio y fuerte. Para los campesinos eslavos, el cielo podía traer tanto bendiciones como desastres, así que no es sorpresa que el dios del azul dominara el mundo.

Dazhbog, el sol que calienta

Dazhbog

Los eslavos vivían en un clima increíblemente duro. Por esta razón adoraban a Dazhbog, la divinidad misericordiosa del Sol que se creía era hijo de Svarog.

Dazhbog, como el Helios griego, cruzaba el cielo en un carro tirado por cuatro caballos blancos con alas de oro, produciendo la luz del sol con un "escudo de fuego". Él era responsable de la fertilidad de la tierra, mientras que la gente se llamaba orgullosamente "los nietos de Dazhbog".

Perún, la guerra y el trueno

Perún

Tal vez el más conocido de todos los dioses eslavos hoy en día, Perún “el Atronador” era algo parecido al Tor escandinavo: la deidad de la tormenta y la guerra que utilizaba (como el Zeus griego) el rayo como un arma. La gente temía la ira de Perun, pero al mismo tiempo lo admiraba y pedía su ayuda en tiempos de guerra.

Representado como un hombre extremadamente fuerte con una larga barba, también estaba profundamente asociado con el poder. Perun era el dios supremo que asustaba a los príncipes eslavos y a sus druzhina (guerreros más cercanos y más nobles).

Veles, el dios del ganado

A diferencia de los dioses celestiales mencionados anteriormente Veles era literalmente la tierra. Controlaba el agua, los bosques, el suelo y el inframundo. Su imagen era desaliñada: lanudo, peludo, de larga barba – con una apariencia bastante salvaje, se le suele comparar con el heleno Pan.

Los eslavos apreciaban mucho a Veles, pues se pensaba que protegía el ganado y cuidaba de los animales y plantas. Si Perún era un dios que apoyaba a la aristocracia, Veles estaba asociado con gente común, los cazadores y campesinos. Perún y Veles a menudo chocaban, causando así el cambio de las estaciones.

Chernobog, el "diablo" eslavo

Las batallas entre Perún y Veles eran algo común: estos dioses, aunque diferentes, formaban parte del orden eterno. A diferencia de ellos, Chernobog (literalmente "el Dios Negro") representaba el mal absoluto en la mitología eslava.

Como gobernante de Nav (el mundo eslavo de los muertos), estaba detrás de todo lo malo, débil y vil en la naturaleza humana y era el responsable de los desastres naturales en el mundo mortal. Por lo tanto, estaba más cerca del diablo en las religiones abrahámicas que de un dios pagano ordinario.

Chernobog aparece a menudo en la cultura de masas contemporánea, es decir, en muchos juegos de computadora y en American Gods (tanto la novela de Neil Gaiman como su adaptación televisiva).

Mókosh, la gran diosa madre

El panteón eslavo, brutal y patriarcal, no incluía muchas mujeres, pero Mókosh era una, y era muy influyente. Ella controlaba el suelo y las cosechas, mientras que al mismo tiempo podía conceder amor, prosperidad y riqueza a la gente. La diosa también castigaba a los malhechores. Mókosh era la protectora de mujeres y niños. 

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